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Atenuar la luz solar, cambiar el clima o cómo desviar la atención hacia el tecnoptimismo

Jeff Bezos quiere resolver el cambio climático atenuando la luz solar para enfriar el planeta y China modifica el clima para celebrar eventos mientras la efectividad de la geoingeniería sigue poniéndose en duda.
Jeff Bezos durante su intervención en la COP 26 de Glasgow. Foto: YURI MIKHAILENKO/TASS

Invertir en tecnologías cuya efectividad se desconocee incluso se pone en duda– parece más una estrategia retardista que una forma realista de limitar el calentamiento global. Sin embargo, no son pocos los ejemplos de lo primero, mientras lo segundo se aplaza una y otra vez.

El multimillonario Jeff Bezos ha vuelto a la carga con una propuesta tecnoptimista con la que pretende resolver el cambio climático: atenuar la luz solar para enfriar el planeta. Para valorar su viabilidad, se ha asociado con el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos y la organización de geoingeniería SilverLining –que significa “resquicio de esperanza”–.

Aunque en esto Bezos no es pionero. Otro multimillonario del ámbito tecnológico, Bill Gates, ya financió a un equipo de la Universidad de Harvard para llevar a cabo investigaciones sobre geoingeniería solar a pequeña escala en la naturaleza. La iniciativa fue criticada por algunos grupos ecologistas, que manifestaron su preocupación hacia una tecnología que puede resultar potencialmente “peligrosa, impredecible e inmanejable”, según informó The Guardian.

En el mismo medio, el físico de la Universidad de Oxford Raymond Pierrehumbert explicaba la principal paradoja que plantean este tipo de proyectos: si no se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernaderoy no parece que, por ahora, los planes climáticos de los gobiernos vayan en esa dirección–, cada año será necesaria una cantidad mayor de geoingeniería a fin de mantener el planeta habitable. Uno de los científicos que formaban parte del grupo subvencionado por Gates dijo que “debemos considerar todas las opciones y debemos investigarlas”.

Depender de la riqueza de unos cuantos multimillonarios

La novedad que viene a introducir el fundador de Amazon sobre este tipo de investigaciones es la posibilidad de modelar en la nube, ya que los modelados climáticos se llevan a cabo, normalmente, en superordenadores. Y comprar tiempo en la nube es más barato que construir un súper ordenador.

Un programa a gran escala para desviar la luz solar como el que propone Bezos costaría unos 10 mil millones de dólares al año, según informan desde Gizmodo. Enfriar el planeta parece estar en manos de quienes forman parte del problema –y de sus empresas privadas–. A pesar del greenwashing continúo, Amazon emitió 51,17 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2019, un 15% más que el año anterior. La transparencia tampoco es su fuerte: esos fueron los primeros datos que la compañía ofreció al respecto, a la par que anunciaba una donación millonaria para luchar contra el cambio climático en una estrategia más de márquetin.

En una entrevista para Wired, la científica Kate Ricke –quien ha investigado ampliamente las implicaciones de la geoingeniería– reconocía que no es algo sobre lo que se reconozcan a favor una mayoría de especialistas en clima dentro de la comunidad científica. En gran parte, por el “riesgo moral”.

China ya “modifica” el clima

Manipular el clima para limpiar la contaminación es una maniobra que ya ha puesto en marcha el gobierno chino. El domingo pasado, una investigación de la Universidad de Tsinghua –y publicada en la revista Environmental Sciencie– concluye que fue la tecnología de siembra de nubes lo que hizo que los cielos estuvieran despejados y bajase la contaminación del aire durante la celebración del centenario del Partido Comunista chino, el pasado 1 de julio.

La siembra de nubes es una técnica que consiste en agregar sustancias químicas –como pequeñas partículas de yoduro de plata– a las nubes. Esto hace que las gotas de agua se agrupen a su alrededor y aumenten así las probabilidades de precipitaciones.

Antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, celebrados en 2008, se dispararon más de 1.000 proyectiles de yoduro de plata al cielo durante ocho horas para evitar que la lluvia interrumpiera la ceremonia de apertura. Alterar el clima es una de las principales funciones de la geoingeniería y, en este caso, China ha gastado millones de dólares para llevar a cabo esta técnica en repetidas ocasiones, incluso cuando todavía existen dudas sobre su efectividad o la repercusión que puede tener sobre los sistemas climáticos de otros lugares.

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COMENTARIOS

  1. BEZOS Y OTROS BUITRES (con perdón de los buitres)
    Este año Carlsberg ha intentado apropiarse de nuestra naturaleza para lucrarse.
    Han reclamado la propiedad de docenas de cultivos comunes, como ciertos tipos de cebada que se emplean en la fabricación de cerveza. Y no está sola. Otras multinacionales como Bayer-Monsanto, DowDupont y Syngenta están preparadas para apoderarse de los derechos sobre semillas que empleamos a diario.
    Es simple y llanamente una apropiación ilegítima de poder. Podríamos pasar de un mundo en el que cualquier pequeña explotación agrícola puede plantar semillas para producir los alimentos que necesitamos a uno en el que los gigantes de la industria marcan las normas.
    Cuando, en mayo de 2020, la Oficina Europea de Patentes aceptó que las plantas que se cultivan por medios convencionales no pueden ser propiedad de nadie, se dio un gran paso adelante. Pero las empresas no se rinden.
    Ahora su estrategia de ataque es forzar los límites de algunos resquicios legales. Si se salen con la suya, podrían decidir sobre la producción de las granjas, las ventas de los minoristas y los precios que pagamos por los alimentos.
    (WeMove Europe)

  2. Sería mucho más eficaz ilegalizar asociaciones periodistas o medioambientalistas. Después de todo, contaminan muchísimo más que Amazon.

  3. Está claro que el intelecto no es la sabiduría, éste listo habrá estudiado en la misma escuela que aquel asno que tuvieron de presidente en USA, el tal Bush, que descubrió que para que no se produjeran incendios había que talar los bosques.
    Y pensar que hay gente que les escucha y les cree y aún más, lo más grave, les admiran.

  4. De acuerdo a la agencia de noticias independiente norteamericana ProPublica, en 2007 Jeff Bezos (su fortuna 201.000 millones de dólares) no pagó en 2007 y 2011 ni un centavo en impuestos federales, lo mismo hizo Ellon Musk en 2018 (su fortuna es de 190.500 millones de dólares). En los últimos años este ejemplo siguió Michael Bloomberg y George Soros. ProPublica divulgó el 8 de junio de 2020 que Jeff Bezos retornó en 2019 al fisco 0,98 % de su ganancia, Bloomberg 1,30 % Warren Buffett 0,10 %.
    Chuck Collins, experto en desigualdad económica, describe en su libro, Wealth Hoarders: How Billionaires Spend Millions to Hide Trillions (2021), toda la “industria de defensa de los ricos” para ocultar más de 20 billones de su riqueza.
    Como lo explicó el periodista canadiense-estadounidense, David Brooks, “muchos de estos mismos individuos y sus empresas pagaron legalmente poco o nada de impuestos federales, con tasas muy por debajo de la gran mayoría de los contribuyentes, a tal extremo que no requieren de los servicios para ocultar sus fortunas del fisco en cuentas y entidades offshore como las reveladas por los Papeles de Pandora”.

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