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La electrificación de la economía se erige como la «mejor manera» de descarbonizar, ofreciendo una mitigación potencial de hasta el 70% o más de las emisiones. “Sabemos cómo hacerlo, desde el punto de vista económico es muy posible y ya nos está dando resultados muy buenos”, señala el investigador Pep Canadell. El tercio de emisiones restantes, asegura, son más difíciles de reducir, pero no imposible.
Otra de las grandes recomendaciones lanzadas por el científico catalán es reinterpretar el «decrecimiento» como un crecimiento rápido de la tecnología verde y una racionalización del consumo (menos vuelos, menos desperdicio de alimentos…).
Y es que el presupuesto de carbono (la cantidad máxima de gases de efecto invernadero que todavía podemos emitir a la atmósfera para limitar el calentamiento a 1,5°C) se agotará en apenas seis años, por lo que la velocidad a la que se debe actuar no admite dilación. No obstante, existe una hoja de ruta clara y ambiciosa para mitigar todo lo posible el cambio climático, como expuso el investigador Pep Canadell durante su clase magistral en la jornada especial organizada por Climática y MAIA en el marco de La Uni Climática 2025.
Mientras España y parte de Europa arden por los incendios, la temperatura del aire y del océano bate récords, y la concentración de gases de efecto invernadero sigue en aumento, la ponencia de Canadell, titulada De moléculas a electrones o cómo vamos a descarbonizar la economía global, invitaba a una reflexión urgente y a la acción inmediata.
La electrificación, pilar de la acción climática
El investigador científico jefe del Centro de Ciencias Climáticas CSIRO, director ejecutivo del Global Carbon Project (CGP) y autor del IPCC en varios de sus informes, considera la electrificación masiva de nuestra economía global como la estrategia más potente y viable para la descarbonización.
Para hablar de mitigación –recuerda Canadell– es crucial identificar qué hay que mitigar. Aproximadamente tres cuartas partes de los gases de efecto invernadero provienen de la producción de energía a partir de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo). El resto se distribuye entre la agricultura y la deforestación (18-20%), los residuos, y las emisiones de procesos químicos en industrias como la petroquímica y la del cemento.
Los sectores más importantes en cuanto a emisiones son la producción de electricidad y calefacción, seguidos por el transporte, la manufactura y construcción, la agricultura, las emisiones fugitivas de la extracción de combustibles fósiles, los edificios, los residuos, los cambios de uso del suelo (especialmente la deforestación) y la aviación y el transporte marítimo.
La ventaja de la electrificación, explica, radica en la eficiencia: los sistemas eléctricos aprovechan casi el 90% de la energía primaria, en contraste con los motores de combustión interna que pierden más de la mitad en calor. Esto significa que, al electrificar, se reduce la cantidad total de energía primaria necesaria. Para lograrlo, la red eléctrica debe ser más grande, limpia e interconectada, y debe digitalizarse para optimizar la producción y la demanda. Además, será crucial mover parte del consumo de electricidad a las horas de mayor producción eólica y solar, un cambio cultural apoyado por reguladores inteligentes o simplemente por la adaptación de hábitos, como cargar coches eléctricos durante el día.
La electrificación es especialmente prometedora en el transporte (donde más del 80% puede electrificarse) y en los edificios, abarcando no solo la electricidad sino también la calefacción, el agua caliente y la refrigeración. Sin embargo, existen desafíos en sectores como la aviación y el transporte marítimo que probablemente requerirán combustibles sintéticos o alternativas como el amoníaco.
Los camiones pesados en la mayor parte del mundo –cuenta– también serán eléctricos, y considera que el hidrógeno verde jugará un rol más regional, en casos puntuales y más enfocado en la industria. “El hidrógeno va a tener un papel más pequeño de lo que habíamos pensado hace 10-15 años”, sostiene. Otros procesos industriales de alta temperatura (800-1000°C) también presentan mayores dificultades para la electrificación directa.
Como ejemplo de electrificación, el científico catalán señala el caso de Canberra, donde él reside. La capital de Australia cuenta con una red eléctrica 100% renovable y el 42% de las casas –cuenta– tienen paneles solares, “lo que demuestra que la transición es posible y rápida, incluso en ciudades más pequeñas”.

¿Qué tiene que ocurrir con los gases de efecto invernadero?
Para poder limitar la temperatura global, la ciencia ya sabe qué tiene que ocurrir con cada gas que impulsa el calentamiento. El dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, debe llegar a cero neto para estabilizar el clima debido a su larga permanencia en la atmósfera (cientos a miles de años), detalla Canadell. “Esto implica compensar las emisiones residuales con tecnologías de captura o plantación de árboles”, apostilla, dejando claro que las tecnologías de captura (hoy prohibitivas en cuanto a su precio y su nula eficacia) solo jugarán un papel ínfimo y tardío en la acción climática.
