[16/10] El sistema alimentario es responsable de un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero

Esta y otras noticias, en nuestro resumen diario de noticias climáticas.
Un campo de cereales. Foto: W. CARTER / LICENCIA CC

El sistema alimentario mundial es responsable del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se emiten a la atmósfera. A su vez, es también culpable del 75% de la deforestación. Son datos del estudio El poder restaurador de las dietas para el planeta, de la organización ecologista WWF, con motivo del Día Mundial de la Alimentación.

La ONG apunta a la necesidad, sobre todo en la situación actual de pandemia, de adoptar dietas más saludables y sostenibles. En este sentido, el documento señala que mientras casi 700 millones de personas pasan hambre, casi 2.000 millones sufren sobrepeso u obesidad, y estima que llevar dietas más saludables podría ahorrar el 97% de los costes derivados de enfermedades no transmisibles vinculadas a la alimentación.

Para poder evidenciar las desigualdades entre países, WWF ha puesto en marcha una plataforma virtual con un análisis de la situación de 147 países que permite evaluar los impactos a escala nacional de diferentes tipos de dieta. “No existe un modelo único de dieta sana y sostenible. Por ejemplo, en algunos países es necesario que haya una reducción significativa en el consumo de alimentos de origen animal, mientras que en otros puede ser necesario un aumento para acabar con la desnutrición. La salud humana y ambiental deben considerarse de manera conjunta”, asegura el responsable del programa de Alimentación de WWF Internacional y autor del informe, Brent Loken.

Ya en la última Cumbre de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad los especialistas alertaron de que el sistema alimentario predominante, basado en una explotación insostenible de los recursos naturales, ahonda en la crisis climática y la destrucción de la naturaleza. Europa Press

Las emisiones de metano se disparan un 32% 
En los primeros ocho meses del año, las emisiones globales de metano aumentaron un 32%, según la firma de datos Karryos. Este aumento es destacable porque ha tenido lugar durante los confinamientos en todo el mundo y a pesar de las promesas del sector del petróleo y el gas de limitar sus emisiones de carbono. El impacto de la crisis climática es también importante. Aunque este gas no se queda en la atmósfera tanto tiempo como el dióxido de carbono, es mucho más potente a corto plazo. Reuters

España, cuarto país europeo que más subsidios da a la energía
La Comisión Europea publicó esta semana un informe sobre las ayudas al sector energético, que ascienden a 159.000 millones de euros anuales en 2018. En España, los subsidios a la energía se sitúan sobre los 18.000 millones de euros. La mayoría son para las renovables que se pagan a través de la factura de la luz, mientras que un tercio aproximadamente va a parar a los combustibles fósiles. Con esta cifra, el Estado español se sitúa en cuarta posición en la lista de países que más dinero destinan a la energía, solo por detrás de Alemania, Italia y Francia. El periódico de la energía

Líderes de la UE aprueban aumentar la ambición, pero no fijan ninguna cifra
Los jefes y jefas de Estado de la Unión Europea acordaron este jueves durante la cumbre de líderes acelerar el ritmo de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. “Para alcanzar la meta de neutralidad climática en 2050, en línea con los objetivos del Acuerdo de París, la UE necesita incrementar su ambición en la próxima década y actualizar su marco de política climática y energética”, recoge el texto de conclusiones aprobado.

No obstante, el documento no fija un porcentaje de reducción, y traslada al Consejo de la UE las directrices para poder acordar la cifra en la próxima cumbre europea de líderes prevista para los próximos 10 y 11 de diciembre. España y otros diez países apoyaron a través de una carta el objetivo de reducir las emisiones en Europa en al menos un 55%. Una vez se fije una cifra, se deberá negociar con el Parlamento Europeo la posición final de la UE. EFEverde

