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Una reciente investigación encubierta llevada a cabo en julio de este año por la organización Animal Respect and Defence of the Environment (ARDE) y la asociación Satya Anima en la granja Mirabó, ubicada en el municipio de Manacor (Mallorca), denuncia un escenario con gallinas desplumadas que se devoran vivas entre sí, cadáveres en descomposición integrados en montañas de excrementos y plagas descontroladas de insectos.
Las imágenes, grabadas este verano en el interior de las instalaciones de Avícola Ballester –la mayor productora de las islas según las organizaciones, que opera mediante Avícola Son Perot S.A., cuya granja de Manacor figura como certificada por el sello de bienestar animal Welfair– exponen una vulneración sistemática del bienestar animal, además de un riesgo para la salud pública y el mermado ecosistema hídrico balear.
Los documentos audiovisuales, facilitados a Climática, fueron obtenidos por las organizaciones a lo largo de los días 12, 15 y 17 de julio de 2026. En el interior de las naves, estructuradas mediante un opresivo sistema de aviario multinivel, se observa un claro hacinamiento. Hay decenas de aves que presentan una alopecia severa. Con el cuello, el pecho y el vientre en carne viva, estos animales son víctimas de un picaje crónico derivado de la frustración y el estrés espacial extremo, explican desde ARDE. Un horror que escala hasta escenas de canibalismo: gallinas vivas picoteando frenéticamente los tejidos musculares y las vísceras de compañeras agónicas o muertas que yacen con la cavidad corporal totalmente abierta sobre las rejillas metálicas.
El informe pericial elaborado por Alba Nieto Palau, miembro del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona, a partir de una grabación de 54 minutos, certifica que decenas de aves presentan una pérdida extensa de plumaje y lesiones cutáneas abiertas en el cuello, el pecho y la región ventral. Las grabaciones documentan a un animal vivo con la pérdida del globo ocular y tejido cicatricial, lo que indica que sobrevivió a una lesión grave sin recibir atención ni ser retirado del grupo.

Las imágenes muestran cadáveres en múltiples estadios de descomposición, desde recientes hasta esqueletizados, depositados sobre el enrejado y el suelo. Este hecho incumple la normativa europea y estatal (Real Decreto 3/2002), que obliga a la retirada diaria de los animales muertos. Los restos se encuentran integrados en la acumulación de deyecciones (heces) que recubre el suelo y las líneas de bebederos de la nave.
El informe documenta la presencia de artrópodos sobre los excrementos y en las cáscaras de los huevos depositados en el suelo. Asimismo, la veterinaria advierte del riesgo para la seguridad alimentaria, ya que especies presentes en granjas avícolas, como los coleópteros, actúan como reservorios de agentes patógenos. De hecho, el 2 de junio de 2025, la Conselleria d’Agricultura, Pesca i Medi Natural ya detectó Salmonella Enteritidis en esta misma explotación, lo que obligó a retirar los huevos del mercado y a sacrificar a las aves de la nave afectada.
Desde ARDE confirman que, junto a la asociación Satya Animal, han puesto el caso en conocimiento de la Fiscalía de las islas Baleares este lunes, además de la Conselleria d’Agricultura. Esta última, en declaraciones a Climática, asegura no tener constancia de las grabaciones ni haber recibido denuncias previas relacionadas con esta explotación, tampoco por parte del Ayuntamiento de Manacor. No obstante, el Govern balear ha revelado que, en estos momentos, la granja Mirabó no tiene ninguna gallina en sus dos naves después de que la empresa comunicara este mismo mes su decisión de vaciar las instalaciones.
A nivel medioambiental, la actividad de las instalaciones de Avícola Son Perot en Manacor acumula quejas vecinales por plagas de moscas, malos olores y contaminación por nitratos en el agua de los pozos de la zona. En septiembre de 2025, estas molestias llevaron al Ayuntamiento de Manacor a trasladar una denuncia oficial a la Dirección General de Agricultura.
Pese a este historial, la empresa tramita actualmente la apertura de una nueva explotación para 80.000 gallinas en la finca de Son Brau, también en Manacor. El proyecto cuenta con cinco informes técnicos desfavorables por parte del Ayuntamiento y la advertencia de las entidades ecologistas, ya que se proyecta a menos de 100 metros de la Zona Especial de Conservación (ZEC) Na Borges.
La compañía matriz ya cuenta con expedientes en otras zonas de la isla. En 2024, fue sancionada con 150.000 euros por operar una granja en Llucmajor sin la autorización ambiental integrada desde 2017 y por un manejo incorrecto de los excrementos. Asimismo, su planta de procesamiento de huevo líquido en Porreres fue clausurada por falta de licencia de actividad. Finalmente, en enero de 2025, el Govern balear frenó su proyecto para construir una macrogranja de 739.000 gallinas en Sineu al aprobar un decreto que prohíbe las explotaciones de más de 160.000 aves en las islas Baleares.
A preguntas de este medio, Avícola Son Perot ha declinado ofrecer explicaciones, alegando «desconocer los extremos» documentados en la investigación. En una breve respuesta por escrito, la empresa ha advertido, además, de que se reserva «todas las acciones civiles y penales» que le puedan corresponder a raíz de la publicación de las imágenes.
Sobre el historial de la planta, la compañía defiende que el recinto ha estado sometido a controles oficiales desde 2021 sin que se detectaran deficiencias, a excepción del positivo por Salmonella en agosto de 2025. Tras aquel brote, confirman, la empresa «destinó los huevos a la industria de ovoproductos» como alternativa al vaciado inmediato, quedando bajo el control y seguimiento de Salud Pública. Agricultura tenía prevista una nueva inspección para el último trimestre de este año, pero fue cancelada ante el anuncio de retirada de las aves. «Cuando se retome la actividad, la Conselleria llevará a cabo una nueva inspección», añaden.
Finalmente, respecto a las infracciones pasadas de la compañía avícola, la Conselleria d’Agricultura subraya que actúa «de manera inmediata» ante cualquier irregularidad y precisa que el procedimiento administrativo sancionador contra la granja de Llucmajor se encuentra actualmente suspendido debido a que los hechos están siendo investigados en una causa penal abierta.
Climática también ha contactado con los responsables del certificado de bienestar animal Welfair. Sobre la explotación de Mirabó, señalan que por el momento no disponen de imágenes que les permitan identificar qué instalación concreta se está cuestionando, por lo que afirman no poder confirmar los hechos a la espera de recibir más información para contrastarla. Por otro lado, confirman que la granja de Llucmajor –actualmente inmersa en el procedimiento sancionador– no cuenta con su sello.

