El Gobierno publica la hoja de ruta de España para adaptarse a la crisis climática

El Ministerio dirigido por Teresa Ribera da a conocer el borrador del II Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2021-2030.
La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico Teresa Ribera. Foto Moncloa. Foto: teresa-ribera

La pandemia del coronavirus continúa; la crisis climática, también. Hacer frente a los efectos del calentamiento global no consiste únicamente en reducir las emisiones. Es fundamental, de forma paralela, adaptarse a unas consecuencias ya visibles. En esta línea, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha sacado a información pública este lunes el II Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC). 

El documento comenzó a trabajarse hace más de dos años, y se ha creado a partir de 38 recomendaciones concretas realizadas por un grupo asesor de especialistas de diferentes ámbitos. El borrador cubre el horizonte temporal 2021-2030, y supone la hoja de ruta de España para planificar y promover la acción coordinada frente a los efectos del cambio climático. 

Este nuevo plan viene a actualizar y mejorar el adoptado en 2006, también bajo un Ejecutivo socialista. Precisamente, presentar esta segunda edición fue uno de los compromisos adquiridos por el Gobierno de coalición cuando declaró a principios de año la emergencia climática y ambiental. En concreto, aseguró que ejecutarían durante los cien primeros días de mandato cinco medidas prioritarias, plazo que venció a mediados de abril y que ha sido imposible cumplir por la crisis del coronavirus.

En total, el plan incluye 81 líneas de acción encuadradas en 18 ámbitos de trabajo, a desarrollar por parte de los diferentes sectores socioeconómicos del país. Con ello, defienden, se busca construir una economía y una sociedad más seguras y menos vulnerables a los efectos del calentamiento global de la atmósfera. Para su ejecución, no obstante, será necesaria la inevitable modificación de ciertos marcos normativos y presupuestarios, así como la implicación de muchos actores políticos y sociales.

Entre la casi veintena de espacios de trabajo recogidos, destacan clima y escenarios climáticos, salud humana, agua y recursos hídricos, biodiversidad y áreas protegidas, forestal, desertificación, caza y pesca continental y agricultura, ganadería, pesca y alimentación. A ellos, se suman otros como costas y medio marino, ciudad, urbanismo y vivienda; patrimonio cultural, energía, movilidad y transporte, industria y servicios, turismo, sistema financiero y actividad aseguradora, reducción del riesgo de desastres, investigación e innovación, educación y sociedad, y paz, seguridad y cohesión social.

Complementario a esto, el PNACC incorpora dos elementos importantes más. Por un lado, siete líneas de trabajo transversal a todos los ámbitos: vulnerabilidad territorial y social, efectos transfronterizos, perspectiva de género, prevención de la mala adaptación e incentivos perversos, costes y beneficios de la acción y la inacción, y la orientación a la acción. Por otro lado, y por primera vez, se recogen 27 indicadores que deberán permitirán reconocer las tendencias de los impactos y los progresos obtenidos en materia de adaptación. Entre ellos, destacan: días con olas de calor, fallecimientos por temperaturas extremas, sequía, especies silvestres amenazadas, daños económicos por tormentas costeras, personas desplazadas por eventos climáticos, muertes por incendios forestales, inundaciones y temporales costeros, y reparto estacional del turismo, entre otros.

La coordinación del PNACC es responsabilidad de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), perteneciente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. En este sentido, el borrador recoge dos instrumentos básicos para organizar la planificación y programación en materia de adaptación como son los programas de trabajo y planes sectoriales o territoriales. No obstante, con el objeto de facilitar la coordinación, el asesoramiento y la participación en materia de adaptación, el plan contempla a su vez varios foros y grupos específicos de carácter estable. 

En cuanto a su financiación, el plan no detallada ningún tipo de partida presupuestaria concreta. Aun así, se sabe que el plan contempla tanto la financiación pública, mediante instrumentos nacionales y europeos, como privada.

No obstante, el II Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) aún puede sufrir modificaciones. Al tratarse de un borrador, debe pasar todavía por varias consultas hasta su aprobación definitiva. En cuanto se vuelvan a reabrir los plazos legales suspendidos por el estado de alarma, se darán quince días para incorporar comentarios. Posteriormente, seguirá la tramitación interna, pasando por órganos estatales y autonómicos, para después ser presentado en el Consejo de ministros y ministras. Teniendo en cuenta todo esto, se espera que esté aprobado para finales de año.

La importancia de adaptarse

España es uno de los países europeos más vulnerables a la crisis del clima, tal y como constató recientemente la Declaración de la Organización Meteorológica Mundial sobre el Estado Mundial del Clima de 2019

La temperatura media del país ha subido cerca de 1,7 ºC desde la época preindustrial. Las olas de calor son cada vez más intensas, y se calcula que las muertes por este motivo pueden llegar a multiplicarse por diez durante este siglo. El verano se ha alargado cinco semanas con respecto a comienzos de la década de los ochenta, y la extensión de zonas con clima semiárido ha aumentado más de 30.000 kilómetros cuadrados en un plazo de 20 años. Fuertes fenómenos meteorológicos adversos como la DANA o la borrasca Gloria serán más habituales y potentes.

Todo estos cambios del clima repercuten tanto en sectores clave de nuestra economía, como la agricultura, la silvicultura, el turismo o el transporte, como en el bienestar de las personas y la biodiversidad.

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COMENTARIOS

  1. Me parece genial. Insistir y poner en un práctica medidas ya. Me da la sensación que se dce hace tiempo y no se ha puesto en funcionamiento ninguna. Menos decir y más hacer.

  2. La ganadería industrial está generando multitud de conflictos en todo el territorio estatal a raíz de su avance en los últimos años. Prácticamente en todas las comunidades autónomas se han formado plataformas vecinales que se oponen a este modelo ganadero que genera despoblación, contaminación de aguas, cambio climático y graves problemas de salud pública. Todas estas plataformas forman la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial.

    Como alternativa a la ganadería industrial se reivindica una producción ganadera a pequeña escala y agroecológica. Este modelo favorece la economía local y permita a ganaderas y ganaderos vivir dignamente de su trabajo sin depender de grandes corporaciones ni mercados internacionales.
    La Vía Campesina Europa exige a los dirigentes políticos que implementen la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos Campesinos (UNDROP) y que en incluyan a las organizaciones campesinas en su la respuesta ante la COVID-19.
    https://www.ecologistasenaccion.org/141262/mapa-de-luchas-vecinales-contra-la-ganaderia-industrial/

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