Las nuevas residencias musicales y los macrofestivales consolidan un modelo de ocio con un coste ambiental, social y territorial sobre el cual tendríamos que tener una conversación urgente.
Medio millón de asistentes en un macroestadio efímero para 11 conciertos. El modelo de las residencias musicales no elimina la huella de carbono de las giras, sino que se la traspasa a los fans, que deberán hacer más kilómetros y gastar más dinero para asistir.
Este fin de semana comienza en Baréin una nueva edición de la Fórmula 1, un deporte monopolizado por petroleras y empresas que tienen un enorme impacto en el clima. A esto se le suman los miles de kilómetros que deberán hacer todos los equipos por carretera, mar y aire para disputar las carreras.
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