El otro gas que se necesita reducir es el metano. Tiene una vida atmosférica más corta (10-50 años) y su pico de calentamiento se produce en 10 años, lo que significa que no necesita llegar a cero para estabilizar el clima. “Necesitaríamos una reducción del 40-70%”, cuenta Pep Canadell. “El metano que se emite hoy, en 50 años no estará, a diferencia del CO2, que está durante miles de años en la atmósfera”. Una solución al respecto puede ser –detalla– el bromoformo, presente en algas rojas (Asparagopsis), que ha mostrado reducir la producción de metano dentro de los estómagos de las vacas hasta en un 80% en laboratorio y un 30-40% en experimentos reales.
Y luego está el óxido nitroso (N2O), proveniente principalmente de fertilizantes y residuos orgánicos, que dura más de 100 años en la atmósfera. Con él se busca una reducción del 20-40% mediante mejoras en la agricultura de precisión y la supresión de bacterias nitrificantes.
Pasos a seguir
Para avanzar en la descarbonización de la sociedad, Pep Canadell propone varias líneas de acción. La primera es adoptar una nueva revolución industrial verde, produciendo aparatos eléctricos en lugar de los que usan combustibles fósiles. Otro aspecto a potenciar es la expansión de las energías renovables, superando oposiciones locales (“es inaceptable”, dice, poniendo como mal ejemplo Cataluña) y manteniendo regulaciones medioambientales rigurosas.
También considera imperativo implementar una economía circular efectiva, con reducción de cadenas de suministro, reciclaje y reutilización “de verdad, no como hemos estado haciendo hasta ahora”. En este sentido, el investigador señala que es necesario “reducir la cantidad de materiales y de energía”.
La gestión de los sistemas biológicos –como bosques y agricultura– es otra acción fundamental que se debe acometer, al igual que desarrollar hojas de ruta para descarbonizar cada sector económico, así como las ciudades y hogares, “fomentando decisiones individuales para la transición a equipos eléctricos”.
Asimismo, Canadell recuerda que es igual de importante crear planes de adaptación, ya que, incluso con los mejores escenarios de descarbonización, las temperaturas globales seguirán subiendo, en el mejor de los casos, durante los próximos 50 años.
A nivel individual, Canadell se detiene en las dietas saludables como una forma de reducir considerablemente las emisiones. Pone como ejemplo un artículo científico publicado hace unos años donde concluyen que optar por dietas más sanas permitiría reducir un 20% en naciones ricas, un 6,5% en naciones en desarrollo, un 15% en las naciones pobres y alrededor de un 10% en el resto de naciones.
Finalmente, Canadell recuerda que la presión ciudadana sobre los gobiernos a todos los niveles es fundamental para impulsar las regulaciones y los nuevos servicios necesarios en la descarbonización.
“Necesitamos un liderazgo político y social fuerte, con una narrativa positiva. Un mundo con cero emisiones es un mundo más limpio, más saludable, más justo, más inteligente y eficiente en el uso de la energía”, concluye.





¿Alguna vez te has preguntado si hay un precio para la destrucción de los bosques?
Cada año, se gastan 2,6 billones de dólares en subsidios globales que dañan directamente no solo a los bosques sino al planeta, lo que incluye fondos para la agricultura destructiva, la extracción de petróleo, la minería ilegal y la tala industrial.
Ese es el precio de alimentar la destrucción de los bosques.
Ahora compara eso con los solo 270 millones de dólares anuales que se destinan a los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (PI y LC), los verdaderos administradores de las soluciones climáticas y de biodiversidad. ¿Podrías pensar que 270 millones es decente?
¡No lo es! Eso es solo menos del 1% de la financiación climática mundial y aproximadamente el 0,01% de lo que se destina a la destrucción.
Escandaloso, ¿verdad?
Es hora de que detengamos esta injusticia. Hablamos con tres líderes indígenas de la Amazonía, la cuenca del Congo y Papúa, para que puedas escuchar directamente de ellos, sus esperanzas, desafíos y el trabajo de protección forestal que lideran todos los días y para el que necesitan más fondos.
Este año probamos algo diferente. Elegimos respetar y celebrar el liderazgo indígena no solo el 9 de agosto, sino durante todo el mes.
A medida que el Mes de los Pueblos Indígenas llega a su fin, espero que esto se quede contigo: este movimiento no se trata de un solo día, ni siquiera de un solo mes. Se trata de cambiar el poder, financiar lo que funciona para proteger la naturaleza y asegurarse de que estas victorias perduren en el tiempo.
En menos de 80 días, los líderes mundiales se reunirán en el corazón de la Amazonía para la COP30, la cumbre climática mundial donde se tomarán decisiones críticas sobre nuestros bosques y su futuro. Esta es nuestra oportunidad de presentarnos y decir:
✊🏾 Dejar de subvencionar la destrucción de los bosques
✊🏾 Financiar directamente soluciones forestales lideradas por indígenas
✊🏾 ¡Respeta nuestros bosques!
Escucha directamente a los líderes indígenas en el Amazonas, la cuenca del Congo y Papúa, y ayuda a amplificar sus voces compartiendo su mensaje por todas partes.
Gracias por ser parte de este movimiento, por defender los bosques y a las personas que los protegen con fiereza y audacia todos los días.
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https://www.greenpeace.org/international/story/78127/indigenous-peoples-month-time-recognise-align-true-stewards-environme