Ante los desafíos ambientales y sociales que nos rodean, la tecnología es uno de los clavos ardiendo a los que nos agarramos más a menudo. A veces, las soluciones propuestas son más realistas, pero otras se aventuran en el terreno de lo casi imposible.
La revolución neolítica nos permitió liberarnos de la caza y la recolección y nos ató para siempre al trabajo. En el progreso, muchas especies mutaron y se extendieron por todo el mundo gracias a su cultivo. Pero casi nunca se cuenta la historia desde su punto de vista.
Los mismos gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento del planeta están dejando inservible la principal herramienta de la que disponemos para ponerle edad a las cosas.
Las personas que viven del mar se enfrentan al gran reto de adaptarse a los efectos del calentamiento global. Sin embargo, no todos parten de las mismas condiciones ni con las mismas herramientas.
Los pueblos en transición hacia una utopía de energías limpias y democracia avanzada centrada en el bien común se enfrentan al desafío de aprender a vivir dentro de los límites planetarios
El periodista británico ha publicado un libro en el que apela a la diversidad dentro del mundo de la alimentación y en el que alerta de los peligros de la homogeneización que marca la industria alimentaria.
La ciudad danesa se propuso ser en 2025 la primera capital del mundo en alcanzar la neutralidad de carbono. Sin embargo, se han topado con una realidad que se extiende a todo el planeta: la tecnología de captura y almacenamiento de carbono aún no está lo suficientemente madura.
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