Isabel Moreno, la física que te explica todo lo que tienes que saber sobre el cambio climático

Publica su primer libro, 'Cambio climático para principiantes', un manual en torno a cuestiones básicas sobre el calentamiento global y la acción necesaria para mitigarlo: «Un reto tan grande como el cambio climático exige replantearnos nuestra idea de bienestar», apunta la también meteoróloga y divulgadora.
Foto: Isabel Moreno, en una foto cedida por ella.

Si eres consciente que el cambio climático nos apremia, te preocupan sus consecuencias aunque quizás no acabes de entender por qué ocurren, y quieres indicaciones claras para saber qué puedes hacer, Cambio climático para principiantes (Plan B) es para ti. Está escrito por la física y meteoróloga Isabel Moreno Muñoz (Madrid, 1992). La experta es también colaboradora del programa Aquí la Tierra de TVE, un trabajo que le permite ser divulgadora científica para el gran público. Con ese mismo objetivo ha escrito un riguroso ensayo lleno de respuestas.

El primer libro de Isabel Moreno Muñoz se publica tras el verano más caluroso que hemos vivido y, paradójicamente, en un momento en que afloran discursos negacionistas en la televisión. «El negacionismo es un sector minoritario pero está en sitios que tienen un altavoz muy grande. Me preocupa que se les ponga el micrófono y puedan tener poder de movilización», asegura la autora. Considera que carece de sentido «confrontar los argumentos de los expertos con la de gente a la que, les expliques el dato que les expliques, no les vas a convencer». Asegura lo mejor que se puede hacer para combatir ese tipo de discursos es no darles eco y no compartirlos en redes sociales.

Al negacionismo hay que confrontarlo, pero Moreno indica que el foco principal no debe estar ahí, sino en el inmovilismo. «Centrémonos en el sector de población más grande que sabe que el cambio climático es real pero que pone infinitas excusas para no hacer nada. Una que me parece muy peligrosa es: qué voy a hacer yo como ciudadano si este que tiene mucho dinero va en avión privado». Moreno es tajante: el ser humano es responsable del cambio climático y, además de pedir cambios a los responsables políticos y las grandes empresas, «hay que actuar ya». 

El primer paso para afrontar el reto del cambio climático es entenderlo. Moreno explica de forma sencilla en su libro las bases físicas que hay detrás él. Se detiene en contar qué pasa con las temperaturas, las lluvias, el hielo, el mar. Explica porqué se producen olas de frío o nevadas históricas mientras el planeta se está calentando. A lo largo de la historia de la Tierra (más de 4.500 millones de años), algunos patrones se han ido repitiendo de forma periódica y los principales responsables eran los ciclos solares y orbitales. Eran. En pasado. «Desde hace unas décadas estamos observando un cambio que no se puede comprender únicamente por factores naturales.»

Introduce uno de los conceptos más importante en física: la energía. «La manera en que se comporta el clima es el resultado de la energía que entra en el sistema, la que se queda y la que sale», explica. Y añade que «si la radiación que llega es igual a la que se va, el sistema está en equilibrio, pero si no son iguales, el clima evolucionará hacia un nuevo estado». El ser humano está alterando el sistema principalmente de dos formas: modificando los usos del suelo y emitiendo gases como los de efecto invernadero. Y el clima está buscando un nuevo equilibrio. Por eso «debemos abandonar los combustibles fósiles, que son una gran fuente de CO2», destaca Moreno.

Océanos, los grandes sufridores del cambio climatico

Moreno define a los mares y océanos grandes como «sufridores del cambio climático, a la par que unos grandes salvavidas y un poquito rencorosos». Se han convertido en nuestros salvavidas porque son inmensos y están absorbiendo una gran cantidad de energía. Pero no les sale gratis. Entre 1982 y 2016 se han duplicado las olas de calor en los océanos, que además son cada vez más intensas. Esto es mortal para algunas especies. Especialmente significativo es el caso de los arrecifes de coral o la amenaza que sufre la posidonia, especie endémica del Mediterráneo.

«Los océanos se están calentando muchísimo. Esto hace que hayamos visto una tormenta tropical como Hermine al lado de Canarias». La meteoróloga no descarta la aparición de incluso huracanes en la península ibérica. De hecho, el huracán Danielle afectó a la península hace unas semanas. «En este caso lo llamativo fue que se formó en un sitio muy raro del Atlántico y siguió una trayectoria muy muy rara. Hacen falta diversos factores para que se forme un hucarán, y las olas de calor y las temperaturas oceánicas son algunas de ellos».

Todos estos cambios no se van a quedar en la parte más alta del océano. Moreno explica que la bajada del agua cálida está contribuyendo a que el fondo se vaya expandiendo. «Hagas lo que hagas, el nivel del mar va a continuar subiendo. Ese cambio es irreversible. Ahora bien, ¿qué queremos, qué de aquí a 80 años el nivel del mar haya subido 40 cm o que haya subido 5 metros?

Pasar a la acción individual y colectiva

El cambio climático es un reto enorme y requiere diferentes soluciones. «Esto no se soluciona solamente sustituyendo cómo sacamos la energía. No basta que sigamos viviendo como lo hacemos utilizando únicamente aerogeneradores o energía solar. Ciertas partes del mundo estamos consumiendo una cantidad de recursos asombrosa», afirma la autora. Este consumo desbocado también provoca otros problemas actuales como la contaminación o la pérdida de biodiversidad. Moreno lanza una reflexión: «Necesitamos replantearnos qué consideramos bienestar. Si consideramos que bienestar es poder irnos mañana mismo a la otra punta del mundo a pasar unos días. Eso no casa con unos valores respetuosos con el medioambiente». Su idea de bienestar pasa por tener un vínculo más sostenible con la naturaleza y por disfrutar un tiempo libre más calmado.

