#LaUniClimática: repensando nuestros modelos de consumo

El consumo, el uso del suelo y los sistemas de producción han protagonizado la primera jornada de #LaUniClimática, la escuela de verano sobre cambio climático.
Foto: consumo

El consumo, el uso del suelo en todo el mundo y los sistemas de producción han protagonizado la primera jornada de #LaUniClimática, la escuela de verano online sobre cambio climático organizada por Climática. Una de las mesas del día se centraba en los modelos de consumo y la necesidad de repensar las estructuras y sistemas actuales. De ello hablaron María José Sanz, directora científica del Centro Vasco para el Cambio Climático, y Laura Villadiego, cofundadora del colectivo Carro de Combate.

Suelo y tipping points, indicadores fundamentales

En su intervención, María José Sanz ha señalado el uso del suelo como un factor esencial en relación a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), como el CO2. “El suelo, que es un pilar clave para nuestra supervivencia, está siendo afectado en prácticamente todos los continentes”, desde África hasta Europa, pasando por Asia y América, ha explicado. Los suelos que pisamos y habitamos sufren erosión, falta de nutrientes, pérdida de la biodiversidad o salinización, entre otros síntomas de la crisis climática global. Según Sanz, “tenemos una población creciente, una explotación importante del agua y del suelo y una gran pérdida de recursos a través del tipo de consumo o producción que usamos”.

La experta del IPCC también ha destacado la importancia de los tipping points, elementos reguladores del clima, como los casquetes polares, los bosques tropicales o el sistema de monzones, que resultan esenciales para la estabilidad del clima global. “Si sobrepasamos el umbral de uno de estos sistemas -haciendo desaparecer las zonas boscosas en el mediterráneo, por ejemplo-, la vuelta atrás es muy difícil”, ha advertido Sanz. Actividades humanas como la tala de bosques, la ganadería o la agricultura pueden tener consecuencias peligrosas, pero “hay opciones para abordar estos problemas”: desde el uso de la vegetación como barrera en las tormentas de arena y polvo que pueden invadir los cultivos hasta una gestión diferente de la biomasa muerte para evitar incendios forestales. 

Adaptación y mitigación

En clave española, Sanz ha recordado que “los impactos [del cambio climático] en la agricultura pueden ser importantes”. Y es que el sistema agrario español ya suele sufrir los estragos de un clima variable y poco estable. “Esperamos un incremento de los fenómenos extremos, una reducción de las precipitaciones y una modificación de la duración de las estaciones, además de una pérdida de la biodiversidad y la reducción del rendimiento”, ha apuntado la científica. Será el caso, por ejemplo, de los viñedos y los olivos, cuyas zonas idóneas de cultivo se desplazarán desde las Castillas hacia el norte. 

La solución pasa por combinar dos acciones: la adaptación al nuevo escenario y la mitigación de la crisis. “Podemos avanzar las fechas de siembra o utilizar variedades de semillas más resistentes a la sequía”, detalla Sanz, “pero ojo, si perdemos la capacidad de adaptación porque está muy seleccionada quizás creamos un problema en vez de resolverlo”. En este sentido, es importante pensar la crisis de manera “holística”, algo en lo que coincide la periodista Laura Villadiego. En su ponencia, la comunicadora ha recordado que las emisiones de GEI se originan en largas cadenas de producción “en las que están generalmente implicados muchos sectores y muchos países diferentes: desde las materias primas hasta los viajes de negocios que hacen los empleados de una empresa o el uso de los productos que nosotros realizamos en casa”. La cadena crece y, de forma paralela, aumenta su huella ecológica sobre el medio ambiente y la atmósfera.  

Todo esto sucede, además, en un mundo globalizado donde la producción se ha deslocalizado hacia Asia. Por ello, conviene revisar la perspectiva a la hora de responsabilizar a unos u otros de las emisiones. Si se contabilizan desde el lugar donde se produce lo que consumimos, China es uno de los principales emisores, mientras que “si ponemos el acento en el consumidor, el país que produce mayores emisiones per cápita sería Estados Unidos o países europeos como Luxemburgo”, revela Villadiego. 

