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148.162 puntos negros del arbolado urbano en solo dos días. Es el resultado del mapeo ciudadano ¡Aquí falta un árbol!–Ecomapa 2026, que ha movilizado a 2.145 personas en 315 municipios de todo el Estado para localizar alcorques vacíos, árboles secos y espacios urbanos que dificultan el crecimiento de los árboles.
El mayor número de registros entre el 3 y el 4 de octubre corresponde a los denominados alcorques «asfixiantes»: 76.164 espacios en los que las condiciones del suelo dificultan el desarrollo de los ejemplares. Se trata de alcorques cuyo suelo está sellado con hormigón, resinas u otros materiales, o cuyo espacio disponible resulta insuficiente para el crecimiento del tronco.
A estos se suman 44.882 alcorques vacíos o cegados, cubiertos con solería u otros tipos de pavimento, y otros 27.116 con tocones o árboles secos.
Los datos pueden consultarse por municipios en el Ecomapa. Para las organizaciones promotoras –Alianza por el Clima, Barrios por el Clima, la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Intermón Oxfam y Juventud por el Clima–, la participación ciudadana refleja la preocupación por la cantidad y el estado de los árboles en los espacios urbanos.
«La buena acogida de esta actividad demuestra que la ciudadanía reclama más árboles y mejores cuidados», señalan las entidades. A su juicio, ampliar la sombra natural es necesario para hacer más habitables los municipios, reducir el impacto de las altas temperaturas y favorecer unos ecosistemas urbanos saludables.
Pero la propuesta va más allá de reponer los árboles que faltan. Los colectivos reclaman ampliar la cobertura arbórea, recuperar suelo permeable, favorecer la diversidad de especies y mejorar el mantenimiento de la vegetación existente.
El propio estado de los alcorques pone de manifiesto algunas de las dificultades que afrontan los árboles en entornos urbanos dominados por el pavimento. Un ejemplar puede mantenerse en pie y, al mismo tiempo, disponer de un espacio de suelo demasiado reducido o completamente sellado. Las organizaciones consideran, por ello, que las políticas de arbolado deben abordar también el diseño y la gestión del espacio público.
«Reivindicamos árboles, pero también una renaturalización de nuestros pueblos y ciudades que incluya arbustos y espacios para la vegetación silvestre», apuntan. En este sentido, cuestionan determinadas prácticas de mantenimiento, como los desbroces indiscriminados y las podas severas o realizadas fuera de momento.
El objetivo de la iniciativa no termina con el mapeo. Los colectivos que han coordinado la actividad en cada localidad trasladarán los resultados a sus respectivos ayuntamientos y reclamarán medidas para corregir las deficiencias detectadas. Entre sus demandas se encuentran la recuperación de espacios para el arbolado, el aumento de la sombra natural y actuaciones encaminadas a reducir el efecto de isla de calor urbana.
Las organizaciones consideran que los más de 148.000 registros obtenidos en dos días muestran también la capacidad de la ciudadanía para observar, documentar y diagnosticar el estado de su entorno. Ahora, el siguiente paso de las entidades involucradas es trasladar ese diagnóstico a las administraciones locales y hacer seguimiento de las actuaciones que adopten los ayuntamientos.

