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AVANCE EDITORIAL | ‘Pactos verdes en tiempos de pandemias. El futuro se disputa ahora’

En este libro, Alfons Pérez alerta de los peligros del extractivismo, el crecimiento verde y la recuperación económica; todos presentes en el Green New Deal
Manifestación por el clima en Madrid. Foto: EDUARDO ROBAINA

Extracto del libro ‘Pactos verdes en tiempos de pandemias. El futuro se disputa ahora’, editado por el Observatori del Deute en la Globalització (ODG) y Libros En Acción, la editorial de Ecologistas en Acción. Su autor es Alfons Pérez.

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La pandemia ha acelerado la llegada de un nuevo ciclo de crisis que nunca desapareció del todo y que se entrelaza y amplifica con otros retos globales del siglo XXI.

Pactos verdes en tiempos de pandemias se ha redactado y actualizado en ese contexto complejo, inquietante, incierto y, para algunas personas, dramático. Su intención nace de la certeza de que, a pesar de vivir en un momento de intersección de emergencias (sanitaria, climática, ambiental, feminista, etc.) y de restricciones de todo tipo (confinamientos totales, parciales, perimetrales, cierres sectoriales, toques de queda, etc.), no queremos ser meras espectadoras del futuro que está por venir. […] 

Según datos de la UE, el valor total de las medidas adoptadas para hacer frente a la COVID-19, tanto por las instituciones europeas como por los Estados miembros, asciende a más de seis billones de euros, incluyendo el programa de compra de bonos del Banco Central Europeo y el instrumento Next Generation EU (NGEU).

Todas estas acciones de reacción rápida en relación con el normal funcionamiento de las instituciones europeas y públicas en general han intentado rescatar la economía en un movimiento sin precedentes que ha conllevado, por ejemplo, la suspensión temporal del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), el mecanismo central de la disciplina económica europea para los Estados miembros.  […]

El papel de las instituciones financieras europeas

El primer actor a tomar en cuenta es el Banco Central Europeo (BCE). Siguiendo la estela de la Reserva Federal de los EE. UU., el BCE ha intensificado su programa de compra de deuda pública y corporativa. En el año 2014 el BCE creó un programa de compra de activos, conocido como Quantitative Easing (QE), para comprar deuda de los países de la zona euro y, poco después, amplió el programa a la compra de bonos corporativos, lo que ha beneficiado a un club selecto de 300 grandes empresas como ACS, Adecco, Allianz, BASF, Bayer, BMW, Coca-Cola, Danone, E.ON, Enagás, ENEL, ENI, Michelin, Nestlé, Peugeot, Renault, Ryanair, Uniliver, etc.

El pasado 24 de marzo de 2020, a raíz de los impactos del coronavirus, el BCE habilitó una ampliación del programa de compra de bonos soberanos y corporativos con 750.000 millones de euros, llamado Programa de Compras de Emergencia para Pandemias (Pandemic Emergency Purchase Programme, PEPP). Con este movimiento, el BCE pretendía facilitar aún más el acceso a crédito para Estados y corporaciones. De esta ampliación en la compra de bonos se están beneficiando empresas como Total, Airbus, Shell, Akzo Nobel, E.ON, OMV, Carrefour, Repsol, Naturgy, Iberdrola, CEPSA, Suez y más de 50 transnacionales. Estas son algunas de las corporaciones más contaminantes de la UE. […] 

Pero… ¿a quién estamos rescatando? Financierización y Élites extractivas

De manera recurrente nos referimos al nombre de las empresas para señalarlas como beneficiarias por las ayudas públicas, aunque la financierización —es decir, el proceso a través del cual los actores, instrumentos e instituciones financieras se han vuelto extraordinariamente poderosas— lo ha cambiado todo. Así que, cuando rescatamos empresas, también:

1. Rescatamos a sus accionistas. Entre ellos, nos encontramos de manera recurrente nombres como BlackRock, Vanguard, Capital Group o State Street, gestores de fondos que forman parte del accionariado de prácticamente todas las grandes corporaciones: Banco Santander, Deutsche Bank, BNP Paribas, ING, Renault, Volkswagen, Crédite Agricole, JP Morgan, ExxonMobil, Chevron, Shell, Total, BP, Repsol, Airbus, Inditex, Lufthansa, Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft y un inacabable etcétera. 

