El clima europeo cambia más rápido que las políticas de prevención: un nuevo estudio de atribución señala el riesgo que suponen las olas de calor extremo y una sequía prematura tras un invierno húmedo.
Un nuevo análisis científico confirma que las temperaturas de este mes de junio en Europa habrían sido 3,5 ºC más bajas hace medio siglo sin la actual crisis climática impulsada por los combustibles fósiles.
Los episodios de lluvias extremas y vientos que afectaron a España, Portugal y Marruecos durante todo un mes causaron más de medio centenar de muertes, miles de desplazados y daños económicos millonarios.
La ola de calor decretada durante los incendios fue 200 veces más probable y 3 °C más cálida debido al cambio climático, según un estudio de atribución ultrarrápido del World Weather Attribution.
El cambio climático estuvo detrás de casi 400 muertes en Madrid y Barcelona ocurridas durante la primera ola de calor del verano, según un estudio de atribución rápido.
El proyecto europeo ClimaMeter concluye que las altas temperaturas, la escasa humedad y los fuertes vientos que han alimentado los incendios se han visto potenciados por el cambio climático y que la variabilidad natural del clima ha jugado un papel menor.
"Los efectos del calentamiento provocado por los combustibles fósiles nunca han sido tan claros ni devastadores como en 2024", apunta Friederike Otto, directora del World Weather Attribution, que junto a Climate Central han elaborado un informe donde repasan la relación del cambio climático con los eventos extremos de este año.
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