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El hielo del océano Ártico se derrite progresivamente por el aumento de la temperatura del océano Atlántico

¿Por qué se produce esta disminución en la extensión mínima del hielo marino? Sencillo: el cambio climático.
Capa de hielo de Groenlandia. Foto: NASA/Goddard/Maria-José Viñas Foto: 20769799409_bb25a86cd1_o-min
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Artículo originalmente publicado en The Conversation [en inglés].

Cada septiembre los científicos esperamos el momento en el cual el corto verano del Ártico se esfuma para poder empezar a ver crecer el hielo. Antes de que eso ocurra, podemos observar la extensión mínima anual de hielo marino. Durante los últimos quince años ha disminuido de manera constante. De hecho, en 2019 se produjo el segundo registro más bajo. El más bajo, desde que hay registros satelitales (42 años), se produjo en 2012.

¿Por qué se produce esta disminución en la extensión mínima del hielo marino? Sencillo: el cambio climático. El hielo marino del Ártico no sólo disminuye por la calidez del aire, sino porque la temperatura del mar va en aumento. De hecho, en un estudio científico publicado recientemente, mis colegas y yo analizamos por qué el hielo marino se estaba derritiendo en el Océano Ártico oriental, y demostramos que la influencia de la temperatura del océano había superado a la influencia que tiene la temperatura de la atmósfera.

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El hielo marino del Ártico actual (en blanco) cubre un área mucho más pequeña que en 1980-2010 (en naranja). National Snow and Ice Data Center, Universidad de Colorado, Boulder, CC BY-SA

Si bien el calor atmosférico es la razón principal por la que el hielo se derrite en el verano, tiene poca influencia durante el frío y oscuro invierno polar. Sin embargo, el océano calienta el hielo desde el agua durante todo el año. Nuestra nueva investigación muestra que esta influencia se ha más que duplicado durante la última década, y ahora provoca la desaparición de casi un metro de espesor de hielo marino cada año. Para tener una referencia: en el Polo Norte, el océano generalmente solo está cubierto por un par de metros de hielo

2020 será el segundo año con menos cantidad de hielo marino en el Ártico, después de 2012. National Snow and Ice Data Center, Universidad de Colorado, Boulder, CC BY-SA

Esta agua templada, a la que llamamos heat blob [la traducción podría ser mancha de calor, o gota de calor, burbuja de calor], se origina en el Atlántico y se dirige hacia el norte a través de una extensión de la Corriente del Golfo. Entra en el Océano Ártico por Svalbard, un archipiélago a medio camino entre Noruega y el Polo Norte. La burbuja de calor ya ha provocado la desaparición del hielo marino invernal frente a la costa norte de Noruega y el noroeste de Rusia.

Más al este, el agua templada queda aislada de la superficie del mar por una capa de agua más fría, por lo tanto, no llega al hielo marino.  Sin embargo, a medida que la burbuja de calor se vuelve más cálida y cuanto más se acerca a la superficie, más se extiende su influencia hacia el Ártico.

En un segundo artículo científico, mostramos que las corrientes en la parte superior del océano Ártico iban en aumento, lo que, combinado con la disminución del hielo marino y el debilitamiento de los límites entre las capas de agua fría y caliente, hacía llegar más agua procedente de la burbuja de calor hacia la superficie. El impacto combinado produce un impacto importante en el hielo marino y el aumento de las temperaturas de mares y océanos podría conducir a un nuevo estado climático en el Océano Ártico.

Todo esto podría desencadenar un cambio climático extremo en el Ártico. En el verano de 2020, la ola de calor siberiana rompió de manera continuada los récords de temperatura, incluidas las temperaturas de la superficie del mar del Ártico oriental. Si el hielo marino refleja gran parte de los rayos solares hacia el espacio, las aguas abiertas, oscuras, absorben el calor. Entonces, a medida que el hielo marino se retira, aumenta la temperatura del agua de la superficie, lo que a su vez calienta aún más la atmósfera. A todo este proceso hay que sumarle la influencia que tienen los gases de efecto invernadero.

Nos queda mucho por aprender acerca del vínculo entre la propagación hacia el este de la influencia del calor del Atlántico y la reducción del hielo marino, y los efectos que tiene este proceso en el clima de las latitudes más bajas. Sin embargo, parece evidente que el Ártico, donde ya sube la temperatura más rápido que en cualquier otro lugar de la Tierra, podría estar transitando hacia un “nuevo” estado.

Tom Rippeth es profesor de Oceanografía física en la Universidad de Bangor (Gales)

Artículo originalmente publicado en The Conversation [en inglés].

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