¿Cómo salvar lagunas que irrumpen inesperadamente en la ciudad? ‘Rewilding’ urbano y acción comunitaria en Bullicante y Ambroz

De Italia a España, dos humedales nacidos por accidente desafían el modelo de ciudad extractiva. Ahora, la movilización vecinal libra una batalla para mantener intactos estos nuevos refugios de biodiversidad.
¿Cómo salvar lagunas que irrumpen inesperadamente en la ciudad? ‘Rewilding’ urbano y acción comunitaria en Bullicante y Ambroz
Lagunas de Ambroz. Foto: AMAE.

Las lagunas siempre han sido algo más que simples masas de agua. En muchas culturas se asocian al origen de la vida, los procesos de purificación, el misterio, como el Lago Ness, o la conexión entre el cielo y la tierra. A lo largo de la historia han funcionado como fuentes de agua y recursos alimenticios, siendo focos de atracción de grupos nómadas y lugares en torno a los que se fundaron asentamientos humanos.

En muchos sitios donde había lagunas ahora hay ciudades, pero es mucho más raro que donde hay ciudades surjan lagunas. ¿Qué sucede cuando de forma inesperada brota una laguna en un entorno urbano? Normalmente son resultados no deseados de la acción humana, actividades destructivas hacia la naturaleza, que poéticamente se revuelve inundándola del líquido esencial para la vida.

En este texto voy a resumir la historia del Lago Bullicante, en Roma, y las lagunas de Ambroz, en Madrid. Dos historias cargadas de paralelismos, pues la prolongada, exitosa e inacabada lucha italiana puede servirnos de inspiración y motivación para tratar de salvar Ambroz.

Laguna para todos y cemento para nadie

El Lago Bullicante, en el barrio de Prenestino, es actualmente el único lago natural de Roma y una joya ecológica nacida accidentalmente. En 1990 una empresa constructora compró una enorme parcela en la periferia y comenzó ilegalmente a levantar un centro comercial. Durante las excavaciones para construir el aparcamiento subterráneo, las máquinas perforaron accidentalmente el acuífero del antiguo fosso della Marranella.

El agua brotó con tanta fuerza que inundó el lugar. El ayuntamiento trató de bombearla al alcantarillado pero fracasó, y el agua terminó formando un lago de 10.000 m2 y hasta 9 metros de profundidad. El paso de los años fue dando forma a un ecosistema único que funciona de forma autosostenible, albergando más de 300 especies vegetales y una variada fauna que incluye al martín pescador, el halcón de pantano, libélulas, zorros o erizos.

El paisaje es embriagador, pues la laguna se extiende alrededor de la estructura de hormigón armado en construcción. La obra inacabada parece un monumento a la resiliencia de la naturaleza y la paciente persistencia de la ciudadanía organizada. El Foro Territorial Permanente Parco delle Energie, dinamizado por la asociación vecinal Pigneto-Prenestino, ha logrado involucrar durante décadas a habitantes, activistas, investigadores, artistas.

Manifestaciones, ocupaciones temporales, marchas en canoa, alegaciones urbanísticas, propuestas e informes técnicos a lo largo de tres décadas han ido consiguiendo que la zona anexa fuera declarada parque público en 1997, que en 2014 se expropiaran 3 hectáreas a la empresa propietaria, y que en 2020 se reconociera el área alrededor del lago como Monumento Natural.

Lago Bullicante funciona con un mecanismo de gestión comunitaria, reconocido por el ayuntamiento, y se ha convertido en un símbolo local de la lucha ciudadana contra la especulación inmobiliaria. Además, es un exitoso laboratorio de innovación social, educación ambiental y colaboración con la universidad (mapeo de fauna y flora, estudios del agua y monitoreo ambiental…). Aunque todavía no se ha reconocido como bien natural de titularidad pública la emblemática laguna y 7 hectáreas de arqueología industrial, flora y fauna, que no se encuentran incorporadas al Monumento Natural.

Lago Bullicante. Foto: Albarubescens.