2. Rescatamos sus beneficios. Si no hay condiciones para frenar el reparto de dividendos, se reparten beneficios entre los accionistas. En el Informe de Oxfam Intermón 58, se aseguraba que 20 empresas españolas habían repartido 9.500 millones de euros en dividendos a pesar de la pandemia. Entre ellas, Repsol y ACS, beneficiarias de la compra de bonos del BCE.

3. Rescatamos a sus directores generales, que tienen nombre y apellidos. Bernard Looney (BP), Florentino Pérez (ACS), Antoni Brufau (Repsol) o Larry Fink (BlackRock) tienen sueldos astronómicos (de 1 a 10 millones de euros anuales) vinculados al valor de las acciones de la empresa. El mismo informe de Oxfam advierte, por ejemplo, que el sueldo más alto en ACS es 531 veces más alto que el salario medio de la empresa. […]

Extractivismo verde

Un futuro que no cuestiona el crecimiento económico y pretende no superar un aumento de temperatura de 1,5ºC y conseguir la descarbonización del sistema energético global en 2050, conlleva situaciones imposibles. La demanda para energías renovables y almacenamiento duplica los niveles de producción actual para elementos como cobalto, disprosio, litio, neodimio, níquel y telurio. Algunos estudios aseveran que en el caso del litio la proyección va de 1.565%, en el escenario más bajo, a 8.845% en el más alto, respecto de la producción actual. El cobalto estaría entre 679% y 1.788%, el neodimio entre 369% y 592%, el níquel entre 119% y 313% y el disprosio entre 406 y 640%. Para el cobalto, el níquel y el litio las proyecciones para 2050 superan las reservas y haría biofísicamente inviable esa posibilidad.

Los impactos ya se dejan ver en la lucha de los trabajadores de la mina de cobalto de Bouazar, en Marruecos, que denuncian unas condiciones de trabajo cercanas a la esclavitud, y en la contaminación del agua y de los ecosistemas de las mineras Glencore-Katanga en el Congo, con amenazas y violencia contra activistas. Otros graves conflictos actuales son las lluvias ácidas y las emisiones de dióxido de azufre provocadas también por Glencore en Zambia, las luchas del pueblo indígena Karonsi’e Dongi contra la minera Vale, S. A., en Indonesia y el conflicto abierto por los recursos de litio en el salar de Uyuni, Bolivia, con una fuerte pugna entre la actividad extractiva y la protección del agua y el turismo que beneficia a las poblaciones locales. […]

Reflexión final

En 2018 y 2019 la población empezó a preocuparse más por la situación de emergencia climática. Nacieron nuevos movimientos internacionales, como Fridays for Future, Extinction Rebellion o By2020WeRiseUp, que llamaban a la acción para frenar la crisis climática y ambiental. Las instituciones públicas firmaron un sinfín de declaraciones de emergencia climática y los medios de comunicación recogían como nunca las evidencias científicas y las demandas de los movimientos. Las manifestaciones históricas por el clima realizadas en diferentes ciudades del mundo marcaron un hito. Toda esa inercia generada parece haber sido truncada por el virus.

Seguramente habrá que recuperar esa máxima que llevó a los movimientos de justicia climática a dar el paso a la desobediencia civil: “Hay que acortar la distancia entre el diagnóstico y la acción”. También hay que volver a convocar la energía de las jóvenes que irrumpieron reclamando su futuro.

La tarea es enorme, pero es la que nos toca emprender. Los años que están por venir no se auguran ni fáciles ni sencillos, tendremos que redoblar esfuerzos y redoblar cuidados. Ya sabíamos que el siglo XXI era el siglo de los grandes retos globales, pero parece que la pandemia se empeña en repetírnoslo cien veces.

