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Centros educativos de toda Europa se unen hoy a la iniciativa #StreetsForKids (#CallesAbiertasParaLaInfancia), con la que se reclaman acciones urgentes para lograr que niñas y niños puedan respirar un aire limpio y acceder de forma segura, activa y autónoma al colegio. España es un lugar especialmente sensible a este problema. Los escolares de varias ciudades de nuestro país se enfrentan a niveles de contaminación desmedidos según los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ecologistas en Acción acaba de publicar un estudio sobre la calidad del aire alrededor de 125 centros de ocho ciudades de Castilla y León. Los resultados son preocupantes. Todos ellos superan los 10 microgramos por metro cúbico de aire(µg/m³) de dióxido de nitrógeno (NO2) que la OMS fija como recomendación para la media anual. Y el 76% de los mismos sobrepasa el máximo recomendado: 25 µg/m³.
De forma experimental se añadieron ocho centros madrileños a ese mismo estudio. Los resultados son aún peores: todos ellos multiplicaban por cuatro los niveles recomendados por la OMS. En Madrid y Barcelona, según otro informe publicado en febrero, la mitad de los colegios están rodeados por una contaminación que excede los límites permitidos por la ley. Acabar con esta situación es el objetivo principal de la coalición de oenegés europeas agrupadas en torno a CleanCities, que inicia hoy una semana de movilizaciones.
Las ciudades son responsables de más del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Según todas las estadísticas, el traslado de los niños y las niñas en coche hasta el colegio constituye una gran parte del tráfico rodado. Hasta el 25% en Londres, por ejemplo, y alrededor del 20% en España, según la DGT. La idea es que esos desplazamientos puedan hacerse de forma segura andando o en bicicleta.
El 30% de los viajes en coche en Europa se hacen para cubrir distancias de menos de 3 kilómetros. Y el 50% es de menos de 5 kilómetros. Se calcula que en Londres se podrían hacer un tercio de los desplazamientos cambiando el coche por la bicicleta (en 10 minutos) o andando (en 25 minutos).
Efectos del tráfico en la infancia
La contaminación del aire tiene graves consecuencias para la salud de la infancia y está directamente relacionada con las alergias y el asma infantil. Asimismo, la exposición a altos niveles de ruido se relaciona con episodios de ansiedad y enfermedades cardiovasculares. De ahí que muchas asociaciones (de padres y madres, vecinales, ciclistas) se hayan unido a la iniciativa #StreetsForKids, cuyo objetivo es conseguir que los centros escolares sean declarados zonas de especial protección en las futuras Zonas de Bajas Emisiones que las ciudades deben implantar antes de 2023.
Además, ir al colegio andando o en bicicleta tiene efectos positivos, tanto físicos como psicológicos, para los niños. Petra Jens, impulsora del movimiento School Streets en Viena, describe esta iniciativa no sólo como una respuesta al tráfico caótico y contaminante que rodea los colegios sino como una forma de prevenir el sedentarismo en los niños. Esta actividad física está relacionada con un rendimiento académico más alto y con una mejor concentración durante las clases. La Universidad de Granada, por su parte, señalaba que los niños que van solos al colegio (andando, en bici o en patinete) tienen más autonomía y más capacidad para tomar decisiones, lo que redunda en una mejor autoestima.
Pero para que los niños vayan solos al colegio hacen falta calles seguras. Esto no ha pasado desapercibido a las autoridades municipales de ciudades como Londres (que ya ha cortado al tráfico rodado más de 500 calles alrededor de los colegios), París (que ha hecho lo propio en 170) o Barcelona (en 120). Bilbao, Vitoria y Logroño también han ejecutado medidas similares. Los proyectos piloto puestos en marcha en ciudades de todo el mundo demuestran los beneficios de estas iniciativas.
El desafío tiene, por tanto, carácter político: hay ciudades que enarbolan interesadamente el concepto de libertad para contaminar y otras que cuidan de la salud de los niños y las niñas. Y este pulso tiene más de batalla cultural que de gasto público: «Las modificaciones a realizar son de bajo coste. Sólo se necesita voluntad para empezar el curso que viene con espacios libres de coches, entornos escolares seguros y saludables, calles abiertas para la infancia. Las ciudades deben diseñarse pensando en las personas que las habitan», asegura Carmen Duce, responsable de Transporte de Ecologistas en Acción y coordinadora de la campaña Clean Cities en España.
Las acciones de #StreetsForKids tendrán lugar durante toda la semana y culminarán el próximo domingo 15 de mayo con la Kidical Mass.




