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La transición energética no consiste únicamente en sustituir combustibles fósiles por energías renovables, sino en fortalecer la resiliencia de los territorios, proteger los ecosistemas y promover la participación ciudadana. Bajo esta premisa nace Energía que cuida bosque, la última campaña de la cooperativa Ecooo. Este verano, la iniciativa destinará el 5% de las inversiones recibidas a Ecoherencia, entidad especializada en la restauración de ecosistemas, la conservación de la biodiversidad y la educación ambiental.
A través de esta campaña, y a partir de una aportación mínima de 100 euros, cualquier persona puede impulsar la generación de energía limpia. El objetivo, cuenta a Climática Cote Romero, responsable de Innovación en Ecooo, es evitar emisiones de dióxido de carbono y obtener una rentabilidad estimada del 4,9% de tasa interna de retorno antes de impuestos, apoyando de forma paralela la restauración ecológica y la conservación del bosque autóctono.
Ecooo, cooperativa sin ánimo de lucro enmarcada en la economía social y solidaria, busca sistemáticamente que la ciudadanía participe de su propio modelo energético. Entre sus hitos destaca la creación de la primera planta fotovoltaica colectiva con derecho a prima, denominada Roble, desde la cual han conseguido financiación para colectivos como Salvamento Marítimo Humanitario (con su barco Aita Mari) y la Fundación 26-D, que trabaja con personas mayores de la comunidad LGTBI.
Romero explica que el riesgo de incendios en España es muy elevado, paradójicamente, por los dos buenos años previos desde el punto de vista hidrológico, que han aumentado la biomasa. «También nos hemos encontrado con muchos bulos y desinformación. En un momento en que la ciencia está en entredicho, queremos apoyar a organizaciones expertas que trabajan en la custodia del territorio», señala la responsable de Innovación.
La entidad aliada en esta ocasión, Ecoherencia, es una cooperativa con sedes en Andalucía y la Comunidad de Madrid que opera a nivel estatal. «Nos gusta mucho poder donar recursos económicos a organizaciones que trabajan desde el propio territorio, para visibilizar también la labor de sus voluntarios y trabajadores», añade Romero. El proyecto tiene, además, otra vertiente fundamental: la prevención. Al igual que la extinción es clave, «no hay mejor prevención que la educación ambiental, un ámbito al que también se dedican desde Ecoherencia», reitera.
Activismo y rentabilidad
Energía que cuida bosque se presenta como una alternativa frente a la banca tradicional, donde, en muchas ocasiones, los fondos de los clientes acaban financiando negocios de dudosa conciencia social, como la industria armamentística o los combustibles fósiles. Para empezar a ver el retorno de la inversión en esta campaña, existen dos vías: si la aportación supera los 1.000 euros, el cliente recibirá la rentabilidad cada trimestre durante la vida útil de la planta; si la cifra es menor, el abono se realizará de forma anual.
Fernando Villar encontró la información de la campaña en su correo electrónico y no dudó en participar. Ya colaboraba con Ecooo desde hace años. «Apoyo este proyecto de inversión porque es otra forma de ir contra el ecofascismo, que veo que se extiende sobre todo por las zonas rurales”, asegura. Según explica, es su manera de acercarse al ámbito rural para ayudar a evitar la proliferación de mensajes ultras.
Dado que ya participa en numerosas iniciativas de hondo calado social, este funcionario del Ayuntamiento de Bilbao de 55 años ha optado por invertir una pequeña cuota. «Mi interés no es ganar dinero con ello, sino que alguien pueda ver desde fuera que somos muchos apoyando algo que creo justo», aduce, aunque todos los años recibe religiosamente su rentabilidad. A quienes duden si participar, Villar les recomienda informarse a fondo en la web de Ecooo: «Muchas ONG andan pidiendo, pero ser una organización seria es otra cosa», zanja.
Frente al perfil puramente activista de Fernando, otros usuarios buscan diversificar carteras con impacto. Es el caso de Girólamo, un profesional del sector de las energías renovables de 46 años, italiano y afincado en Madrid. Conoce a la cooperativa desde 2020 y esta es otra de las tantas iniciativas de Ecooo en las que invierte. Reconoce que habría participado igualmente aunque la campaña no apoyara a Ecoherencia, pero valora el valor añadido.
Su situación financiera le permite invertir algunos cientos de euros al año, cobrando el interés anualmente. Aunque considera muy positivo que se den a conocer estos proyectos, prefiere mantener la cautela técnica: «No debería ser publicitado como algo seguro. Como todas las inversiones, conlleva su riesgo, pero sí es cierto que tiene una relación rentabilidad-riesgo que, dependiendo de la situación de cada uno, puede resultar muy atractiva».

