podcast la climática

El IPCC insta a repensar nuestra alimentación para combatir la crisis climática

Como cada día, en Climática te traemos las cinco noticias sobre las causas y consecuencias del cambio climático que no puedes perderte esta mañana.
Un campo de cereales. Foto: W. CARTER / LICENCIA CC

Reducir el consumo de carne y priorizar los alimentos de origen vegetal, como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras. Es el mensaje que lanza el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el panel internacional de especialistas que asesora a la ONU, en su informe presentado este jueves. “Algunas dietas requieren más agua y más tierra, y causan más emisiones de gases que aumentan el calentamiento global”, explica Debra Roberts, una de las científicas que ha coordinado el estudio.

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En un contexto en el que la crisis climática está más presente que nunca -tanto a nivel social como de impactos-, urge buscar las soluciones necesarias para frenar sus consecuencias, muchas de ellas ya inevitables. No basta con una transición del modelo energético hacia energías más limpias, ni dejar de usar los coches en pro del transporte público. Es el momento de acometer cambios más profundos, como insta el informe.

En el documento, titulado El cambio climático y la tierra, han colaborado 107 especialistas de 52 países, entre ellos tres de España, y ha sido debatido durante toda esta semana en Ginebra (Suiza) para acabar siendo aprobado por 195 países.

Entre las principales conclusiones del trabajo, destaca cómo el clima está afectando gravemente a la disponibilidad, acceso, nutrición y estabilidad de los alimentos. Para ello, el IPCC insta a conseguir un equilibro entre el sector primario y el uso de las tierras, así como la adopción de hábitos alimenticios más sostenible. Según el informe, un 23% de todos los gases de efecto invernadero que produce el ser humano tienen como origen la agricultura, la silvicultura y el uso de la tierra, un porcentaje que alcanza el 37% si se tiene en cuenta aquellas emisiones asociadas a la producción mundial de alimentos.

Asimismo, el informe especial destaca que actualmente alrededor de un tercio de la comida se pierde o se desperdicia, lo que contribuye en torno a un 10% al cambio climático. Por ello, revertir esta situación, avisan, ayudaría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuiría a la seguridad alimentaria. “Las políticas que apoyan la gestión sostenible de la tierra aseguran el suministro de alimentos para personas vulnerables y mantienen el carbono en el suelo, mientras reducen las emisiones de gases de efecto invernadero”, comenta Eduardo Calvo, coautor del informe.

“La tierra que ya se está cultivando podría alimentar a la población en un contexto de cambio climático y ser una fuente de biomasa que proporcione energía renovable, pero se deben adoptar iniciativas tempranas de gran alcance que incidan simultáneamente en diversos ámbitos”, asegura Hans-Otto Pörtner, copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, quien sostiene que “ello también permitiría velar por la conservación y restauración de los ecosistemas y la biodiversidad”.

Otras de las medidas dirigidas a las instituciones para frenar los efectos del calentamiento global consiste en poner fin a la deforestación que sufren zonas como, por ejemplo, la Amazonía brasileña, uno de los principales captadores naturales de CO2 del mundo. Con respecto a julio del año pasado, la deforestación en la Amazonía brasileña ha sido un 278% superior a la de un año antes.

Otro de los puntos claves del estudio es la lucha contra la desertificación. Actualmente, alrededor de 500 millones de personas viven en áreas que experimentan tales condiciones. Las áreas secas son más vulnerables a la crisis climática y a los fenómenos extremos, incluidos la sequía y las olas de calor, tal y como explican en el estudio.

En definitiva, como remarca el IPCC en su informe, un enfoque general en sostenibilidad combinado con acciones tempranas ofrece las mejores opciones para combatir la crisis climática. Esto incluye un menor crecimiento de la población, la reducción de desigualdades, una mejor nutrición y un menor desperdicio de comida, apuntan.

No obstante, el documento también pone de manifiesto que, si bien una mejor gestión de la tierra puede contribuir a hacer frente al cambio climático, no es la única solución, siendo vital la implicación de todos los sectores.

