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Oficialmente se denomina Proyecto de Ley de Licencias Ambientales y fue aprobado el pasado 17 de julio de 2025 por la Cámara de Diputados de Brasil. Pero el sobrenombre no puede ser más claro: Ley de la Devastación. Diferentes organizaciones ecologistas llevan meses advirtiendo del peligro de esta nueva norma, que podría acelerar la extracción de petróleo y gas, la minería, la ganadería y la deforestación en la Amazonia al simplificar los procedimientos para obtener los permisos ambientales, sin considerar «los efectos que los proyectos pueden tener en el agravamiento de la crisis climática». Y piden por ello al presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, que lo frene.
La tramitación, como destaca Human Rights Watch (HRW), se produce a escasos meses de la celebración de la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), convocada para el próximo noviembre en la amazónica localidad brasileña de Belém, donde el país «debería desempeñar un papel clave en la reunión de líderes climáticos».
«No solo es perjudicial para el medio ambiente, sino también para la salud, en particular de las comunidades indígenas y afrobrasileñas», denuncia la directora adjunta de Medio Ambiente y Derechos Humanos de HRW, María Laura Canineu. «El mundo está observando cómo Brasil podría estar un paso más cerca de una catástrofe climática. Esta Ley de la devastación debilitará las licencias ambientales, pondrá en riesgo biomas enteros, y con ellos, a millones de animales silvestres que dependen de la preservación de sus hábitats para sobrevivir», añade la directora ejecutiva global de World Animal Protection, Tricia Croasdell.
La normativa, según las organizaciones, recoge la creación de una «licencia ambiental especial» que permitiría «la aprobación rápida» de proyectos que el gobierno considere estratégicos, sin análisis de impacto ambiental, y a pesar de los posibles efectos perjudiciales sobre el medio ambiente y los derechos humanos.
Es decir, proyectos con un supuesto potencial de impacto ambiental medio o bajo podrían obtener licencias «simplemente llenando un formulario de adhesión ambiental», y las autoridades ambientales locales, estatales y federales serían responsables de la definición de las actividades en esta categoría, explica la organización. «Permitir que proyectos avancen sin evaluaciones de impacto ambiental es una receta para el desastre», prosigue Canineu.
Según la ONG, si Lula da vía libre a la normativa, «enviaría un mensaje terrible a los brasileños, cuyo derecho a un medio ambiente sano se verá afectado«, y recuerda que, según el derecho internacional, «Brasil tiene la obligación de respetar los derechos humanos en sus políticas ambientales».
De aprobarse –concluyen desde HRW, «lo más probable es que empeore el cambio climático al reducir la supervisión de actividades clave que lo impulsan, como la producción de combustibles fósiles y la ganadería en la Amazonia».





Brasil: ¡Presidente Lula, use su veto! Detenga la Ley de Devastación.
El Parlamento brasileño apunta a debilitar masivamente la protección de la naturaleza y la selva tropical con la que se conoce como Ley de Devastación.
Las empresas interesadas podrían expedir licencias ambientales para sus propios proyectos. El presidente Lula aún puede detenerla con su veto.
Pídeselo firmando la petición de Salva la Selva.
En una dramática sesión nocturna,el 17 de julio de 2025, aprobó el parlamento brasileño la ley PL 2.159/2021. Se trata de un ataque frontal a la protección del medio ambiente, el clima y los derechos humanos.
“El presidente brasileño Lula da Silva debe vetar la PL de Devastación (PL 2.159/2021) aprobada por el Parlamento”
Más de 350 organizaciones de Brasil rechazan la ley en una carta conjunta porque «socava los fundamentos constitucionales de la política medioambiental y viola derechos esenciales como el acceso a la salud y a un medio ambiente ecológicamente equilibrado».
En el futuro, la ley, que se hizo conocida como PL de Devastación, permitirá a las empresas concederse en gran medida licencias ambientales para proyectos mineros, industriales, de infraestructuras y agrícolas prácticamente a su antojo. Sin revisión independiente, sin estudios de impacto ambiental y sin la participación de las comunidades afectadas. Incluso en ecosistemas sensibles como la selva amazónica.
La opinión de la población indígena y otras comunidades tradicionales ha sido ignorada. También las autoridades responsables de la protección de la naturaleza y el patrimonio cultural pierden su derecho a opinar.
La PL de Devastación es equivalente a una licencia para más deforestación, más violencia y conflictos, más emisiones nocivas para el clima. Amenaza con causar graves daños ecológicos y sociales y supone un retroceso catastrófico para la protección de los bosques y el clima, no sólo en Brasil, sino en todo el mundo.
El proyecto de ley pasa ahora al Presidente Brasil Lula da Silva, que dispone de 15 días hábiles para vetarlo o aprobarlo.
En noviembre, la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático COP30 se celebrará en la región amazónica brasileña, con Lula da Silva, como anfitrión.
Por eso le pedimos: Presidente Lula da Silva, ¡detenga esta ley! Vete la «ley de destrucción» PL 2.159/2021 – completamente y sin compromisos.
https://www.salvalaselva.org/peticion/1311/brasil-presidente-lula-use-su-veto-detenga-la-ley-de-devastacion?mtu=633913316&t=27228#letter
La ley de la devastación está en muchas manos, en todas las manos de los sirvientes del capital:
Recalificación urbanística a la carta para el residencial de lujo Dehesa Espadañal.
Ecologistas en Acción de Extremadura se opone a la recalificación de 1800 hectáreas de suelo no urbanizable para construir una urbanización de lujo, calificada como proyecto empresarial de interés general.
La agilización administrativa se basa en un decreto de interés regional y en la modificación puntual cuarta del Plan Territorial del Campo Arañuelo a la que estamos alegando.
Con el Plan Territorial vigente no podría autorizarse por tratarse de un uso residencial autónomo y disperso, que implica transformación urbanística incompatible con el régimen del suelo protegido.
La motivación de la modificación puntual la expresa la promotora sin complejos en las primeras páginas de Documento Inicial Estratégico: “Se modificarán las determinaciones del plan territorial vigente que sean contrarias a la nueva situación, o bien se implementarán aquellas nuevas determinaciones que sea necesario incorporar…” Lo cual implica modificar el Plan Territorial vigente para permitir: parcelación y ocupación dispersa, dotación de infraestructuras básicas como accesos, agua, saneamiento, electricidad, instalaciones lúdicas y de restauración, creación de caminos internos además de las entre 120 y 150 viviendas de lujo con todas sus comodidades y servicios que implican una urbanización de la dehesa mucho mayor de la que se menciona. Sin embargo, utilizan la narrativa de que el nuevo asentamiento no altera el suelo rústico. Esta recalificación encubierta vulnera principios fundamentales del urbanismo sostenible establecidos tanto en la legislación estatal (Real Decreto Legislativo 7/2015) como en la Ley 11/2018 de Extremadura.
Ecologistas en Acción de Extremadura cree que se intenta legitimar una urbanización de lujo en suelo rústico protegido mediante una modificación ad hoc del Plan Territorial de Campo Arañuelo, en abierta contradicción con los valores de sostenibilidad, equidad y racionalidad que deberían guiar la ordenación del territorio.