Seis años en seis cambios positivos para mantener el optimismo climático

La ola de activismo ambiental, las nuevas leyes para hacer frente a la crisis ecológica, las victorias climáticas en los juzgados o los avances a nivel energético: celebramos el aniversario de Climática mostrando que algo está cambiando en los últimos años.
Seis años en seis cambios positivos para mantener el optimismo climático
Pancarta desplegada en el puente sobre el Paseo de la Castellana, en Madrid. Foto: EDUARDO ROBAINA

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, hace seis años, La Marea (a través de su cooperativa MásPúblico) lanzaba Climática, un proyecto con voz propia que ha ido creciendo hasta convertirse en una referencia del periodismo medioambiental. A lo largo de estos seis años, a quienes trabajamos en Climática nos ha tocado dar muchas malas noticias: desastres que llevan la huella del cambio climático (como la riada de Valencia del pasado mes de octubre o las inundaciones en Grecia de hace dos años), retrocesos medioambientales (como la dificultad de cerrar un acuerdo frente a la contaminación plástica), maniobras oscuras de la industria fósil e informes científicos devastadores.

Sin embargo, en estos seis años también hemos tenido tiempo de hablar de victorias climáticas, de leyes y cambios políticos prometedores, de avances de las energías renovables o de acciones y activistas que lo cambian todo. Por complicada que pueda llegar a ser la realidad, siempre hay noticias que nos ayudan a mantener el optimismo y a seguir creyendo que el cambio necesario es posible.

Un pacto para proteger a los líderes medioambientales

Cada año, cerca de 200 personas son asesinadas por defender la tierra y el medio ambiente, según datos de Global Witness. La inmensa mayoría, en América Latina. A estos asesinatos hay que sumarle centenares de desapariciones y miles de familias que tienen que convivir con la coacción de las empresas y los gobiernos que buscan imponer sus intereses. Sin embargo, desde 2021, y tras muchos años de negociaciones y esfuerzos, América Latina cuenta con un instrumento importante para proteger a quienes protegen el medio ambiente: el Acuerdo de Escazú.

Este pacto, adoptado en Costa Rica el 4 de marzo de 2018 y en vigor desde abril de 2021, está todavía en fase de implementación. De hecho, 8 de los 25 países firmantes todavía no lo han ratificado en sus parlamentos (entre ellos están Brasil, Costa Rica o Perú). Su objetivo principal es obligar a los Estados a proteger a los líderes medioambientales, garantizar el acceso a la información pública y fomentar la participación ciudadana en temas medioambientales.

Nuevas leyes para la biodiversidad y la contaminación

Estos últimos seis años nos dejan también muchos avances en el terreno legislativo. Desde mayo de 2021, España cuenta con una Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que permitirá que el país cumpla con los compromisos internacionales de lucha contra el cambio climático; desde abril de 2022, con una nueva ley de residuos y suelos contaminados que, entre otras cosas, limita la venta de plásticos de un solo uso; y desde marzo de 2023, con una norma pionera que protege los derechos y el bienestar de los animales.

A nivel europeo, también ha habido reformas legislativas de calado. A la aprobación del Pacto Verde Europeo en 2019, la siguieron el paquete de medidas Objetivo 55 para lograr reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de la Unión Europea en al menos un 55% antes de 2030 y la disputada Ley de Restauración de la Naturaleza, que tiene como objetivo reparar el 80% de los hábitats europeos que están en mal estado.

De la Amazonia al Mar Menor: el protagonismo de la naturaleza

Los derechos de la naturaleza también han sido protagonistas durante estos últimos años. La elección del pueblo de Ecuador, que votó en referéndum a favor de detener la explotación petrolera en la reserva del Yasuní, en el corazón de la Amazonia, fue una de las noticias medioambientales de 2023 y, probablemente, de la década. En España, la culminación del proceso para otorgar personalidad jurídica al Mar Menor, en la costa de Murcia, y para reconocer por ley su derecho a existir y a evolucionar como ecosistema natural abre un nuevo camino esperanzador para una de las lagunas costeras más maltratadas de Europa.

