Carta de un negacionista: «Querido compañero investigador del ‘cambio climático’…»

Nuestro compañero Guillem Pujol se mete en la mente de un negacionista climático para resumir algunos de los bulos más difundidos por esta corriente de pensamiento: nos engañan, siempre ha hecho calor, la ciencia está al servicio del poder, etc.
Carta de un negacionista: «Querido compañero investigador del ‘cambio climático’…»
Estelas de condensación de vapor de agua en el cielo de Alemania. Foto: JOACHIM SÜSS / UNSPLASH.

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Hace tiempo ya que pienso que debería haberte escrito. Llevamos mucho tiempo callando, demasiado. Nuestras voces han sido sistemáticamente ridiculizadas y silenciadas por un régimen que impone el pensamiento único.

Déjame explicarte, amigo, por qué, aunque repitas una y otra vez los supuestos «argumentos» de la ciencia, estás muy equivocado. Igual no es tarde para ti. Escucha, porque es importante. Te voy a decir tres verdades como puños: siempre ha hecho calor. El gobierno quiere recaudar más dinero a nuestra costa. La ciencia está al servicio del poder. Cuando antes te hagas a la idea, mejor.

Sé de primera mano que las verdades duelen. Yo mismo pasé por esto cuando, alejándome del discurso «cientificista», me puse a investigar. Hay muchas cosas por Internet que no quieren que veamos. Por suerte, últimamente han comenzado a surgir nuevos discursos, partidos e instituciones que comienzan a hacernos caso. Poco a poco se va haciendo la luz.

¿Sabías que de hecho estamos pasando por un período de Glaciación? Me apuesto un riñón a que no tenías ni idea de esto. Que eso ya ha pasado otras veces, amigo. Además, creer que tenemos la capacidad de cambiar ciclos geológicos y meteorológicos que tienen millones de años es un poco presuntuoso por nuestra parte, ¿no crees? Y eso que en principio los humildes eráis vosotros.

Habláis de la ciencia, pero os creéis lo primero que os cuentan. Y con esa ingenuidad, porque lo dice la «ciencia», vamos tragando cada vez más. Tenemos que despertar, porque nos esconden muchas cosas. Yo tengo un amigo… bueno, un conocido —un conocido de un conocido, en realidad—, pero vaya, un tío que es de toda la confianza. Él trabaja en una industria de esas en las que todo es confidencial y que hacen cosas para el Gobierno. Le contó a mi amigo un montón de cosas. ¿Y a que no sabes qué le dijo? Pues que la intención no es otra que la de tenernos controlados, paciendo como vacas.

Nos dicen que si reciclamos todo estará mejor mientras se llenan los bolsillos de dólares. Lo de la crema solar, por ejemplo. Este es un mito que está cayendo por su propio peso. Si no, dime alguien que esté mejor de salud que Marcos Llorente. Lleva años sin ponerse crema, los mismos que lleva sin ponerse enfermo. ¿Coincidencia? Yo no lo creo. Inventos para que las farmacéuticas se forren a costa de nuestra ignorancia. Y así podría seguir y seguir. Lo de la Antártida

Lo de la Antártida es de traca, ya te digo. Que nadie ha estado allí, amigo. Bueno, científicos. Pagados. Y luego te enseñan una foto de un iceberg y ya está, a callar todos. Yo lo que digo es que si aquello se derritiera de verdad ya lo habrían enseñado en directo, que ahora todo el mundo tiene móvil. Piénsalo.

¿Sabías que George Soros es comunista? Dicen incluso que tiene pactos con los masones. Ellos lo controlan todo de la mano de los bancos judíos. ¿La familia Rothschild, te suena? Porque debería. Dicen que Pedro Sánchez es masón también. La izquierda ha ido financiando todo este tinglado para que nos concentremos en tonterías y estemos enfrentándonos por cosas que no tienen importancia. Por eso sacan a la Thunberg esa por la tele todo el día, pagada con dinero de todos.

Y luego está lo de la Agenda 2030, que ya ni se molestan en esconderlo: lo ponen por escrito y encima le ponen número. Primero te quitan el coche, después te meten en una zona de bajas emisiones, y cuando te quieres dar cuenta estás comiendo grillos en un piso de 40 metros sin poder salir de tu barrio. Todo esto me lo explicó un chaval en un directo de tres horas. Muy bien documentado, con gráficos y todo.

