Ya prácticamente nadie cuestiona el cambio climático. El peligro ahora –y desde hace tiempo– son quienes retrasan u obstaculizan medidas efectivas contra el calentamiento global: desde empresas a gobiernos. Son retardistas, y los une, según explican varios analistas, el negocio.
Un estudio analiza cómo se ha pasado por alto el papel clave de las empresas de relaciones públicas a la hora de retrasar la acción climática y favorecer a la industria de los combustibles fósiles.
"Los negacionista existen, sin duda, pero no representan ni mucho menos todas las posturas en oposición", escribe Núria Almiron, quien considera "mucho más ajustado y útil hablar de 'obstruccionismo' para arrojar luz sobre el verdadero problema".
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