Saúl, las señoras del clima y otras victorias climáticas

Las últimas noticias que nos llegan de la ciudad alemana de Hamm todavía resuenan en nuestra cabeza. Allí, un tribunal ha abierto la puerta a que los grandes emisores puedan ser considerados responsables de los daños causados por el cambio climático en cualquier parte del mundo. Este hito se ha logrado tras más de una década de batallas legales entre el guía de montaña y campesino peruano Saúl Luciano Lliuya contra la compañía energética alemana RWE.

Otro caso de gran impacto ha sido el de las KlimaSeniorinnen (o señoras del clima) en Suiza. Tras años de litigios, este colectivo de mujeres logró que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenase a Suiza por inacción climática en abril del año pasado. Ambos casos son solo dos ejemplos de cómo los litigios climáticos se han convertido en una herramienta poderosa para exigir responsabilidades a los grandes emisores de gases de efecto invernadero. En la última década, se han abierto más de 2.600 casos contra empresas y gobiernos. Muchos se empezarán a resolver este mismo año.

Las energías limpias y el máximo de emisiones

La transición hacia un sistema energético que no dependa de los combustibles fósiles y no genere gases de efecto invernadero no es lo único necesario para frenar el cambio climático, pero es una de las claves para mitigar sus efectos a medio y largo plazo. A nivel mundial, las renovables ya suponen alrededor del 30% de la generación eléctrica (fundamentalmente a través de la energía eólica y la fotovoltaica). En la Unión Europea, el porcentaje superó el 45% en 2023 y las energías limpias ya producen una cuarta parte de toda la energía final consumida. Y en España los datos todavía son más altos: el 56,8% de toda la electricidad generada en 2024 provino de fuentes renovables.

El avance en la transición hacia una sistema energético más limpio está teniendo un impacto directo en las emisiones de gases de efecto invernadero, aunque todavía muy lejos de lo necesario para esquivar los peores escenarios del cambio climático. A nivel global, las emisiones han seguido aumentando estos años, pero lo han hecho a un ritmo menor y en algunas regiones se han reducido. Además, Carbon Brief acaba de publicar un informe en el que asegura que China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero a nivel global, podría haber empezado a reducir sus emisiones antes de lo previsto.

Seis años de activismo

Cuando Climática nació en 2019, hacía poco que una joven llamada Greta Thunberg había empezado a manifestarse cada viernes a las puertas del parlamento sueco reclamando una acción decidida contra el cambio climático. En poco tiempo, Thunberg se convirtió en líder de un movimiento global de jóvenes (y no tan jóvenes) por el clima que transformó por completo el debate climático.

Por importante que sea su figura, la suya es en realidad una voz más dentro de la ola de cambio social para frenar la crisis ambiental; una ola que se materializa en las calles, pero también en las aulas, en los juzgados, en las cooperativas de energías renovables, en los movimientos para transformar la agricultura o en la ciencia. Y sí, también en los medios de comunicación como Climática.

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  1. Los movimientos antinucleares extremeño y portugués presentan un manifiesto a favor del calendario de cierre nuclear vigente
    Ecologistas en Acción de Extremadura junto a más de 70 colectivos españoles y portugueses defiende el calendario de cierre planificado por consenso.
    Asociaciones portuguesas llevan denunciando años pese a no tener centrales nucleares, el río Tajo lleva partículas radiactivas.
    La administración autonómica y local de Campo Arañuelo debería estar planificando el desmantelamiento y restauración de los dos reactores de Almaraz, una gran oportunidad para la comarca.
    Los colectivos firmantes del manifiesto, reclaman el cumplimiento del calendario cierre de los dos reactores de Almaraz y la posibilidad de un futuro limpio, justo y sostenible para Campo Arañuelo. Almaraz ha superado con creces su vida útil técnica y continuar con su operación supone un riesgo innecesario para la salud pública, el medio ambiente y la cuenca internacional del Tajo. Las empresas eléctricas y los poderes públicos no pueden seguir ignorando esta realidad, ni usar el miedo al desempleo como excusa para justificar una decisión insostenible y peligrosa.
    No se entiende que los políticos extremeños en vez de cumplir con su obligación de planificar el futuro de un Campo Arañuelo libre de radiactividad se empeñen en tenerles encadenados con la bola del riesgo de accidente y/o escape nuclear.
    Campo Arañuelo tiene futuro más allá de la nuclear. Es hora de que se inviertan los recursos públicos y privados en transformar la comarca en un referente de sostenibilidad, innovación energética y justicia territorial

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