De mina a cielo abierto a humedal de alto valor ecológico

Entre 1977 y 2007, estuvo operando una mina de sepiolita en la periferia este de la ciudad de Madrid. Tras su abandono, de forma progresiva las aguas subterráneas fueron emergiendo hacia la superficie hasta formar unas lagunas. El paso de los años, sin ninguna presencia humana, permitieron que sucediera un espontáneo proceso de renaturalización. A menos de diez kilómetros de la Puerta del Sol se había creado un humedal.

Los paseos de proximidad durante la salida de la pandemia hicieron que este escondido tesoro empezara a conocerse en los barrios próximos, y que se conformara el Grupo de Trabajo para la Restauración, Conservación y Protección de las Lagunas de Ambroz. Una amplia plataforma que aglutina a organizaciones ecologistas, vecinales e investigadores. Desde ella se coordinó un proyecto de ciencia ciudadana para conocer su biodiversidad: 1.080 especies de invertebrados, 156 de aves, 13 de mamíferos, 449 taxones de flora y 55 de hongos.

Estas organizaciones han dado a conocer al Ayuntamiento la existencia de este espacio, y han liderado la propuesta de una Casa de Campo del Este, que incluya las lagunas dentro del catálogo de embalses y humedales de la Comunidad de Madrid, conectándolas al Parque Regional del Sureste mediante un corredor ecológico.

Una fórmula para proteger este humedal amenazado por la construcción de miles de viviendas en el entorno, que reduciría la posible protección del espacio de 700 a 130 hectáreas. Además, su riesgo más inminente pasaría por la concesión de una prórroga, por parte de la Comunidad de Madrid, a la empresa minera durante tres décadas más. La creciente demanda de minerales ha vuelto potencialmente rentable este rincón abandonado durante décadas.

En la actualidad, la prórroga se encuentra recurrida en los tribunales, pero parece que únicamente la acción ciudadana podrá garantizar la continuidad de este singular humedal. No deja de ser simbólico cómo el ladrillo especulador y la minería, paradigma de la economía extractiva, sean las propuestas que defienden las instituciones en medio de una crisis climática y de biodiversidad. Gris contra verde.

Planificación urbana a favor de la naturaleza

La aparición de lo inesperado, la intrusión sorpresiva de la naturaleza en nuestras ciudades, funciona como una provocación que obliga a pensar el modelo urbano al que se aspira, abriendo debates y conflictos. ¿Consolidamos y acompañamos los cambios ecológicos o tratamos de revertirlos y nos empeñamos en profundizar la artificialización? Estas dos historias pueden ofrecer muchos aprendizajes valiosos:

  • Las mejores soluciones basadas en la naturaleza son las que ofrece la propia naturaleza. Estas experiencias muestran la increíble capacidad de regeneración que tiene la naturaleza si se le deja espacio y tiempo.

  • Cuanto más nos alejamos de la naturaleza, más nos alejamos unas personas de otras; estos ecosistemas espontáneos tienen la capacidad de regenerar y ampliar también las dinámicas comunitarias.

  • La construcción de amplias alianzas ciudadanas es la única forma de obtener éxitos para proteger los ecosistemas, promover su cuidado, uso y estudio. Sin movilización, las administraciones tienden a destruirlos.

  • Estas irrupciones tienen la capacidad de generar una nueva sensibilidad hacia la naturaleza.

  • Son lugares cuyo mantenimiento y gestión correcta pueden tener un valor ecológico, cultural, social y económico. Distintos estudios científicos reconocen la importancia de consolidar estos bosques y lagunas urbanas dentro de la infraestructura verde.

Las limnades eran las ninfas de la mitología griega que protegían las lagunas. Su poder divino les permitía leer los sentimientos humanos y sus miedos para engañarles. A Bullicante y Ambroz no se acercan quienes amenazan su futuro, así que en estas lagunas se ha visto a las limnades cambiar de estrategia, seduciendo a los vecindarios próximos para que les ayuden a protegerlas. Ojalá entre sus aguas se estén escribiendo los primeros renglones de una leyenda sobre la reconciliación entre ciudad y naturaleza.

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