Madrid-Barajas, el quinto aeropuerto de Europa que más emisiones de CO2 genera

Nuevos datos sobre aviación cuestionan la tendencia de expansión de aeropuertos el mismo día que la de Madrid-Barajas llega al Consejo de Ministros.
Foto: ANH DINH/FLICKR

La aviación está obstaculizando el camino para mitigar el cambio climático. Así lo constata un informe publicado hoy junto a la herramienta Airport Tracker. La investigación –elaborada por el Open Data Institute (ODI), el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) y la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente– arroja que las emisiones de los vuelos que salen del aeropuerto de Madrid-Barajas, cuyo plan de ampliación está previsto que siga adelante, son las quintas más altas de Europa. Las sextas más altas si se incluye a Turquía, y las vigésimas a nivel mundial. El 67% de ellas proceden de vuelos de larga distancia.

Estas nuevas conclusiones llegan el mismo día que el Consejo de Ministros decide el futuro del plan de Aena para ampliar el aeropuerto de Madrid-Barajas. El DORA II –segundo Documento de Regulación Aeroportuaria para el periodo 2022-2026– recogía una inversión de 2.250 millones de euros en total para estas obras y las del aeropuerto de Barcelona-El Prat. Sin embargo, la falta de acuerdo entre el Gobierno y la Generalitat en las últimas semanas ha dejado en el aire este último polémico proyecto. Las organizaciones ecologistas celebran esta paralización, pero también advierten que estas expansiones están en auge en todo el mundo. Más crecimiento y más aviones implica también más emisiones de gases que dañan el clima.

Según el estudio conocido este martes, solo los cinco mayores aeropuertos europeos –Londres Heathrow, París Charles de Gaulle, Frankfurt, Ámsterdam Schiphol y Estambul– emiten más dióxido de carbono que toda la economía sueca. El de Heathrow se encuentra segundo en la lista de los 20 aeropuertos que más emisiones por pasajero generaron en 2019 en el mundo, por debajo del de Dubai, y su proyecto de ampliación llegó a ser considerado ilegal (luego la sentencia fue anulada) por el Tribunal Superior de Reino Unido por no estar alineado con los compromisos climáticos del país.

A nivel mundial, los 20 aeropuertos más contaminantes son responsables de más de una cuarta parte de todas las emisiones de la aviación de pasajeros, mientras que los 100 aeropuertos más emisores fueron responsables del 64% de las emisiones totales del sector.

De los 348 aeropuertos que hay en Europa, solo 10 son responsables del 42% de las emisiones de dióxido de carbono de los pasajeros de la región. Cuatro de esos 10 están en dos países: Reino Unido y Alemania.

Las emisiones que no se tienen en cuenta también cuentan

En el último año, algunas ampliaciones se han desestimado al considerar su perjuicio sobre el clima, en un contexto en el que ha aumentado la conversación pública sobre la contribución de la aviación al calentamiento global. Sin embargo, otros actores vinculados a este proceso no están por ahora a la altura: Aena, la empresa que gestiona los aeropuertos en España, no prevé ninguna alternativa al petróleo para el 95% de los vuelos en 2030.

No obstante, los escasos esfuerzos de los principales implicados en la descarbonización del sector no son el único escollo. Además, los datos oficiales de emisiones que se registran ni siquiera ofrecen una imagen completa de la contribución de la aviación al calentamiento global.

Dicha investigación estima que los vuelos de pasajeros que salen de Londres Heathrow, París Charles de Gaulle, Frankfurt, Ámsterdam Schiphol y Madrid Barajas emiten 53 millones de toneladas de dióxido de carbono que están exentas del impuesto sobre el combustible. Apenas un 15% están incluidas en el sistemas de cap and trade de la Unión Europea, un instrumento legislativo que fija límites a las emisiones con el objetivo de reducirlas, pero que solo abarca los vuelos nacionales y dentro de la UE, de forma que no cubre los viajes fuera.

Esto supone un problema a la hora de controlar las emisiones, ya que, como explica Jo Dardenne, directora de aviación de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, “a diferencia de los coches o las centrales eléctricas, la mayor parte de las emisiones de los vuelos se emiten fuera de las fronteras europeas“. Así, “la mayor parte de las emisiones de los aeropuertos europeos se pasan por alto de forma escandalosa”, denuncia.

Para los autores y autoras del estudio, estas emisiones de carbono no documentadas ni gravadas son un factor importante a la hora de considerar la ampliación de los aeropuertos. Según añaden, las emisiones del sector de la aviación crecieron un 5% anual entre 2013 y 2018, alcanzando el 2,5% de las emisiones globales de CO2. De ser un país, la aviación sería el séptimo mayor emisor mundial.

“No podemos justificar la expansión de los aeropuertos en esta época de crisis climática”, apunta Dardenne, para quien “la aviación no está haciendo lo suficiente para frenar su contaminación”.

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COMENTARIOS

  1. ¡Y si fueran sólo la contaminación de los aeropuertos!
    Las nuevas guías de calidad del aire de la OMS se incumplen en la totalidad de las ciudades españolas.
    La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado hoy sus esperadas directrices sobre los niveles de contaminación del aire. Estas directrices, cuya última edición se aprobó en 2005, son las únicas recomendaciones científicamente reconocidas a nivel mundial sobre la calidad del aire que respiramos, cuyo cumplimiento reduce significativamente los riesgos para las personas.
    Las nuevas directrices son mucho más estrictas, lo que demuestra el impacto extremo que tiene la contaminación atmosférica en la salud, incluso a niveles bajos. Así, la concentración anual recomendada de dióxido de nitrógeno (NO2), un contaminante tóxico cuya principal fuente en las ciudades es el tráfico motorizado, ha pasado de 40 a 10 µg/m³ (microgramos por metro cúbico). Por su parte, la guía anual para las partículas inferiores a 2,5 micras (PM2,5) –las más dañinas para la salud– baja de 10 a 5 µg/m³, cuando la normativa permite 20 µg/m³.
    El NO2 provoca cada año en España alrededor de 7.000 muertes prematuras, según el Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Europea de Medio Ambiente. Es un gas irritante que provoca enfermedades respiratorias como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y merma la resistencia a las infecciones. Diversos estudios han relacionado la mortalidad de la enfermedad COVID-19 con este contaminante atmosférico.
    El NO2 es además el principal contaminante precursor del ozono troposférico, el contaminante atmosférico que afecta desde hace años a más superficie y población en España. La OMS ha mantenido su directriz en los 100 µg/m³ recomendados desde 2005, por debajo de los 120 µg/m3 diarios permitidos por la normativa vigente…
    https://www.ecologistasenaccion.org/179428/las-nuevas-guias-de-calidad-del-aire-de-la-oms-se-incumplen-en-la-totalidad-de-las-ciudades-espanolas/

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