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Tras la jornada del descanso, empezó la segunda semana de la COP30 con la llegada de los ministros y ministras para el evento de alto nivel y para avanzar en la parte más política y decisiva de las negociaciones climáticas.
En su rol de presidencia, Brasil propuso una forma de trabajo para esta semana que generó algo de confusión por los mensajes contradictorios que se dieron y la modalidad elegida.
Pero, si entendimos bien después de tantas repreguntas, se trabajaría en un primer paquete de documentos que incluiría, por un lado, los cuatro temas conflictivos que quedaron fuera de la agenda, y por otro, los temas de agenda que están interrelacionados con ellos, como financiamiento.
Aparte, habría un segundo paquete de documentos con esos temas que no están vinculados con los anteriores de forma tan directa, como el plan de género.
La presidencia de la COP30 es ambiciosa en tener el primer paquete bastante resuelto para el miércoles, día en que el presidente brasileño Lula da Silva regresa al predio en Belém. Habrá que ver qué ocurre, porque en esta semana todo cambiará día por día.
Uno de los temas que aún no se sabe con certeza si aparecerá de alguna u otra manera en alguno de estos dos paquetes es la hoja de ruta Bakú-Belém para ver cómo escalar el financiamiento climático a 1,3 billones de dólares. Fue parte de la nueva meta decidida en la COP29 y terminó siendo un informe con muchas recomendaciones, pero escasos compromisos concretos dentro del proceso de la COP.
En un evento sobre el tema el sábado, algunos países propusieron que esto cambie, y sobre ello preguntamos a Wopke Hoekstra, comisario de Acción por el Clima de la Comisión Europea.
Considerando los objetivos ambiciosos de Brasil habrá que ver si este martes hay avances en positivo sobre el primer paquete de documentos.




