COP26: luces, cámaras, ¿acción?

Arranca la COP26 en Glasgow con una primera jornada marcada por las medidas de seguridad y las palabras bientencionadas de los líderes mundiales.
COP26: luces, cámaras, ¿acción?
Delegaciones durante el inicio de la COP26 en Glasgow. Foto: YVES HERMAN/REUTERS

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Las aglomeraciones protagonizaron ayer el inicio de la COP26 en Glasgow, que había arrancado un día antes con una apertura de puertas a medio gas y una parte de las instalaciones sin terminar. El recinto que alberga los pabellones de los países y organizaciones donde se llevan a cabo presentaciones sobre iniciativas vinculadas con la lucha contra el cambio climático fue vetado a la prensa hasta la mañana del día siguiente.  

No obstante, durante este primer día operativo se llevó a cabo la aprobación de la agenda de los puntos a negociar durante estas dos semanas, así como la distribución en grupos de trabajo de todas las tareas pendientes que dejó la COP25, celebrada en Madrid.

Uno de ellos es el funcionamiento del artículo 6 del Acuerdo de París, que hace referencia a los mercados de emisiones de carbono y que dejó un gusto agridulce durante esta primera jornada. Aunque este se esfumó al día siguiente, con la llegada de los presidentes de más de un centenar de países. La atención mediática pasó entonces a estar en este acontecimiento.

Una cumbre marcada por las medidas de seguridad

Al ser la primera COP tras el inicio de la crisis sanitaria mundial por la COVID-19, se han incorporado protocolos «de seguridad» que se han vuelto un quebradero de cabeza para todos los participantes. Estos deben hacerse un test de antígenos al inicio de cada jornada para acceder al recinto en el que se llevan a cabo las negociaciones climáticas. Se han distribuido kits en distintos puntos de la ciudad que se entregan a los participantes con tan solo apuntar su nombre en un papel, sin comprobar su identidad.

Una vez registrado el resultado del test en una web que el gobierno británico ha habilitado para ello, quienes participan de esta COP deben presentar el e-mail que reciben certificando que no están contagiados en la entrada del recinto. El domingo, este sistema online sufrió diversos problemas técnicos y se colapsó en algunos momentos. Sin embargo, durante el lunes no volvieron a registrarse incidentes.

La realización de esta prueba fue de poca utilidad: en muchos casos no se requirió para poder acceder al recinto, que quedó colapsado por la gran cantidad de participantes que llegaron desde primera hora de la mañana para poder seguir la Cumbre Mundial de Líderes de la COP26. Colas de más de una hora en las que la distancia de seguridad desapareció. Las críticas no tardaron en hacerse llegar y quedaron plasmadas en cientos de comentarios en las redes sociales.

Palabras del Secretario General de la ONU

Las aglomeraciones continuaron en las inmediaciones de las salas plenarias, donde se llevaron a cabo las intervenciones de los más de un centenar de líderes que, entre ayer y hoy, participan en el evento. El Secretario General de la ONU, António Guterres, fue el encargado de abrir la sesión recordando todo el trabajo que queda por hacer para lograr uno de los compromisos pilares del Acuerdo de París: mantener la temperatura global por debajo del 1,5 ºC.

«Los seis años transcurridos desde el acuerdo climático de París han sido los seis años más calurosos registrados», recalcó. Y sentenció: «Nuestra adicción a los combustibles fósiles está llevando a la humanidad al borde del abismo. Nos enfrentamos a una dura elección: o lo detenemos o nos detiene a nosotros».

Por este motivo, reconoció que «al inaugurar esta conferencia climática tan esperada, todavía nos dirigimos hacia el desastre climático». «Todos los países lo ven. Los pequeños Estados insulares en desarrollo, y otros vulnerables, lo viven. Para ellos, el fracaso no es una opción. El fracaso es una sentencia de muerte», dijo.

También recordó la gran responsabilidad que tienen los países del G20 al representar el 80% de las emisiones globales y desconfió de los anuncios previstos durante la cumbre. «Si los compromisos se quedan cortos al final de esta COP, los países deben revisar sus planes y políticas climáticas nacionales. No cada cinco años, sino todos los años», señaló Guterres.

Las negociaciones podrían alargarse

Una vez más, las buenas intenciones por parte de los gobernantes se hicieron escuchar en este foro mundial que deberá actuar de manera urgente y solucionar temas básicos, como la financiación climática para países en desarrollo, conforme a lo prometido. A pesar de que se hicieron algunos anuncios al respecto, tanto por parte del gobierno británico como del español, entre otros, para proporcionar nuevos fondos para la adaptación al cambio climático, se espera que durante la jornada de este martes se lancen nuevas propuestas en este ámbito.

El foco mediático seguirá puesto en este acontecimiento. Mientras, los negociadores continuarán trabajando en los documentos que deberán acordarse la próxima semana. Esta tarea se prevé ardua. La pandemia, además de provocar la suspensión de la cumbre el año pasado, también ha hecho que las negociaciones que se llevan a cabo en Bonn (Alemania) a mediados de cada año se hayan realizado de forma telemática, sin poder alcanzar ningún acuerdo previo.

Así, algunos negociadores avanzaban ayer que las negociaciones en Glasgow terminarán más tarde del 12 noviembre, fecha final prevista para esta cumbre. Solo el tiempo dirá si la COP inglesa supera el récord que ostenta la de Madrid, hasta ahora la más larga de la historia.

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