Entre 2010 y 2026, la selección masculina de fútbol ha logrado dos mundiales, una Eurocopa y una Liga de Naciones. En paralelo, los eventos extremos y los registros climáticos no han dejado de batir récords.
Con el Mundial o con el Tour de Francia pueden entrarle unas ganas locas de hacer deporte, pero tenga cuidado: usted no es un profesional. Esta diferencia es vital. Por seguridad, muchos deportistas ‘amateurs’ han tenido que adaptar sus rutinas a la nueva realidad climática.
Primer artículo de una serie de cuatro centrada en cómo la ciudad estadounidense utiliza el torneo como banco de pruebas frente al calor extremo y la movilidad de cara a los Juegos Olímpicos de 2028.
Esta semana hablamos de la escasez de naturaleza urbana, el calor extremo en el Mundial de Norteamérica, la pesca ilegal de tiburones amenazados y el estreno de la primera Bienal Climática en Avilés.
Un exhaustivo análisis del World Weather Attribution (WWA) advierte de que la amenaza climática para la salud durante el torneo casi se ha duplicado desde 1994. Esta escalada térmica, impulsada por la acción humana, pondrá contra las cuerdas tanto a los futbolistas como a los aficionados.
La FIFA y Catar han puesto todos sus esfuerzos en vender lo histórico de este campeonato. También desde el aspecto medioambiental. Sin embargo, la realidad es otra.
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