Moreno asegura que siempre se puede hacer un poco más de lo que se cree. «La energía es algo que muchas veces no depende de nosotros. Podemos tener cuidado en cuánta energía consumimos, y eso también va a repercutir en nuestro bolsillo, pero no depende de nosotros de dónde procede». Por eso incide en el transporte y la alimentación. «Para ir a Barcelona se puede coger un tren y no ir en avión. En lugar de ir a Indonesia este verano, se puede ir a los Pirineos».

Sabe que el tema de la alimentación es controvertido porque «la sociedad asocia comer carne con un cierto nivel de estatus». «Los que comunicamos sobre cambio climático no decimos que se deje de comer carne sino que se consuma menos y de manera consciente», destaca. También señala que beber agua embotellada jamás va a ser más sostenible que beber agua del grifo y se pregunta por qué necesitamos comer filetes todos los días teniendo garbanzos o lentejas.

Isabel Moreno también pone en valor las relaciones sociales. Una simple red vecinal que comparta los recursos como un taladro o una lavandería puede repercutir mucho en mejorar la situación. «La organización es fundamental para hacer frente a la crisis climática. Greta Thunberg por si sola no hubiese conseguido nada, tuvo éxito porque supuso una figura de líder para un movimiento mundial para los jóvenes».

La física y meteoróloga atiende la entrevista a poco de dar a luz a su primera hija, y pide a los lectores que entiendan que ningún cambio es posible sin la acción ciudadana. «Me llevo las manos a la cabeza con el mundo que va a vivir mi niña, pero podemos mejorarlo», concluye. 

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  1. La nueva PAC no resuelve las principales deficiencias socioambientales.
    El plan estratégico de la agricultura europea no fomenta la transición agroecológica.
    El pasado 31 de agosto, la Comisión Europea aprobó el Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC) de España, ligeramente retocado a raíz de sus observaciones, pero no lo suficientemente ambicioso como para atender las demandas que la sociedad civil trasladó a primeros de año durante la Evaluación Ambiental Estratégica, cuyo resultado aún se desconoce. Paralelamente a la revisión y aprobación europea, han transcurrido las consultas públicas de los proyectos de normas que desarrollan la aplicación de dicho PEPAC a partir de 2023, en lo referente a normativa ambiental y laboral, derechos históricos de pago, eco-regímenes y ayudas asociadas a cultivos y ganado, sistema de gestión y control y gobernanza. Salvo tímidos avances, las normas mantienen el statu quo de las anteriores reformas, por lo que difícilmente lograrán cumplir los objetivos ambientales y sociales que debería alcanzar la nueva PAC en el marco del Pacto Verde Europeo, en consonancia con normas como el futuro Reglamento europeo para la reducción del uso y riesgo de plaguicidas y la norma marco para Sistemas Alimentarios Sostenibles.
    Excepciones que rebajan la ya escasa ambición ambiental:
    La nueva PAC demandará el cumplimiento de una mínima parte de la normativa ambiental, sin reforzar realmente los actuales requisitos en materia de agua, suelo, clima y biodiversidad. Además, las normas se aplicarán sólo a parte de las ayudas, dejando al margen aquellas para los sectores de las frutas y hortalizas, el vino, la apicultura y las cuantiosas inversiones con fondos del desarrollo rural; cuando todas ellas pueden tener un elevado impacto ambiental negativo.
    A esto hay que añadir que la Comisión Europea ha posibilitado que en 2023 se deroguen las obligaciones de hacer rotación de cultivos y de mantener espacios para la biodiversidad, esta última ya efectuada en 2022 sobre los barbechos. El Ministerio de Agricultura ya ha confirmado a la Comisión Europea la adopción de estas derogaciones en España, aunque haya abierto una consulta pública.
    Seo BirdLife ha presentado alegaciones manifestado que se trata de prácticas esenciales para mantener la biodiversidad, especialmente la avifauna más amenazada, y cumplir con las normas europeas que la protegen. Igualmente, son de utilidad agronómica para mantener la productividad de los agroecosistemas y la viabilidad de las explotaciones en el medio y largo plazo, horizonte en el que la agricultura y la ganadería sí están en riesgo, y no ahora a raíz de una crisis especulativa de los mercados agrarios de la Unión Europea.
    Los grandes abandonados: los sistemas extensivos
    Otro aspecto cuestionado es que la ayuda básica a la renta de los productores mantiene las enormes diferencias de pago entre regiones, según su productividad y costes históricos, pese a los avances en la convergencia interregional. Así, perpetúan regiones de cultivos herbáceos en regadío con 1.229 €/ha y, 22 veces por debajo, regiones de pastos permanentes (incluidas las dehesas) con 56 €/ha, manteniendo el statu quo vigente. Los Sistemas Agrarios de Alto Valor socioambiental vuelven a ser los grandes abandonados con la nueva reforma.
    Las ayudas asociadas seguirán apoyando producciones altamente intensivas y contaminantes como el tomate industrial o el engorde de terneros en cebaderos, que deberían ser rentables de por sí y que, sin embargo, ni siquiera incorporan medidas preventivas, correctoras o compensatorias, que deberían haber resultado de una Evaluación Ambiental Estratégica aún desconocida. SEO/BirdLife vuelve a pedir que estas ayudas se condicionen a dichas medidas y se exija la aplicación a todas ellas de la gestión sostenible de insumos: agua, fertilizantes, fitosanitarios y de programas para su transición agroecológica.

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