El Gobierno pondrá en marcha un nuevo panel asesor sobre cambio climático

El Panel Científico de Acción frente al Cambio Climático se suma a otras iniciativas similares impulsadas por el Ejecutivo. Le Ley de Cambio Climático de 2021 ya recogía crear un organismo similar que nunca vio la luz.
El Gobierno pondrá en marcha un nuevo panel asesor sobre cambio climático
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación de la Red de Refugios Climáticos este lunes, donde anunció el Panel. Foto: La Moncloa/Flickr.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la creación del Panel Científico de Acción frente al Cambio Climático anunciado el lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación de la Red de Refugios Climáticos. Este órgano consultivo, que se suma a otras iniciativas similares ya impulsadas con anterioridad, forma parte del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática lanzado hace un año por el Ejecutivo.

El panel está impulsado de forma conjunta por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU). El objetivo es proporcionar “análisis independientes, rigurosos y multidisciplinares ante las necesidades planteadas por los departamentos del Gobierno”, así como reforzar “la integración del conocimiento experto en la toma de decisiones públicas”.

Entre sus funciones estará “emitir informes de evidencia científica y propuestas de protocolos de actuación”, “responder preguntas para informar acerca de las políticas públicas en situaciones de normalidad y ante crisis y emergencias” y “elaborar escenarios futuros derivados del cambio climático con ejercicios de prospectiva”.

La estructura del panel se dividirá en dos ramas: una organizativa-técnica (que será el Comité) y otra funcional-ejecutiva (que será el Consejo Científico). Por un lado, el Comité actuará como un ente organizativo formado por seis representantes de diferentes entidades estatales, como la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) o la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (OANC). Su labor será coordinar los trabajos, gestionar las peticiones gubernamentales y llevar a cabo el proceso de selección de los especialistas. 

Por otro lado, el Consejo Científico será el brazo ejecutor encargado de elaborar los estudios y brindar el asesoramiento. Lo integrarán 11 especialistas procedentes de distintos campos vinculadas a la crisis ambiental. Entre las disciplinas representadas se incluirán la salud pública, la ordenación del territorio, el derecho climático, la agricultura sostenible y las ciencias del comportamiento, entre otras. Durante el verano, se llevará a cabo el proceso para elegir a los 11 especialistas. La idea es que para otoño ya pueda estar configurado y en funcionamiento.

Precedentes similares

El Panel Científico de Acción frente al Cambio Climático aprobado este martes a las puertas de la cuarta ola de calor del verano y con más de 200.000 hectáreas calcinadas viene a unirse a otras iniciativas similares lanzadas por el propio Gobierno durante sus años de mandato.

Uno de los antecedentes legales más directos es el Comité de Expertos de Cambio Climático y Transición Energética, establecido tras la aprobación definitiva de la Ley de Cambio Climático en 2021. Sin embargo, pese a estar contemplado en la normativa para evaluar y emitir recomendaciones en esta materia, este órgano todavía no se ha puesto en marcha.

Más recientemente, a principios de 2024, el Ejecutivo dio luz verde a la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC), diseñada específicamente para coordinar el uso de la evidencia empírica en el diseño de las políticas públicas y tejer alianzas entre las administraciones y las instituciones investigadoras.

En julio de 2023 nació el Observatorio de Salud y Cambio Climático, impulsado por los ministerios de Sanidad, Ciencia y el propio MITECO. Partiendo de la premisa de que la crisis climática es también una crisis de salud pública, este ente agrupa a especialistas de la Aemet, el CSIC, el CIEMAT y el Instituto de Salud Carlos III. Su objetivo es vigilar impactos concretos, como la calidad del aire, la proliferación de enfermedades transmitidas por vectores o los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos en la población y los trabajadores. 

Asimismo, dentro de la propia estructura gubernamental, organismos como la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) ya tienen encomendada estatutariamente la labor de asesorar a los distintos órganos de la Administración General del Estado. A esto se suman otros organismos como los ya mencionados Aemet y CSIC, entre otros.

