Etiquetas:
“¡Mami, quiero una capibara!”, le dice un niño a una madre a la salida del colegio. A su lado, una niña balancea en sus manos un peluche marrón con una especie de globo rosa pegado a la nariz. Cada vez que la niña aprieta la cabeza del peluche, el globo se hincha. “¿Eso qué es, por favor?”, pregunta con cara de susto la madre.
La capibara es como el AMPA pero al revés. No es la capibara, es el capibara, y es el roedor más grande y tranquilo del mundo. Viralizado a través de vídeos en las redes sociales, el capibara causa sensación desde hace unos meses entre los niños y niñas, cuyas familias se han visto ‘obligadas’ a peregrinar por las tiendas del barrio en busca del preciado animal, en muchos establecimientos agotado.
La anécdota inicial, que se repite también con otros animales exóticos como los ajolotes –muy buscados en el mundo de Minecraft–, puede ser una buena oportunidad para hablar de estas especies en la vida real y de cómo la pérdida de biodiversidad puede hacer que se agoten, no solo en las tiendas regentadas por chinos, sino en todo el planeta.

Originario de Suramérica, el capibara es un animal herbívoro semiacuático –su nombre científico es Hydrochoerus hydrochaeris, que quiere decir algo así como cerdo de agua– y puede crecer hasta 1,30 metros de largo y llegar a pesar 65 kg. Como algunos otros roedores, a veces ingieren sus excrementos, de los que extraen el máximo de nutrientes.
Llamados también carpinchos, les gusta vivir en comunidad, son muy sociales, resistentes y se van adaptando a los cambios causados por la actividad humana. No obstante, y a pesar de no estar en peligro de extinción, la deforestación de bosques, la caza, el aumento de las superficies agrícolas y, por supuesto, el avance del cambio climático, están destruyendo a marchas forzadas sus hábitats, lo que, finalmente, incluso con su fuerte carácter de adaptabilidad, comprometerá su modo de supervivencia.
Estos animales, además, juegan un papel fundamental en los ecosistemas acuáticos donde habitan: al ser herbívoros, controlan el crecimiento de algunas plantas acuáticas, lo que contribuye a la mejora de la calidad del agua en los ríos y lagos.

El hombre que se convirtió en ajolote
En el caso de los ajolotes, también muy abundantes en el actual mercado de juguetes, la situación es peor. Están catalogados como una especie en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su principales amenazas son, también, la pérdida de su hábitat, la contaminación y la introducción de especies invasoras.
Originario de los lagos de Xochimilco, en México, el ajolote es conocido por su asombrosa capacidad de regeneración, que le permite reconstruir extremidades, órganos e incluso parte del cerebro, explica el Acuario de Sevilla, que acaba de presentar una nueva instalación dedicada a esta especie. Actualmente –añade–, es un modelo de estudio clave en investigaciones sobre regeneración celular y medicina regenerativa. Aunque sus branquias externas y, sobre todo, sus ojos, han despertado siempre un interés especial. Y serviría, además, para las clases de Literatura.
“Fue su quietud lo que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los axólotl”, escribía Cortázar en un cuento fascinante sobre cómo un hombre, fascinado a su vez por estos anfibios hipnóticos, se convirtió en uno de ellos.
El relato continuaba así: “Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de ellos nadan con la simple ondulación del cuerpo) me probó que eran capaces de evadirse de ese sopor mineral en que pasaban horas enteras. Sus ojos, sobre todo, me obsesionaban. Al lado de ellos, en los restantes acuarios, diversos peces me mostraban la simple estupidez de sus hermosos ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axólotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar”.
Es justamente eso, otra manera de mirar. Y es, al fin y al cabo, otra manera de aprovechar que la moda de capibaras y ajolotes sirva para concienciar sobre la importancia de la biodiversidad, sobre la necesidad de una mayor educación ambiental en las escuelas.


… la deforestación de bosques, la caza, el aumento de las superficies agrícolas y, por supuesto, el avance del cambio climático, están destruyendo a marchas forzadas sus hábitats…
Cuando Paulo vio el cañón de la escopeta que acabó con su vida, se cumplió su predicción de morir protegiendo su amada selva. “Mi madre me pidió que dejara de hacer este trabajo”, nos contaba Paulo en 2017.
“Yo le contesté que no tenía miedo, que me dejara luchar. Porque tengo un hijo. Y él necesitará la selva”.
“Aunque me maten, no dejaré de luchar”.
Paulo fue asesinado en 2019, pero los Guardianes Guajajara no se han rendido.
Paulo es uno de los al menos seis Guardianes Guajajara que han sido asesinados defendiendo su tierra de los ganaderos ilegales (el Territorio Indígena Arariboia, en la Amazonia brasileña).
Esta batalla es implacable y mortal. Pero los Guardianes no pueden permitirse perderla.
Su trabajo obliga al Gobierno brasileño a expulsar a los invasores y a proteger adecuadamente Arariboia y el futuro de su selva, sus familias y sus vecinos awás no contactados.
Paulo dedicó su vida a esta batalla y su resistencia continúa incluso tras su muerte.
Survival apoya la labor de los Guardianes Guajajara y de otros defensores de las tierras indígenas en todo el mundo.
¡Lobos en peligro!
Desde 2021, la caza del lobo en España estaba prohibida en la práctica, y también en la Unión Europea casi al mismo tiempo. Quienes nos preocupamos por el bien de los animales y el ecosistema, nos alegramos con esa noticia. Por primera vez un gran depredador quedaba protegido y se abría una oportunidad para que sus poblaciones recuperaran el espacio natural perdido. Sin embargo, esa alegría duró poco.
La primavera pasada nos sentimos traicionados. El Parlamento Europeo aprobó degradar su protección y el Congreso español permitió volver a cazarlo al norte del Duero, donde vive el 90% de nuestra población de lobos. La ciencia alerta que hay más de 20.000 lobos en Europa, pero su existencia sigue siendo frágil. ¿Vamos a permitir que se les cace en lugar de cuidar sus vidas?
Los políticos prefieren ceder ante los ganaderos antes que seguir a la ciencia (o a su conciencia). El PP introdujo una enmienda tramposa en la Ley de Desperdicio Alimentario para reabrir la caza y el Parlamento Europeo votó en trámite de urgencia para degradar la protección, y fue apoyado por VOX, Junts y PNV. La propia ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, lo resumió bien con sus palabras “sin ciencia, solo hay ideología”. Así los conservadores pudieron revivir el mito del “lobo feroz” para justificar el miedo de la ciudadanía y la falacia de las pérdidas en la ganadería.
El lobo es esencial para equilibrar nuestros ecosistemas, regulando poblaciones de ciervos y jabalíes. En lugar de fusiles se debería invertir en vallas eléctricas y otros métodos disuasorios, además de ayudas por daños. Hoy solo el 15% de los ganaderos usa medidas de protección. Si todos contaran con apoyo estatal y recursos preventivos, no tendrían que pedir permiso para matar lobos: la coexistencia sería posible.
Por eso convocamos una gran manifestación el domingo 22 de junio en Madrid, apoyada por un centenar de organizaciones y miles de voluntarios. Será nuestra voz unida exigiendo la revocación de estas leyes injustas.
La urgencia es real. El aullido del lobo no se escucha en los pasillos del Congreso, pero tu voz sí. Sólo contigo a nuestro lado, podemos mantener acciones continuas para salvar a los lobos.
No podemos defraudar a los animales: contamos contigo para hacer historia en la manifestación del 22J.
AnimaNaturalis.