Si queremos ser protagonistas de nuestro futuro, la disputa empieza ahora.

El ODG y La Marea te regalan un ejemplar de ‘Pactos verdes’

El futuro se disputa ahora es el subtítulo del libro Pactos verdes en tiempos de pandemias, editado por el Observatori del Deute en la Globalització (ODG) y Libros En Acción, la editorial de Ecologistas en Acción. Su autor, Alfons Pérez, insiste en la necesidad de analizar qué se esconde tras la denominación genérica de pactos verdes, ya que estos son muy diversos y heterogéneos. Asimismo, alerta de los peligros del extractivismo,  el crecimiento verde y la recuperación económica; todos presentes en el Green New Deal. El adjetivo sirve, como nunca, para que algunos estén preparando el modo de sacar tajada de las ayudas prometidas para obtener suculentos beneficios.  Entre otros, el libro también pone el foco en los trabajos digitales y los trabajos esenciales en este contexto. 

El ODG y La Marea han firmado un convenio para distribuir gratuitamente 1.000 ejemplares entre las personas suscritas a La Marea y a Climática. Si deseas uno de ellos, puedes solicitarlo aquí.

Por otro lado, el ODG pone a disposición de quien lo desee una dirección de contacto, ya sea para resolver dudas personales, montar grupos de lectura, presentaciones de libro o “aquellas intervenciones que vuestra reatividad imagine”. El correo electrónico es: pactes.verds@odg.cat. 

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COMENTARIOS

  1. Al carajo con los multimillonarios filántropos que con sus muy promocionadas donaciones pretenden venderse como buena gente.
    BILL GATES ENTRE LOS MAGNATES QUE ACAPARAN LAS TIERRAS FÉRTILES DE TODO EL MUNDO
    Una auténtica contrarreforma agraria de enormes dimensiones.
    El acaparamiento de tierras en el mundo no es un fenómeno nuevo, solo que actualmente se desarrolla a un ritmo y extensión impresionantes. La acumulación de tierras en manos privadas se constituye en una de las causas que estarían en el centro de futuros conflictos socioeconómicos, ecológicos y políticos que podrían azotar a la humanidad.
    Los mayores compradores de tierras no son solo multimillonarios que invierten su capital en productos menos volátiles, sino poderosos estados como China, Arabia Saudí y Reino Unido. Todos ellos actúan en países emergentes o empobrecidos en connivencia con las instituciones financieras internacionales (Banco Mundial, FMI) y gobiernos o élites locales.
    Se trata de un proceso de expoliación de tierras que posee proporciones planetarias, ya que tiene lugar en cuatro de los cinco continentes. Especialmente en África, Asia y América Latina y Europa, incluida, España. Pero, su raíz – más allá de la retórica asistencialista como la que despliega la Fundación Bill & Melinda Gates- es capitalista: la búsqueda de rendimientos económicos es lo que ha hecho que los capitalistas hayan puesto sus ojos en las mejores tierras campesinas….
    https://canarias-semanal.org/art/29532/bill-gates-entre-los-magnates-que-acaparan-las-tierras-fertiles-de-todo-el-mundo

  2. El Gobierno peruano ha reactivado las concesiones madereras y de hidrocarburos en los territorios indígenas y mientras no se establezcan las reservas es probable que se adjudiquen más.
    Hasta 27 años de supuestos “trámites” lleva el Estado peruano dilatando el proceso de establecimiento de las Reservas Indígenas, de las que dependen los pueblos no contactados y en contacto inicial (PIACI) para sobrevivir.
    Los lobbies del gas y del petróleo son extremadamente poderosos en la zona. Los pueblos indígenas del Perú necesitan que sus aliados en todo el mundo les ayuden a defender las tierras de las tribus no contactadas, para que puedan sobrevivir.
    https://www.survival.es/indigenas/frontera-amazonica-no-contactados

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