Decir adiós al carbón, primer paso para asegurar una transición energética barata y segura

A pesar de la preocupación por la seguridad energética derivada de la invasión rusa en Ucrania, el uso del carbón disminuye cada vez más. Este martes se presentan dos informes claves para la transición energética en la Cumbre del Clima que alientan a cambiar la producción de energía actual por una que beneficie a todo el mundo de forma justa.
Decir adiós al carbón, primer paso para asegurar una transición energética barata y segura
Vapor y humo saliendo de una estación de energía de carbón en Gelsenkirchen, Alemania. Foto: Héctor Luyo / Flickr

Este martes es el Día de la Energía en la Cumbre del Clima que se está celebrando en Egipto, una jornada en la que se debatirán aspectos como la transición energética y el uso del hidrógeno verde, y también se presentan dos informes clave en el asunto: uno sobre la demanda mundial de carbón, y otro sobre lo que supone abandonar su uso. Ambos exponen datos que alientan a cambiar la forma en que producimos y consumimos energía.

El primer informe, realizado por la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), trae buenas noticias: la demanda mundial de carbón va a alcanzar su punto máximo en esta década. Lo que significa que, a partir de ese punto y con los compromisos actuales de cero neto, su descenso será de alrededor de un 70% para el año 2030. Este porcentaje, además, podría llegar a ser de casi el 90% para mediados de siglo si se cumplen a tiempo los compromisos climáticos nacionales.

El organismo ofrece un análisis de lo que se necesita para reducir las emisiones mundiales de carbón lo suficientemente rápido para cumplir los objetivos climáticos internacionales. Y, aunque totalmente necesario, el crecimiento de la energía solar y eólica no es suficiente. La clave está, según el estudio, en «una rápida movilización financiera para impulsar transiciones seguras, justas y asequibles en todo el mundo, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo».

«Justas» es un calificativo importante en esta transición: los países más vulnerables están sufriendo las consecuencias de las decisiones políticas de los más ricos. Y la mayoría de estos últimos, tal como revela el informe, se comprometieron a alcanzar las emisiones netas cero y, sin embargo, han mantenido estable su demanda de carbón durante la última década, algo que pone trabas al reto energético de deshacerse de la principal fuente de generación de electricidad del mundo.

Por ello, no cabe duda de que reducir las emisiones es más difícil para unos países que para otros. El Índice de Exposición a la Transición del Carbón del organismo revela que Indonesia, Mongolia, China, Vietnam, India y Sudáfrica son los países que más dependen del carbón y, por tanto, a los que la transición les resultará más laboriosa.

«Aunque hay un impulso alentador de la energía limpia en las respuestas políticas de muchos gobiernos a la actual crisis energética, un gran problema no resuelto es cómo lidiar con la enorme cantidad de activos de carbón existentes en todo el mundo«, expone el director ejecutivo de la entidad, Fatih Birol. Las emisiones de la cantidad ingente generada y la inacción son la combinación perfecta para que el planeta alcance el límite de los 1,5 ºC.

Pero el IAE recuerda que hay más de un enfoque para reducir las emisiones de carbón, adaptados a las circunstancias de cada nación, y que la transición puede ofrecer «nuevas oportunidades industriales y fuentes de ingresos a empresas y comunidades que hasta ahora dependían del carbón».

El informe realizado por la Alianza global para el abandono del carbón (PPCA, en sus siglas en inglés) es la prueba de que acelerar la transición energética es una apuesta segura. El compromiso surgió en la COP23 celebrada en Bonn (Alemania) hace cinco años, y está firmado por 165 Gobiernos, empresas e instituciones. Su nueva publicación, El estado de la acción mundial para acabar con las emisiones de la energía del carbón, contiene trece estudios de caso que ilustran las opciones prácticas y las estrategias seguidas por diversos miembros de la PPCA para acabar definitivamente con las emisiones de la energía del carbón.

«En Estados Unidos, hemos cerrado más de dos tercios de las plantas de carbón en la última década. centrales de carbón en la última década. En Europa, más del 50% de las centrales de carbón se retirarán para 2030. Estos avances han contribuido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la mortífera contaminación atmosférica», explica Michael Bloomberg, Enviado Especial del Soluciones y Fundador de Bloomberg LP y Bloomberg Philanthropies.

Con estos ejemplos, el organismo defiende que «un futuro sin emisiones por carbón no solo es alcanzable, sino también más barato, más fiable y seguro, y puede ayudar a garantizar un futuro mejor para los trabajadores y las comunidades donde viven y trabajan».

Mafalda Duarte, consejera delegada de los Fondos de Inversión en el Clima, añade que «sin la transición del carbón a las energías limpias no podremos ganar nuestra lucha contra el cambio climático. En el mundo en desarrollo, donde millones de personas dependen del carbón para su subsistencia, este momento exige una transición justa y bien planificada que aborde la compleja permanencia del carbón y que apoye a los que están en mayor riesgo».

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