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La atmósfera es un cóctel de gases de efecto invernadero explosivo

Los niveles atmosféricos de los principales gases que calientan el planeta (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) alcanzaron nuevos máximos históricos en 2021, según el 'Boletín de la Organización Meteorológica Mundial sobre los Gases de Efecto Invernadero'.
La quema de combustibles fósiles representa la causa principal del calentamiento global. Foto: REUTERS/Angus Mordant

Tenemos nuevo recuento de cómo está la atmósfera. Y los resultados no son nada buenos. Los niveles atmosféricos de los tres principales gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) alcanzaron nuevos máximos históricos en 2021, tal y como revela la nueva edición del Boletín de la Organización Meteorológica Mundial sobre los Gases de Efecto Invernadero.

Las concentraciones de dióxido carbono (CO2), principal gas responsable del calentamiento global, fueron de 415,7 partes por millón (ppm), muy lejos de los 350 ppm que se consideran seguros. Supone un aumento respecto a 2020 de 2,5 ppm, cifra ligeramente superior a la media de los últimos 10 años, aunque no es de récord. El mayor aumento hasta la fecha se produjo en 2016, un año con el fenómeno de El Niño, que suele hacer que la absorción disminuya. Eso sí, si se compara con los niveles preindustriales (sobre 1850, momento en el que las actividades humanas empezaron a alterar el equilibrio natural de esos gases en la atmósfera), los niveles de CO2 se han incremento un 149%.

Cuando se emiten gases de efecto invernadero, una parte es absorbida por océanos y la biosfera, que actúan como sumideros naturales. El resto se acumula en la atmósfera, y es lo que mide cada año la Organización Meteorológica Mundial. A menos que se pare de emitir, la temperatura global seguirá en ascenso. El planeta ya es 1,2 ºC más caliente que hace un siglo. Del total, el CO2 es responsable de 0,75 ºC y el CH4 de 0,5 ºC.

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Del total de las emisiones de dióxido de carbono causadas por actividades humanas durante el período 2011-2020, cerca del 48% se acumularon en la atmósfera, el 26% en los océanos y el 29% en la tierra. Sin embargo, como alertaba en sus últimos informes el IPCC, se teme que la ayuda que brindan el mar y los ecosistemas terrestres sea cada vez menor ya que están perdiendo eficacia como sumideros. Es más, hay partes del mundo que han pasado de ser sumideros y se han convertido en fuentes de dióxido de carbono.

No obstante, la OMM pone especial énfasis en el metano (CH4), segundo gas que más hace aumentar la temperatura global. Y no es para menos. En 2021 se registró una concentración de 1.908 partes por mil millones (ppmm), lo que supone la mayor subida interanual de las concentraciones de metano desde que comenzaron las mediciones sistemáticas hace casi 40 años. Desde la época preindustrial ha aumentado un 262%.

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A partir de estas observaciones sabemos que, desde 2007, el CH4 atmosférico medio mundial ha ido aumentando, que su ritmo de incremento se está acelerando y que los aumentos anuales de 2020 y 2021 son los mayores desde que se inició el registro sistemático en 1983.

La razón de este incremento excepcional no está clara, pero parece ser el resultado de procesos tanto biológicos como provocados por las actividades humanas. Esto hace que sea complicado cuantificar las emisiones por tipo de fuente. La OMM sostiene que los análisis indican que las fuentes biogénicas, como los humedales o los arrozales, son las que más han contribuido desde 2007.

Aun así, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), en un informe de abril de este año, concluía que un 60% de las emisiones de metano procede de fuentes antropogénicas. De este porcentaje, más del 90% se origina en solo tres sectores: los combustibles fósiles (un 35%), la agricultura (un 40%) y los residuos (un 20%).

El tercer gas de invernadero más importante, el óxido nitroso (N2O), tuvo unos niveles atmosféricos en 2021 de 334,5 ppmm, lo que se traduce en un incremento del 124% desde la era preindustrial. En cuanto al origen de estas emisiones, un 57% procede de fuentes naturales y un 43% de fuentes antropogénicas –como el uso del suelo, la quema de biomasa, el uso de fertilizantes y diversos procesos industriales–. La subida entre 2020 y 2021 ha sido algo mayor que la observada entre 2019 y 2020, y superior a la tasa media de aumento anual del último decenio.

"Tenemos que transformar nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte, y todo nuestro estilo de vida. Los cambios que deben aplicarse son asequibles desde el punto de vista económico y viables en el plano técnico. El tiempo se agota", ha pedido el profesor Petteri Taalas, secretario general de la OMM. En cuanto al metano, señala que "existen estrategias rentables para hacer frente" a sus emisiones, "especialmente las del sector de los combustibles fósiles, y deberíamos aplicarlas sin demora". Además, recuerda que, a diferencia del CO2, el metano tiene un período de vida relativamente corto –menor a diez años–, por lo que su efecto en el clima es reversible, y cortar las emisiones tiene beneficios inmediatos para la salud y los ecosistemas.

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COMENTARIOS

  1. “Vamos a seguir caminando juntos, luchando juntos, hasta que el presidente Jair Bolsonaro deje el poder. Yo voy a esperar a ver si otro presidente cuida de la selva y de Brasil. Siempre desconfío. Ya conozco la forma de ser de la civilización, solo hacen el bien para ellos. El hombre de la ciudad solo piensa en sí mismo. Solo piensa en lo material. Pero seguiré pidiendo apoyo para intentar salvar nuestra naturaleza, nuestra Madre Tierra”.
    Davi Kopenawa Yanomami, Brasil

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