"No hay una solución tecnológica milagrosa, sino que necesitamos una batería de soluciones que ya están disponibles, tanto en el lado de la producción como en el de la demanda", señalan ambos especialistas.
"Para hacer frente a la emergencia climática y la crisis de biodiversidad nos falta tiempo más que tecnología. Muchas soluciones están disponibles, son inmediatas y solo requieren de voluntad política", reflexiona el investigador.
"Aunque mantener los campos drenados durante el invierno reduciría significativamente las emisiones anuales de metano, hay que tener en cuenta el relevante papel ecológico que juegan los arrozales en la preservación de la biodiversidad", apunta la experta.
Las diversas acciones se ven compensadas debido a la creciente demanda de leche y carne, según un estudio. Uno de sus autores da más detalle de la investigación.
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