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Tercer día de la COP26 que discurre en Glasgow, Escocia. ¿La estás siguiendo? Si te cuesta estar al día de todo lo que ocurre, no te preocupes.
A continuación, te contamos lo más destacado de la jornada de ayer martes.
Antes de entrar de lleno, tal vez te vendría bien leer esta previa que hicimos con todas las claves a tener en cuenta de la cumbre del clima.
Los primeros días de la cumbre están dedicados a los jefes y jefas de Estado. Dan discursos, anuncian grandes compromisos… Y se van. Desde este miércoles, ya no están.
Precisamente, la presencia de tanto alto mando –el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, entre ellos– ha contribuido a que la COP esté siendo por ahora un caos organizativo, dando lugar a situaciones de mucho enfado y estrés para las personas asistentes. Hasta tal punto de que se les ha pedido, después de viajar hasta el lugar, que asistan a las reuniones vía online.
Mucha gente presente, tanto prensa como delegados y observadores, se quejan de que pasan largas horas para acceder al recinto. Activistas como Javier Andaluz, de Ecologistas en Acción, nos explica que, además, tienen aforos muy reducidos para las salas dedicadas a la sociedad civil, “apenas una veintena”, y que las entradas para los eventos importantes para las ONG se han limitado a cuatro pases. “Esto no se nos comunicó antes de venir”, cuenta.
Un portavoz de la COP26 nos explica que se está “experimentando un nivel de asistencia muy alto”, por lo que animan a los delegados a permanecer en el sitio “sólo el tiempo necesario para su función”. De este modo, detalla, “liberarán espacio para los demás y podrán hacer pleno uso de su acceso a la COP visitando otras áreas disponibles para ellos, como las exposiciones del pabellón y la Zona Verde”.
Apunte: la Zona Azul es donde se dan las negociaciones y la Zona Verde es más un espacio para la ciudadanía)
Incluso David R. Boyd, Relator Especial de la ONU sobre derechos humanos y medioambiente, ha tachado de “vergonzoso” lo ocurrido, y se ha preguntado cómo es posible que “se cierren las puertas a quienes han viajado por todo el planeta para que se les escuche”.
También se ha pronunciado la Secretaría de Cambio Climático de la ONU. A través de un comunicado, pide disculpas por la situación, que achacan a las “circunstancias excepcionales” y a un “interés sin precedentes”. Por ello, piden el máximo “apoyo y comprensión”.
¿Y esto es todo lo que ha pasado? No, ni mucho menos. Los líderes políticos han aprovechado su presencia para hacer gala de más promesas. Estas son algunas:
- Frenar la pérdida de biodiversidad. El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, quiere hacer notar su liderazgo como anfitrión de la cumbre. Por eso anunció el compromiso de lograr frenar la deforestación para 2030. Se destinarán unos 10.300 millones de euros en fondos públicos de 12 países, entre 2021 y 2025, a proteger y restaurar los bosques, y 6.200 millones de euros de inversión privada.
Este objetivo no es ninguna novedad: en 2014 un conjunto de países se propusieron lo mismo en la declaración de Nueva York sobre los bosques. La diferencia, ahora, es que han pasado muchos años y la situación ha empeorado.
- Reducir el metano. El otro gran anuncio del día partió de Estados Unidos y de la Unión Europea. Ambos han liderado una alianza de más de 100 países con la intención de reducir un 30% las emisiones de metano en 2030. Recordemos que este gas de efecto invernadero es responsable de un 25% del calentamiento de la atmósfera.
Este acuerdo, no obstante, no cuenta con el apoyo de China, Rusia, Australia o India, principales responsables de las emisiones de metano procedentes de las minas de carbón.
- Glasgow Breakthrough Agenda. Se trata de otro compromiso (que ya sabemos que no asegura su cumplimiento), firmado por más de 40 gobiernos, incluido el de España, para acelerar el despliegue y la viabilidad financiera de soluciones de cero emisiones en algunos de los sectores que más emiten.
- Compromisos a largo plazo. Nigeria se ha comprometido a lograr emisiones netas cero (la llamada neutralidad climática) para 2060. India también ha puesto una fecha: 2070. Ambas están muy lejos de 2050, fecha límite fijada en el Acuerdo de París y respaldada por la comunidad científica.
Ninguno de estos acuerdos/compromisos son vinculantes, por lo que nada asegura que se vayan a llevar a cabo (con éxito).




