Su autor, Michael Crichton, publicó otro ‘best seller’ que, tergiversando la evidencia científica, impulsó el escepticismo climático: ‘Estado de miedo’.
Achacan la crisis energética a las políticas medioambientales de Joe Biden y buscan un nuevo marco legal que les permita explotar más yacimientos de combustibles fósiles.
El grupo de especialistas y sus informes son lo mejor con lo que cuenta la ciencia del clima, pero son muchos los problemas que deben abordar: autores dudosos, ausencia de paridad y falta de diversidad.
Políticos, expertos, científicos y representantes de diversas organizaciones reclaman una respuesta radical e inmediata al calentamiento global tras conocer el último informe del panel de la ONU.
Ya prácticamente nadie cuestiona el cambio climático. El peligro ahora –y desde hace tiempo– son quienes retrasan u obstaculizan medidas efectivas contra el calentamiento global: desde empresas a gobiernos. Son retardistas, y los une, según explican varios analistas, el negocio.
"Los negacionista existen, sin duda, pero no representan ni mucho menos todas las posturas en oposición", escribe Núria Almiron, quien considera "mucho más ajustado y útil hablar de 'obstruccionismo' para arrojar luz sobre el verdadero problema".
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