45 ºC en Jaén y miles de colegios cerrados en Francia: la ola de calor puede con Europa

Europa central y occidental se asfixia bajo un episodio precoz de temperaturas récord, parálisis social y víctimas mortales que confirma cómo la crisis climática ha transformado para siempre nuestros veranos.
45 ºC en Jaén y miles de colegios cerrados en Francia: la ola de calor puede con Europa
Una mujer mira por la ventana de su apartamento con aislamiento térmico deficiente frente a un ventilador durante la ola de calor en Francia. Foto: Elise Cabane / Hans Lucas via Reuters Connect

Muchos adolescentes que disfrutan ahora del Mundial de fútbol no han visto a España levantar la copa de campeones. Es una imagen que solo tienen por anécdotas e imágenes de archivo. Lo mismo ocurre con la época estival. Muchos niños y niñas nunca han podido disfrutar de sus meses sin colegio con temperaturas «normales». Solo conocen los veranos del cambio climático, donde las olas de calor son cada vez más duraderas, intensas y tempranas.

Hace no tanto, el verano era sinónimo de playa, de dormir más de lo normal, de jugar en la calle y aburrirse sin preocupaciones. Ahora, el verano es sinónimo de pasarlo mal. De no poder salir de casa. De no descansar, ni de día ni de noche, y de estar más irritado de lo normal. El verano que conocíamos ya no existe. La ola de calor extremo que azota a Europa central y occidental desde mediados de la semana pasada es una evidencia más. Este episodio, además, llega poco después de un hecho histórico: las altas temperaturas del pasado mes de mayo, que ya había batido récords para esa época del año.

Europa se calienta, se seca y arde como ningún otro lugar, como advertía hace unos meses el informe sobre el Estado del Clima en Europa, elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Copernicus. Durante 2025, al menos el 95% del territorio europeo experimentó temperaturas anuales por encima de la media histórica, dejando un rastro de sequías, incendios sin precedentes y mares asfixiados por el calor.

En España, la primera ola de calor del verano ha hecho que este lunes 101 estaciones de la red de AEMET alcanzaran o superasen los 40 °C. En Andújar (Jaén) se rebasaron los 45 °C, y en zonas del nordeste peninsular, como Lleida o el valle del Ebro, se superaron los 42 °C. Las noches tampoco ofrecen tregua: en la madrugada de este martes 23 de junio, una treintena de estaciones no bajaron de los 25 °C, y zonas de la costa de Almería llevan tres días sin descender de los 30 °C, una marca inédita en la Península para un mes de junio hasta este 2026. 

Este calor, además de ser un peligro para la salud pública, arrebata el ocio veraniego. En Madrid, la proyección pública del partido del Mundial entre España y Arabia Saudí tuvo que ser cancelada por las altas temperaturas.

Colegios cerrados y trenes cancelados

En Francia, la situación es también dramática, con 54 departamentos en Vigilancia Roja por ola de calor, un número sin precedentes. El servicio meteorológico nacional, Météo France, prevé que Francia experimente esta semana los días más calurosos jamás registrados en todo el país. Las temperaturas han alcanzado niveles históricos, con 41,9 °C en Burdeos o 41,2 °C en Poitiers, pulverizando los récords absolutos para cualquier mes. Se prevé que el índice de calor nacional supere los peores registros de 2019 y 2003. En esta última ola de calor, 15.000 personas perdieron la vida.

Dos niños de cuatro y dos años fueron encontrados muertos en el coche de su familia en el sureste de Francia, siendo el calor la principal línea de investigación. Además, tres ancianos fallecieron cerca de Burdeos por problemas de salud derivados del calor, y otras 13 personas se ahogaron en accidentes mientras nadaban para refrescarse. 

Asimismo, más de 1.300 escuelas cerraron el lunes, se cancelaron trenes en París y celebraciones como la Fête de la Musique sufrieron restricciones o cancelaciones. A esto se suma una grave sequía, con niveles de humedad en el suelo similares a los de la histórica sequía de 1959. La falta de lluvia seca la vegetación y dispara de forma inédita el riesgo de incendios forestales. Sobre esto último, es la primera vez este año que se observa el nivel máximo de riesgo, y también es la primera vez que se alcanza dicho nivel de peligro en departamentos fuera del sur de Francia. 

De Italia a Reino Unido

El resto de Europa continental no escapa al infierno. En Alemania, el Servicio Meteorológico Alemán (DWD) ha advertido de temperaturas cercanas a los 40 grados, con noches tropicales insoportables en ciudades como Fráncfort, donde el termómetro solo bajó a 23,1 °C. El Reino Unido ha emitido una inusual alerta roja sanitaria por calor para gran parte del sur de Inglaterra, advirtiendo de un «riesgo para la vida incluso de la población sana» ante la posibilidad de rozar los 39 °C. En Italia, hay 12 ciudades en alerta roja, incluyendo Milán, Venecia y Roma. Por su parte, Bélgica espera alcanzar las temperaturas más altas jamás registradas en el país.

De las 52 olas de calor registradas en Francia desde 1947, dos tercios han ocurrido desde principios del siglo XXI. De esas, la mitad han sido desde 2010. Unas anomalías propias de un clima cambiante por culpa de la quema de combustibles fósiles y los usos del suelo.

Según un análisis publicado este lunes por el consorcio científico ClimaMeter, la ola de calor que asola gran parte de Europa occidental ha sido intensificada de forma significativa por el cambio climático inducido por la actividad humana. Aunque la circulación atmosférica responsable de este evento no es inédita, la acumulación histórica de emisiones de gases de efecto invernadero provoca que patrones meteorológicos similares produzcan hoy temperaturas entre 2 y 4 °C más altas que durante la segunda mitad del siglo XX. En una línea similar, el Índice de Cambio Climático de la organización científica Climate Central de este lunes muestra anomalías térmicas de hasta 14 grados.

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