El biólogo, geógrafo y activista canadiense repasa en su último libro ('Ice Walker', Errata Naturae) la vida de una osa polar que lucha por sobrevivir y sacar adelante a sus crías en un Ártico cambiante.
Los osos polares dependen del hielo marino para cazar. Pero el Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del mundo. Según una evaluación del Gobierno de Nunavut publicada este mes en base a datos de 2021, solo quedan 618 osos, lo que supone un descenso del 50% con respecto a la década de 1980.
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