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COMENTARIOS

  1. Según el Sistema FIRMs de la NASA, en toda Sudamérica se registraron 116.500 incendios entre el 1 y el 16 de septiembre 2020. Los incendios son un drama global.
    *La deforestación y los incendios en la Amazonía brasileña se ha acelerado desde que Bolsonaro asumió el cargo en 2019 e implementó una política anti ambientalista que incentiva la deforestación. Los escenarios catastróficos del año pasado se repiten ya en la primera mitad del año 2020.
    Muchos de los incendios son provocados, entre otros actores por los grileiros, que abren camino a los pastos para el ganado de la industria cárnica. Esta actividad despoja de tierras a los pueblos indígenas, que cada vez ven sus derechos más mermados.
    A pesar de las evidencias y datos publicados por su propio gobierno, el presidente ultraderechista Bolsonaro intenta este año, como ya lo hiciera el año pasado, calificar las denuncias de los incendios de mentiras, destituir a funcionarios en puestos clave, echar la culpa a los indígenas, rebatir las evidencias científicas, atacar a la prensa.
    *Argentina: Delta del río Paraná
    Por otro lado, en Argentina, más allá de las simples causas reconocidas por el gobierno, los incendios pueden interpretarse como efectos de la expansión de la soja, que desplaza la ganadería intensiva del centro del país a zonas marginales como el Delta del río Paraná. También en parte puede deberse a intereses inmobiliarios. Al menos once provincias argentinas han sido afectadas por el fuego, entre ellas Corrientes, Salta, Entrerríos, Chaco, Formosa o Santa Fé y se han contabilizado 18.000 focos y hasta 300.000 áreas calcinadas.
    *Fuego en Ecuador, Paraguay, Bolivia…
    *El problema no se limita a Sudamérica. En otras regiones, los peores fuegos han tenido lugar en Australia, Rusia y Tailandia o los Estados Unidos, país este último donde los estados de California y Oregón se habrían llevado la peor parte.

    En Siberia, los grandes incendios de este verano boreal que destruyeron extensos bosques, provocaron emisiones récord de CO2 en el interior y el exterior del círculo ártico, según datos registrados por el sistema de observación satelital Copernicus.
    En total, han ardido unos nueve millones de hectáreas de bosques y turberas y todavía no han terminado. Los suelos se encuentran más secos de lo normal, y los fuegos habrían sobrevivido al invierno debajo de la tierra, a más de un metro de profundidad.
    Así Siberia y el Ártico también están expuestas al cambio climático, habiendo registrado temperaturas récord y experimentando un calentamiento mayor al del resto del planeta

  2. El sistema alimentario industrial e intensivo, auxiliado además por los “saludables”productos Monsanto (ahora Bayer):
    MONSANTO “UNTÓ” A GOOGLE PARA SILENCIAR Y DESACREDITAR PERIODISTAS.
    Monsanto se guardó un archivo con los nombres de alrededor de 200 periodistas y legisladores cuya influencia espera ganar.
    Un informe de The Guardian expuso cómo Monsanto, ahora propiedad de Bayer, operaba como un «centro de fusión», que recopilaba información inteligente sobre los periodistas que se atrevían a decir la verdad sobre sus productos.
    Estos actos de Monsanto fueron revelados por documentos que salieron a la luz pública durante los juicios sobre el mortífero herbicida Roundup. Ya han sido declarados responsables en tres casos relacionados con el cáncer; y más de 11,000 demandas contra Roundup de paisajistas, jardineros y agricultores están actualmente pendientes.
    El glifosato, que está catalogado como cancerígeno por el estado de California y considerado un carcinógeno probable por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, se usa en al menos 70 cultivos alimentarios en los EE. UU., incluidos vegetales, frutos secos y frutas, en además de ser rociado sobre cultivos convencionales como avena, trigo y cebada antes de la cosecha. Su alcance es tremendo y se pueden encontrar residuos de la sustancia química en gran parte de los alimentos que se venden y consumen en los EE. UU.
    Monsanto también pagó a investigadores para escribir y publicar estudios fantasmas que dejan a estos productos con una percepción favorable. También han interferido con las agencias reguladoras y se han negado a realizar estudios de seguridad a largo plazo en sus productos. Quizás si hubieran dedicado menos tiempo y energía a atacar a sus críticos y más tiempo a hacer que sus productos fueran más seguros, no estarían en esta posición en este momento.
    (Natural News/Rebelión).

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