[Novedad editorial]: ‘La Tierra no es tu planeta’, de Andreu Escrivà

Publicamos el capítulo 'No es tarde' del nuevo libro de Andreu Escrivà editado por Arpa Editores.
[Novedad editorial]: ‘La Tierra no es tu planeta’, de Andreu Escrivà
La charca de Maspalomas, en Gran Canaria. Foto: Eduardo Robaina.

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Fragmento del nuevo libro de Andreu Escrivá, La Tierra no es tu planeta, publicado con Arpa Editores. Ya a la venta.

AÚN NO ES TARDE

«Pero el futuro es otra cosa, pienso:

tiempo de verbo en marcha, acción, combate, 

movimiento buscado hacia la vida».

Ángel González

Este ha sido, para mí, un libro difícil de escribir. Está lleno de cadáveres y ceniza, de desolación y pérdida. Condensar el estado actual y las amenazas a las que se enfrenta la vida en la Tierra es un ejercicio de dolor y desgaste, más aún porque me veo en la imposibilidad de proporcionar una solución única, infalible y universal. La erosión del tejido vivo de nuestro planeta responde a múltiples factores, que solo podrán frenarse con un cambio profundo y duradero de nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza. No hay botón, resorte, invento o solución mágica que valga. El camino para aprender a retirarnos y devolverle su espacio a la vida es arduo y largo, pero es también la única senda posible si queremos seguir respirando bajo esta palpitante escafandra espacial que es la biosfera.

No corren otros mundos por nuestras venas. Evolucionamos a la vez que el resto de la vida que nos acompaña. Formamos parte de una historia compartida y única, de un tejido con un patrón irrepetible en todo el universo. Cada especie que desaparece es una ventana a nuestro pasado que se cierra, un pedazo de nuestra identidad que se desvanece. 

Vivimos en un momento crucial, cuyo peso es apenas soportable. De nuestras decisiones en las próximas décadas pende el clima del planeta, la vida y el sufrimiento de millones de animales no humanos y el destino de incontables especies. No ha existido jamás otro instante igual en nuestra historia. Asumirlo es el primer paso para ser capaces de navegarlo. «No hay belleza sin verdad» era el credo del geógrafo y artista Franz Schrader; era también una frase que, según su editor, repetía el poeta Joan Margarit. No puede haber tampoco futuro sin dolor, sin duelo, sin una última mirada a todo aquello que hemos perdido. 

¿Cómo tener esperanza entonces? Escribe Rebecca Solnit que la esperanza es reconocer que puedes proteger una parte de lo que amas incluso mientras lloras lo que no eres capaz de salvar; también el hecho de saber que debemos actuar aun a pesar de desconocer el resultado de esas acciones. La incertidumbre del futuro debe impelernos a participar en su definición. Porque no es tarde, porque la alternativa, quedarnos de brazos cruzados, nos despojaría de nuestra humanidad. Porque es una cuestión de compromiso y conciencia más que de acciones. Y porque la vida renace. 

Los brotes, semillas, huevos y crías vuelven con increíble rapidez a los lugares que hemos aprendido a compartir. Retorna el sonido que rompe el silencio mineral, que anuncia futuro y complejidad. La vida es agradecida y también resistente. A pesar de todo, a pesar de nosotros, del humo, el asfalto, la motosierra, la escopeta y el lodo tóxico. 

En su artículo de 1937, «El sentimiento de la naturaleza, fuerza revolucionaria», escribió Bernard Charbonneau: 

Si no tenemos miedo de expresar la emoción que nos trastorna en los lindes de los bosques, comprenderemos que dicha emoción tiene su origen en una situación revolucionaria, y si no nos regocijamos en nuestras desgracias, si somos capaces de contemplar las hojas alzadas del suelo por el viento, si nos conmociona ver a la trucha ascendiendo por el remolino, rodeada de burbujas; en definitiva, si sentimos el contacto con los objetos de la naturaleza, nuestra meditación de caminante solitario nos obligará a una voluntad consciente de cambiar el mundo.

La lucha por la vida es también la lucha por la paz, por cambiar el mundo, por la posibilidad de vivir en un lugar mejor. Es un sentimiento revolucionario que enraíza en el pasado para nutrir el futuro. Celebremos la coexistencia, la maravilla y la improbabilísima lotería cósmica que nos ha tocado. Estar vivos, aquí, en este preciso momento, en un planeta que late y nos protege. No hay meta más profundamente humana que aprender a compartir este planeta, la Tierra, que no es nuestro. 