Además, que el invierno pasado en mi pueblo cayó una nevada como no se recordaba. Ahí no os vi tan habladores. Ahora resulta que si hace calor es el cambio climático y si hace frío también es el cambio climático. Muy cómodo, ¿eh? Mi abuelo segaba en agosto a pleno sol, sin gorra y sin cremas, y llegó a los noventa y uno. De algo hay que morirse.

Por suerte, cada vez tenemos más periodistas valientes que les dan voz. Juanma Castaño, por ejemplo. Un referente. Y no lo digo porqué tenga una opinión u otra, sino porque da voz a todos los discursos. Eso es pluralidad.

En fin, compañero, no te lo tomes a mal. Te escribo desde el cariño, porque te aprecio y porque me duele verte así, repitiendo consignas que no son tuyas. Cuando quieras te paso unos enlaces. Bueno, unos cuantos: tengo una carpeta. Y lo hablamos con calma, como dos adultos. Solo te pido una cosa, y es la única cosa que pedimos los que hemos despertado: que investigues por tu cuenta. Que pienses por ti mismo.


Este artículo es una pieza satírica sobre el pensamiento negacionista. En ningún caso, las razones expuestas en él deben tomarse como verdades, como la opinión real de su autor ni como la línea editorial de Climática. Antes al contrario.

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  1. Afortunadamente, en contrapartida a los topos, que verdaderamente no ven o no quieren ver, contamos con personas inteligentes, despiertas, muy válidas…
    Por poner solo un ejemplo reciente:

    Julia Martí y Eduard Alzina, portavoces de Revueltas de la Tierra «Ante el desastre no esperaremos las buenas palabras e intenciones de las instituciones» (Jesús Rodríguez, Directa)
    El 30 de junio los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil realizaron una operación contra cuatro personas que habían asistido a las movilizaciones de Revueltas de la Tierra en abril en la comarca del Bages. Las acusan de daños, desórdenes públicos y pertenencia a grupo criminal. Son las primeras detenciones de este movimiento que promueve la acción directa contra lo que llaman “empresas del desastre”, a las que acusan de llevar al mundo hacia el abismo por un interés meramente lucrativo. Señalan el oligopolio de la energía fósil, pero también el de las macrorenovables, la agroindustria, el complejo de la aviación, la especulación inmobiliaria y proponen una forma de confrontarse con que escale el conflicto para que deba hablarse, para ponerlo en el centro del debate público. En la década de la angustia climática y del colapso han germinado espejándose en otras propuestas de lucha similares, como es el caso de Soulèvements de la Terre en el Estado francés, una organización que el gobierno de Emmanuel Macron trató de ilegalizar, pero la justicia lo impidió. Entrevistamos a dos de sus portavoces, para hablar de la actualidad, de la matriz ideológica que las empuja y del futuro del movimiento.
    «Nos parece indignante que Mossos d’Esquadra o la Guardia Civil estén acusando de criminal a quien defiende la vida, quien está intentando que el territorio sea para vivir y para habitarlo»
    Los Mossos dicen que sólo aplican la ley, pero después no tienen ningún miramiento para relacionarse con empresas israelíes.
    Hay políticos que se toman fotografías con la memoria de Salvador Puig Antich y al mismo tiempo aplican la represión contra los activistas de Revoltes de la Terra.
    El capitalismo es capaz de cooptar y adaptarse a cualquier cosa. En los años setenta, los movimientos ecologistas en Europa fueron muy radicales, en Alemania no hay centrales nucleares porque hubo una oposición muy fuerte con acciones de todo tipo. Lo que venimos a hacer tampoco es tan novedoso, estamos retomando algo que había pasado, pero el proceso ha sido de deslegitimar la acción directa. Lo que podríamos decirle a esta clase política es que han perdido los principios y valores que tenían. Por mucho que puedan defender a Puig Antich, si estuviera vivo ahora estaría en contra de ellos, y de algún modo los herederos de Puig Antich somos la gente que luchamos y no la gente que está en el Govern haciendo políticas para enriquecer a los de siempre. Reivindicamos que venimos de un legado histórico de luchas y adaptamos el legado a las formas que creemos que son válidas y útiles, innovando en las que podemos.
    «El capitalismo ha entrado en la agricultura y otros sectores productivos para maximizar los beneficios»
    «La existencia de colectivos en el Empordà, en el País Valenciano, en Menorca que replican la propuesta de dinámica de lucha de Revoltes ya es una victoria»
    «El interés de la clase trabajadora no es sólo el derecho al salario, sino también tener agua limpia o capacidad de alimentarse»…
    https://directa.cat/davant-del-desastre-no-esperarem-mes-les-bones-paraules-les-bones-intencions-de-les-institucions/

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