El economista ecuatoriano Alberto Acosta destaca el poder de la ciudadanía en los procesos de defensa del Yasuní, territorio amazónico en el cual una consulta popular ha parado la extracción petrolera, y del Mar Menor, el primer ecosistema reconocido como sujeto de derechos en Europa.
Casi el 59% decidió apoyar el cese de las operaciones extractivistas de una de las zonas más ricas en biodiversidad del planeta. Ahora, el próximo Gobierno tiene un año para desmantelar el yacimiento.
El próximo 20 de agosto, junto con las elecciones presidenciales, el país votará si detener una explotación petrolera en el Parque Nacional del Yasuní, uno de los puntos con mayor biodiversidad del planeta y en plena cuenca amazónica.
«Arruinar el lugar más biodiverso del planeta para tener 10 años de petróleo es, simplemente, un suicidio», subraya el investigador Carlos Larrea. Expertos señalan la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo frente a la inviabilidad social del modelo extractivista.
Los pueblos indígenas luchan desde los años 70 para frenar las actividades extractivas en la selva amazónica y reclaman que la petrolera Chevron-Texaco restaure los ecosistemas dañados por su actividad.
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