¿Podemos vestirnos sin sentirnos culpables? Lo que tiene consumir moda a saco

Ya puedes leer esta reflexión de Teresa Avendaño sobre la industria de la moda y nuestros hábitos en el nuevo Magazine de Climática, una revista de 100 páginas íntegramente dedicada a las soluciones.
¿Podemos vestirnos sin sentirnos culpables? Lo que tiene consumir moda a saco
En la imagen, una montaña de ropa en una campaña de Greenpeace contra la moda rápida. Foto: Jens Kalaene/dpa vía Reuters Connect

«Nos levantamos cada mañana jugando a combinar las prendas del armario, nos vestimos según nuestro estado de ánimo y elegimos qué ponernos en relación con los planes que nos esperan ese día. La moda –nos guste o no– está completamente unida a nosotros, nos concierne y atraviesa nuestra vida desde que nacemos hasta que dejamos este mundo. Estamos ligados a ella y, sin embargo, seguimos sin tener del todo claro cómo podemos convertirnos en consumidores conscientes y responsables. Cada día oímos hablar del término moda sostenible, sin tener del todo claro qué significa y cómo ponerlo en práctica. De hecho, me atrevería a decir que carece de sentido porque la industria de la moda se ha empeñado en lavar su imagen a costa de etiquetas donde aparecen las palabras “orgánico” y “ecofriendly”. Entonces, ¿qué podemos hacer como consumidores? ¿Podemos vestirnos sin sentirnos culpables? ¿Existe realmente una moda sostenible?».

La periodista Teresa Avendaño comienza así su reflexión sobre la industria de la moda en el nuevo Magazine de Climática, una revista en papel de 100 páginas con reportajes, entrevistas y análisis en torno a las soluciones climáticas.

Entre otras cuestiones, el análisis desmonta la idea del reciclaje como solución. «La moda sostenible no está actualizada con la evidencia científica, sigue vinculada a estrategias antiguas como apoyar el reciclaje cuando está más que demostrado que solo un 1% del textil se recicla”, recoge con declaraciones de la profesora de Moda sostenible en la URJC, IED y Universidad Europea, Paula Cristóbal.

Según explica, el principal problema al que nos enfrentamos ahora son los microplásticos, que se desprenden, en la mayoría de los casos, en los primeros cuatro lavados. Por tanto, ya sabemos qué ocurre si estrenamos ropa diariamente. «Si somos críticos con lo que nos acontece cada día a nivel político y social, también deberíamos serlo con nosotros mismos y entender que nuestros hábitos de compra influyen directamente. Dejar de consumir moda es utópico, ponernos límites debería ser realista”, concluye Avendaño.

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