El trabajo de estos comités, plataformas y organismos nutre y se apoya, a su vez, en un marco documental con el que ya cuenta el Gobierno. Entre estos textos destacan el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) o la Estrategia a Largo Plazo 2050 para alcanzar la neutralidad climática. O, más recientemente, la Evaluación de riesgos e impactos derivados del cambio climático en España (ERICC-2025), que identifica hasta 141 amenazas climáticas para la salud, la economía y la biodiversidad en España. 

A este marco normativo y estratégico se suman también procesos de debate social como la Asamblea Ciudadana para el Clima, que en 2022 entregó al Ejecutivo un amplio documento con recomendaciones para acelerar la transición ecológica de manera justa.

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  1. Los socialistas y los incendios forestales (1932) por Eduardo Montagut.
    En agosto de 1932, el periódico El Socialista sacó un editorial sobre los incendios en los bosques.
    En el programa del Partido Socialista se encontraba la repoblación forestal como una necesidad nacional prioritaria. Para los socialistas el árbol era riqueza. Consideraban, además, que los “países cultos” se distinguían, entre distintas cuestiones, por su estimación hacia el arbolado, reflejada en el cuidado y fomento de los bosques, en el respeto a las plantas, en el desarrollo de un celo extremado por la conservación de los árboles existentes y por la creación de nueva riqueza forestal.
    Todo el mundo lamentaba el incendio de un bosque, pero en España los incendios eran frecuentes y muy dolorosos. En el editorial se aludía a unos casos recientes, especialmente en la provincia de Barcelona.
    Hemos trabajado con el número del 26 de agosto de 1932 de El Socialista.
    Unas veces los incendios eran casuales, pero eso en realidad no era así. Lo más habitual es que se produjeran por abandono, por falta de vigilancia, por falta de un verdadero sentimiento en favor de los árboles, como ocurría en la Europa nórdica.
    El desprecio hacia el árbol era la causa de que hubiera que lamentar incendios. Así pues, los socialistas estaban defendiendo el fomento de una educación forestal, de valoración de los árboles.
    Otras veces los incendios eran intencionados. Había personas que para vengar algún agravio causaban incendios.
    Para los socialistas el régimen monárquico anterior había despreciado al árbol porque los gobiernos no habrían fomentado, precisamente, esa labor cultural o educativa en favor de los árboles ni habían entendido los beneficios que reportaban los bosques.
    Sí había habido personalidades destacadas, pero aisladas, que habían intentado inculcar al pueblo el valor de la riqueza vegetal, pero no habían contado con el debido apoyo oficial para ese trabajo de transformación de la mentalidad. En este sentido, no deja de ser interesante apreciar que esta idea de la cultura en favor del árbol de los socialistas entronca, en cierta medida, con la que intentaron emprender siglo y medio antes los ilustrados, que habían constatado el poco aprecio que en el mundo rural se tenía por los árboles, como el hispanista e historiador francés Jean Sarrailh explicó en su clásica y fundamental obra sobre la España ilustrada.
    España era un país pobre en arbolado. Solamente algunas regiones acaparaban toda la riqueza vegetal. Las demás padecían la despoblación forestal. Se advertía que las provincias más ricas eran las que más arbolado tenían. España necesitaba una densa repoblación forestal.
    La República todavía no había acometido esa obra que los socialistas consideraban capital y pensaban que aún no se había pensado en ello. La cuestión presentaba muchas dificultades porque había falta de agua para que prosperasen las plantaciones, pero no había agua (humedad) donde no había vegetación.
    Había que comenzar una campaña en favor del árbol. Era fundamental que los españoles comenzaran a considerar en toda su trascendencia el problema. Los socialistas insistían en esa aludida política cultural y educativa, una clara concienciación sobre la importancia de los árboles y los bosques.
    https://www.nuevatribuna.es/articulo/sostenibilidad/socialistas-incendios-forestales-1932/20260727094859252772.html

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