El Círculo de Bellas Artes abre su Refugio Climático, «una invitación a jugar»

Frente al asfalto abrasador de la capital, la entidad madrileña abre por tercer año consecutivo este enorme espacio dedicado al descanso, el debate y la creación de alternativas a la crisis ecosocial.
El Círculo de Bellas Artes abre su Refugio Climático, «una invitación a jugar»
Foto: Miguel Balbuena.

Nada tendrán que envidiar los adultos de los niños y niñas de Madrid: ahora también ellos podrán disfrutar de espacios de juego público en la ciudad. Lo podrán hacer –al menos, este verano– en el Círculo de Bellas Artes (CBA), que acaba de estrenar su tercera edición del Refugio Climático, una invitación a jugar para «ensayar los mundos que aún están por venir».

Esta iniciativa nació en 2024 para otorgar a la ciudadanía un entorno gratuito donde poder escapar de las altas temperaturas. La primera edición convirtió al Salón de Baile del CBA en un oasis lleno de vegetación en el que reunirse con amigos, leer, trabajar, jugar al ajedrez o asistir a charlas y talleres grupales. Es una sala lujosa, de 800 metros cuadrados, que normalmente el CBA –entidad privada sin ánimo de lucro– alquila a empresas o instituciones para organizar congresos, conciertos, pases de moda, rodajes y otros eventos. En la segunda edición, en 2025, el CBA instaló en medio de este salón un hamacódromo para el descanso colectivo, una reivindicación de la pausa. Mientras que este verano el espacio se ha transformado en «una gran plaza pública» en la que jugar. 

Así lo resumió este jueves el presidente del CBA, Juan Miguel Hernández León, en la presentación del Refugio Climático, una iniciativa que, dijo, recoge la «sensibilidad ecológica» de la institución, pero que además sugiere una respuesta a las necesidades de nuestro tiempo.  

Si los ritmos acelerados e hiperproductivos a los que está sometida la sociedad actual exigen quietud, silencio y sosiego, el refugio climático del CBA aporta un lugar público donde encontrarlo: un espacio para no hacer y no tener que pagar por ello. Si el momento ahora reclama imaginación política, pensar futuros alternativos, ilusionarnos con lo que pueda venir, el CBA crea ese espacio de juego para romper las normas e imaginar esos caminos nuevos.

El juego consiste en «un conjunto de reglas que hace posible un número limitado de partidas», recalcó Hernández León. Pero, lamentó, «los juegos de competencia propuestos en nuestras sociedades industriales solo son admitidos en esas mismas sociedades como un hobby o como un entretenimiento».

«Jugar permite cuestionar lo que parecía inevitable –lo que nos dicen que es inevitable–, ampliar el campo de lo posible, construir relatos del presente y del futuro que sean esperanzadores, estrategias para dar respuesta a los grandes retos de nuestro tiempo, como la crisis ecosocial», señaló, por su parte, el director del CBA, Valerio Rocco. 

De fondo, la necesidad de paliar un problema evidente: las temperaturas que registra Madrid cada verano se hacen menos soportables. A la espera de una respuesta contundente desde el urbanismo –más sombras, más verde, más fuentes o zonas donde refrescarse–, el calor de la jungla de asfalto en que se ha convertido esta ciudad mantiene a muchos habitantes confinados en sus casas, con las persianas bajadas, las aspas de los ventiladores girando sin interrupción y el aire acondicionado enfriando los interiores y recalentando las calles. El Refugio Climático, que el CBA impulsa en colaboración con la Fundación Biodiversidad, Reale Foundation, FECYT, Azotea Grupo y el Ayuntamiento de Madrid, ofrece desde 2024 una alternativa al encierro doméstico o al deambular por centros comerciales.

Este año, el refugio estará abierto entre el 10 de julio y el 6 de septiembre, todos los días de 11h a 21h. Acogerá actividades culturales y de ocio gratuito, una guardería para plantas, mesas de trabajo y de juego común, talleres de reparación de objetos y de ropa, áreas de lectura, espacios de descanso y, como novedad de esta edición, una gran sala de estar elevada en distintos niveles, una escalera de madera con plataformas habitables parecida a las estructuras que se encuentran en muchos parques infantiles.

La escalera asciende hasta prácticamente la cúpula del salón. De ella emergen balcones, y bajo éstos, rincones con hamacas, colchones para sentarse en el suelo o sofás. 

Fabricada a partir de vigas de construcción de madera –que no han requerido ni siquiera una capa de pintura–, la instalación temporal la ha ideado el colectivo Recetas Urbanas, que lidera Santiago Cirugeda. En ella se han empleado materiales «democráticos», recalca este arquitecto, pues «cualquier persona que no sea profesional puede cortarlos y montarlos». Él mismo participó en el montaje, junto a su equipo de ocho personas y a otros 15 voluntarios. 

«Es una estructura muy divertida, loca, para jugar, para descansar, para reposar, en un lugar privilegiado, con aire acondicionado, precioso como edificio», comenta a Climática Cirugeda. La pieza se llama ’62 descansillos’, en referencia a los días que el Refugio Climático está abierto. «Por normativa, cuando haces una escalera, esta tiene que tener descansillo. En una escuela, esos peldaños tienen una altura que marca la ley. En una escalera en un centro público no puedes poner más de 11 escalones. Aquí son ocho. El descansillo, que normalmente es una plataforma de un metro por un metro, se convierte en una plataforma de 25 metros», detalla. Cuando desmonten la escalera, en septiembre, sus partes irán a parar a colegios públicos.

La programación de este verano en el Refugio Climático ha arrancado con una siesta colectiva y con el Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas, actividad en la que se invita a imaginar la respuesta a «un escenario en el que el orden económico y político actual se derrumba de forma repentina». «A través del debate y la experimentación colectiva, las personas participantes explorarán posibles respuestas a una crisis global e imaginarán otros modelos de convivencia y una nueva ecología política», precisan desde el CBA.

Por el refugio pasará también el sociólogo estadounidense Eric Klinenberg, autor de Palacios del pueblo, un ensayo que subraya el papel de las infraestructuras sociales en la construcción de sociedades más cohesionadas y democráticas. El 16 de julio, Klinenberg dará una conferencia sobre los desafíos urbanos y climáticos contemporáneos. 

El 6 de agosto, el astrofísico Diego López Cámara hablará sobre el eclipse total de sol que podrá observarse unos días después. 

En paralelo a las charlas, el refugio acogerá juegos dinamizados en colaboración con Tranjis Games, sesiones de hackeo colectivo de títulos como Los Colonos de Catán o Seven Wonders, partidas de Game of Kin, Half-Earth Socialism o Los Hombres Lobo de Castronegro. 

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