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El domingo a las 13.00 horas se dispararán en torno a 300 kilos de pólvora en la primera mascletá de Madrid. Un evento que, por su ubicación, no gusta ni a vecinos, ni a ecologistas, ni a animalistas. Tampoco a científicos expertos en aves, las principales damnificadas de este ruidoso espectáculo: «Esto es una bomba que le van a meter de repente. Posiblemente habrá mortalidad de aves», explica Diego Gil, ecólogo del comportamiento y ornitólogo en el Museo de Historia Natural de Madrid (CSIC).
En estos momentos, todo es incierto. Tras la petición de suspensión cautelar presentada por la protectora animal Salvando Peludos ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo 8, el Ayuntamiento de Madrid tiene de plazo hasta las 11 del viernes para convencer a la jueza de que la mascletá puede celebrarse sin perturbar a la fauna. En caso de que las explicaciones no sean suficientes, se podría ordenar su suspensión. El despacho de abogados Derechos y Animales, quien solicitó medidas cautelarísimas, defiende que el acto vulnera la directiva europea de aves y el Convenio de Berna.
Hoy por hoy, no existe expediente administrativo del evento: no hay permisos, ni informe medioambiental ni económico, ni contrato, como confesaba Ángel Martín Vizcaíno, gerente de Madrid Destino (empresa pública municipal encargada de la organización), en una carta en respuesta a una solicitud de información del concejal Eduardo Fernández Rubiño, de Más Madrid.
La mascletá madrileña forma parte de un acuerdo de estrategia turística entre el Gobierno de Valencia y el de la capital española, ambos gobernados por el Partido Popular. Se desarrollará en Madrid Río, concretamente en el puente del Rey, situado sobre el río Manzanares –en pleno proceso de renaturalización desde 2015– y junto a los jardines del Campo del Moro y Casa de Campo, este último declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
Se trata, en definitiva, de unas zonas verdes ricas en biodiversidad: «En periodo invernal, como ahora, hay en torno a unas 40-50 especies de aves en el lugar», cuenta Yago Martínez, de Ecologistas en Acción Madrid. Asimismo, «al menos 10 están incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y 3 de ellas se encuentran también en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres». Desde Ecologistas en Acción han denuncia la mascletá ante la Consejería de Medio Ambiente y han pedido su paralización.
Impactos de la mascletá sobre las aves
El disparo pirotécnico va a suponer «una molestia de una intensidad muy alta a la que su fauna no está habituada», explica Pedro Romero-Vidal, investigador postdoctoral en la Universidad Pablo de Olavide especializado en biología de la conservación. Esto llevará a que haya múltiples consecuencias: «Puede producir un estrés muy alto en las aves que se encuentran en este momento invernando, en paso migratorio o incluso llegando de los cuarteles de invernada para criar en la zona, afectando de formas diferentes a cada uno de los casos», cuenta el experto.
También pueden morir al volar en masa por el ruido, «ya sea al chocar entre ellos o con infraestructuras de la ciudad como edificios», añade Álvaro Luna, doctor en Biología y profesor de la Universidad Europea. Además –cuenta–, «en caso de no morir, se ha sugerido efectos como la desorientación por el miedo o volar en condiciones climáticas adversas que normalmente evitarían, lo que podría provocar mortalidad». Y más allá de las aves, el resto de la fauna presente en la zona también se verá afectada de forma similar.
Otro aspecto clave a tener en cuenta es el de la reproducción. Si bien por la época del año aún es pronto, eso no quiere decir que muchas aves no hayan iniciado ya el proceso debido a las altas temperaturas para la época del año: «Es muy posible que los animales que estén anidando abandonen la puesta y acaben vagando por la ciudad, durmiendo en cualquier lugar», cuenta el ornitólogo Diego Gil. Según un estudio de 2021 realizado en Valencia, la contaminación acústica asociada a celebraciones festivas con espectáculos de fuegos y petardos redujo la productividad del gorrión común, especie escogida para la investigación. Igualmente, se corre el riesgo de que muchas especies que huyan por el ruido elijan en el futuro otros entornos para criar.
«En general, los fuegos artificiales afectan más a las aves grandes que a las pequeñas. Sin embargo, es probable que al menos todas las especies de aves se vean afectadas de algún modo por los repentinos e impredecibles disparos de artificios», apunta Bart Hoekstra, doctorando en Ecología del Movimiento en el Instituto de Biodiversidad y Dinámica de los Ecosistemas de Ámsterdam. Este tipo de eventos y sus consecuencias los conoce bien el investigador. El año pasado publicó un estudio sobre las perturbaciones a las que se enfrentan las aves en fin de año, el momento con mayor despliegue de fuegos artificiales: «Hay que tener cuidado para evitar molestar a las aves, sobre todo en invierno, cuando suelen estar ahorrando energía y preparándose para la migración o la época de cría», insiste.
En la zona de Madrid Río se han avistado hasta 128 especies diferentes de aves, según la aplicación ciudadana eBird. «Hay tanto aves acuáticas (gallineta común, garceta común, garza real, martín pescador, ánade real) como aves propias de parques y jardines urbanos (paloma torcaz y doméstica, gorrión común y molinero, carbonero común, carbonero garrapinos, petirrojo, colirrojo tizón, urraca)», enumera Álvaro Luna, quien acude varias veces por semana al río.
Este evento «va en la línea de la deriva que está siguiendo el Ayuntamiento en cuanto a no tener en cuenta la biodiversidad que hay en la ciudad», se queja Beatriz Sánchez, ambientóloga y responsable del programa de biodiversidad urbana en SEO/BirdLife. En este sentido, lamenta que la ciudad vaya a la contra de otras urbes europeas «que están desarrollando unas políticas de integración de la biodiversidad y de conservación».