Limitar las emisiones desde el sector agrícola y ganadero

Si bien es cierto que algunas causas naturales pueden alterar el clima, como las erupciones solares o volcánicas, “la tendencia general solo se puede explicar por las emisiones antropogénicas, derivadas de los combustibles fósiles y de ciertos usos del suelo”. En lo que al consumo concierne, “el vacuno extensivo para la producción de carne es el que tiene una mayor emisión y donde quizás sería más factible actuar”. Son muchas las medidas que podemos tomar para mitigar la crisis: desde una gestión diferente de la fertilización hasta las nuevas tecnologías, pasando por técnicas más tradicionales como las rotaciones o los cultivos de cobertura. “Los sectores agrícolas tiene potencial para limitar sus emisiones, pero tenemos que garantizar que haya suficiente producción alimentaria. Eso solo se consigue si entramos en un círculo virtuoso donde participen todos los actores: agricultores, legisladores, científicos…”, asegura Sanz. 

Y, para ello, necesitamos un cambio de modelo. Para Villadiego, la prioridad debe ser “cambiar el sistema y las estructuras”, porque la responsabilidad y la culpa no son individuales. “El problema es sistémico. Nosotros somos simplemente una pequeña parte de este sistema y el consumo sería una herramienta para reflexionar sobre ello y abogar por cambios, pero tenemos que cambiar la estructura”. A pesar de ello, nuestros consumos diarios dejan huella, y somos nosotros, como individuos, los que debemos actuar como palanca de cambio para que los que toman las decisiones vean que la sociedad tiene otras prioridades. Para ello, necesitamos reflexionar sobre cuál es nuestro papel como consumidores y de qué herramientas disponemos para hacer llegar nuestro mensaje.  

Villadiego ha querido también poner el acento en las cadenas de producción. “Los impactos ambientales del consumo a lo largo de toda la cadena; como, por ejemplo, en el transporte: uno de los principales problemas del sector agroalimentario mundial es que lo que comemos cada vez procede de lugares más lejanos. Solo un tercio de la población se podría alimentar de lo que llega a 100 kilómetro de la redonda. España mismo es un país en el que se importan muchísimos productos”. Según Amigos de la Tierra, el pescado, los moluscos y los crustáceos son los productos que más kilómetros recorren, con una media de 6.500 km; seguidos del café, el té, el cacao o las especias, que recorren 6.000 km. La periodista apuesta sin titubear por un consumidor “cabreado y crítico”, más que por un consumidor “responsable”.

Si quieres matricularte en #LaUniClimática y disfrutar de charlas como esta, puedes hacerlo pinchando aquí.

Gracias a la colaboración de nuestra
comunidad podemos publicar. Ayúdanos a seguir.

COMENTARIOS

  1. TIPOS DE CONSUMO O PRODUCCIONES NEFASTAS QUE DEBEMOS NEGARNOS A CONSUMIR:
    Piden que no se renueven las autorizaciones a Almaraz y Vandellós.
    El Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) avisa de que prolongar la autorización de las centrales nucleares de Almaraz y Vandellós sería una decisión de altísimo riesgo, ya que presentan un envejecimiento evidente y una seguridad degradada.
    Para ello han trasladado en una carta a Teresa Ribera que se ponga la protección del futuro para la ciudadanía por delante de los balances económicos de las grandes empresas energéticas, y que se deniegue la renovación de la autorización de funcionamiento de las centrales de Almaraz y Vandellós II.
    Las organizaciones señalan la evidente falta de participación y de debate público con el que se está produciendo el proceso de renovación de estas centrales. La prolongación del funcionamiento de las centrales nucleares en el Estado español por encima de los 40 años para los que fueron construidas responde exclusivamente a los intereses de las compañías titulares. Se concretó en un protocolo de cierre entre Enresa y los propietarios de las centrales firmado en marzo de 2019, asumido por el gobierno, según aparece en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.
    Recuerdan además que, durante el mes de junio, después de que el CSN informara favorablemente la prolongación de Almaraz, esta central ha sufrido dos paradas de sus reactores por problemas técnicos. Las organizaciones antinucleares avisan de que prolongar la fecha de cierre sería una decisión de altísimo riesgo, ya que estas instalaciones presentan un envejecimiento evidente y una seguridad degradada. En estos momentos no es necesaria la continuidad de un sistema energético enormemente contaminante y concentrado en las manos de unas pocas empresas, sino la apertura de un amplio debate sobre el futuro de la energía en el Estado español, la distribución de la producción y la adaptación de los consumos a las necesidades colectivas, y no de reproducción del sistema económico.
    https://www.ecologistasenaccion.org/148913/piden-que-no-se-renueven-las-autorizaciones-a-almaraz-y-vandellos/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.