En cuanto a acciones concretas, Panmao Zhai, copresidente del Grupo de Trabajo I del IPCC, afirma que “ya hemos puesto en marcha algunas cosas, como el uso de tecnologías y buenas prácticas, pero debe ampliarse su escala de aplicación y deben hacerse extensivas a otros lugares adecuados, donde no se están utilizando actualmente”. Además, señala que el “uso más sostenible de la tierra, la reducción del consumo excesivo y el desperdicio de alimentos, la eliminación de la tala y la quema de bosques, la prevención de la recolección excesiva de leña y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero encierran un verdadero potencial, que contribuirá a resolver las cuestiones del cambio climático relacionadas con la tierra”.

Este informe supondrá una contribución científica fundamental en las próximas negociaciones sobre clima y medioambiente, como el 14º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, que se celebrará en Nueva Delhi (India) en septiembre, y la COP25, que tendrá lugar en Santiago de Chile en diciembre.

Este es el segundo informe que se presenta en menos de un año, tras el histórico documento publicado en octubre de 2018 en el que se hacía hincapié en la urgencia de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ºC mediante la reducción drástica de los gases de efecto invernadero y cumplir así con el Acuerdo de París.

Otras noticias de hoy:

La deforestación de la Amazonía brasileña en julio es un 278% superior a hace un año

Por EFEVerde

Un total de 2.254,8 kilómetros cuadrados es la superficie del Amazonías deforestada en julio, un 278 % más que hace tan solo un año, pasando de los 596,6 km2, en julio de 2018, a los 2.254,8 km2 de este año.

Los datos, proporcionados por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe), siguen la tendencia de lo experimentado en junio, cuando se reportó un aumento del 88% de la deforestación respecto al mismo periodo de 2018. Unas cifras que ya han sido cuestionadas por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que acabó destituyendo al anterior presidente de la institución, Ricardo Galvao. En su lugar, fue designado un oficial de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

Alaska registra el julio más cálido de su historia

Por The Guardian

Como ha ocurrido a nivel mundial, Alaska también ha marcado el julio más caluroso desde que se tienen registros, con una temperatura promedio de 14,5 ºC (2,8 grados por encima de la media), como ha confirmado la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). La máxima anterior databa de 2004, cuando se alcanzaron los 14,05 ºC.

Una de las peores consecuencias de las altas temperaturas ha sido los múltiples incendios forestales, provocando grandes nubes de humo y una gran fusión del hielo de la costa. Según un análisis del Servicio Meteorológico Nacional, actualmente no hay hielo marino a menos de 150 millas de las costas de Alaska.

Los efectos del calor y la sequía en España, visibles desde el espacio

Por Euronews

En unas imágenes difundidas por el servicio europeo de observación terrestre Copernicus se puede observar los efectos que han causado las altas temperaturas y la falta de precipitaciones sobre la península ibérica, además de Francia.

Servicio europeo de observación terrestre Copernicus

La primera imagen, tomada el 14 de mayo de este año, muestra las zonas más áridas de España y Portugal en colores marrones y ocres. La segunda imagen fue tomada el 22 de julio, justo antes de la gran ola de calor que afectó a toda Europa y en especial a Francia.

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COMENTARIOS

  1. Es IRRESPONSABLE que el IPCC presione a los ciudadanos para cambiar el curso del Calentamiento Global modificando las conductas alimenticias enfatizando la ingesta de carne ( por su demanda de gran cantidad de espacio y ser emisores del gas metano), pero sabemos que los principales responsables son las empresas corporativas, principalmente del norte global que son responsables de las mayores emisiones históricas y presentes, para que sigan con su mirada cortoplacista mientras extienden el tiempo para seguir obteniendo beneficios postergando las decisiones al futuro aún cuando la situación se precariza cada día más, haciendo las cosas como siempre, es un error presionar solamente a la ciudadanía, si bien es cierto se requieren realizar cambios fundamentales a nuestra sociedades, esa responsabilidad nos corresponde a todos: ciudadanos, estados y corporaciones.

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