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  1. Land Rights Now: Proteger los derechos de los pueblos indígenas y tribales para salvar la Amazonía en Surinam.
    Nuestro bosque está desapareciendo. Nuestros ríos están contaminados. Nuestros derechos están siendo ignorados.
    Durante más de 250 años, los Saamaka —pueblos tribales afrodescendientes de Surinam— han protegido casi 1,4 millones de hectáreas de la selva amazónica. Nuestra identidad, nuestros medios de vida y nuestra espiritualidad están profundamente ligados a estos bosques y ríos. Esta tierra no solo es nuestro hogar, sino una parte vital del ecosistema amazónico, crucial para:
    Biodiversidad: Hogar de innumerables especies de fauna y flora.
    Agua y oxígeno: salvaguardar el aire y el agua limpios para todos.
    Estabilidad climática: regulación de los patrones de carbono, oxígeno y precipitaciones a nivel mundial.
    Pero hoy en día, la tala y la minería insostenibles, posibilitadas por las políticas gubernamentales, amenazan tanto nuestros derechos como nuestros bosques.
    Nuestra lucha es la lucha del mundo. Proteger los derechos de los Pueblos Indígenas y Tribales (PIT) como los Saamaka protege la Amazonía, beneficiando a toda la vida en la Tierra.
    Violaciones sistemáticas de derechos:
    Surinam se niega a reconocer los derechos colectivos de los pueblos indígenas y tribales al no ratificar el Convenio Nº 169 de la OIT, lo que demuestra un claro desprecio por nuestras comunidades.
    Debido a esto, los derechos de los saamaka y de otras comunidades han sido pisoteados durante décadas.
    El 32% del territorio de Saamaka (447.000 hectáreas) ha sido ocupado por la tala y la minería.
    Más de 60.000 hectáreas del bosque de Saamaka han sido degradadas , un área del tamaño de Singapur.
    Se han deforestado otras 100.000 hectáreas que rodean nuestras tierras , lo que perjudica nuestros medios de vida.
    En 2007 y 2015, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falló a nuestro favor y al de los Pueblos Kaliña y Lokono, ordenando a Surinam:
    Detener la minería y la tala en nuestros territorios
    Reconocer y demarcar nuestra tierra
    Defender nuestros derechos de propiedad colectiva
    Sin embargo, 17 años después, Surinam no ha cumplido. Sorprendentemente, el 77% de los impactos negativos se produjeron después de la sentencia.
    Palmeras Road: Una nueva amenaza
    En 2023, Surinam otorgó una concesión a la empresa maderera Palmeras NV, lo que permitió la construcción de un camino de tala ilegal de 123 km a través del territorio Saamaka, a pesar de la oposición de la comunidad. El camino:
    Abre la puerta a un aumento de la minería, la tala y la caza furtiva.
    Pasó de tener 56 km de longitud a finales de 2023 a un total de 123 km a finales de septiembre de 2024.
    Destruyó 793 hectáreas de bosque hasta junio de 2024, cuadruplicando la pérdida de bosque de Saamaka desde 2007.
    Además, las operaciones mineras ilegales están contaminando las aguas de Saamaka con productos químicos tóxicos como el mercurio, lo que amenaza aún más nuestra salud, nuestra seguridad alimentaria y todo el ecosistema forestal.

    Hacemos un llamado al Presidente Chan Santokhi y al Secretario General de la OEA, Albert Ramdin , así como a la comunidad nacional e internacional a:
    Reconocer legalmente los Derechos Colectivos de los Pueblos Indígenas y Tribales , respetando los estándares internacionales y cumpliendo las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
    Detener inmediatamente todas las obras viales, la tala y la minería en Saamaka y otros territorios indígenas.
    Realizar una consulta adecuada y un proceso de Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) para cualquier proyecto y concesión dentro de nuestro territorio.
    Firma y comparte la petición para ayudar a proteger a lxs defensores de Saamaka y el bosque que protegen:
    https://www.change.org/p/protect-the-rights-of-indigenous-and-tribal-peoples-to-save-the-amazon-in-suriname?utm_source=2019+English+List&utm_campaign=98c8d15ab0-EMAIL_CAMPAIGN_2026_02_03_04_40&utm_medium=email&utm_term=0_-98c8d15ab0-1

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