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La situación desencadenada por Estados Unidos e Israel tras atacar Irán «ha provocado la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial», advierte la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Ante la escalada del conflicto en Oriente Medio, que ha estrangulado el tránsito comercial marítimo, los precios del petróleo y sus derivados se han disparado de forma alarmante. Para «proteger a los consumidores» y «lograr estabilizar las economías», la AIE ha publicado un nuevo informe con un conjunto de medidas urgentes centradas en la contención de la demanda. Y aunque la AIE no lo enfoque así, estas acciones, dirigidas a gobiernos, empresas y ciudadanía, pueden contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, el calentamiento global.
El epicentro de este problema logístico y energético reside en el Estrecho de Ormuz. Esta vía clave, por la que transita habitualmente alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo (unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados), ha visto su tráfico reducido a niveles mínimos. La consecuencia directa en los mercados ha sido un encarecimiento abrupto del barril de crudo, que ha superado la barrera de los 100 dólares, provocando subidas aún más drásticas en productos refinados vitales como el diésel, el combustible de aviación y el gas licuado de petróleo (GLP). Y, paradójicamente, también se han visto incrementados los precios de los combustibles renovables a pesar de que no usan petróleo.
Aunque los países miembros de la AIE acordaron el pasado 11 de marzo liberar 400 millones de barriles de sus reservas de emergencia –la mayor extracción de inventarios en la historia del organismo–, estas acciones por el lado de la oferta no son suficientes para compensar la magnitud del bloqueo.
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, ha subrayado que el planeta se encuentra ante una crisis energética de primer orden. Birol destacó que, a falta de una resolución rápida del conflicto, los impactos sobre las economías serán cada vez más severos. El transporte por carretera, que representa aproximadamente el 45% de la demanda mundial de crudo, es el objetivo principal de este plan, aunque las recomendaciones también abarcan la aviación, el sector industrial y el uso doméstico.
Estas son las 10 propuestas inmediatas enfocadas en reducir la demanda de petróleo:
- Fomentar el teletrabajo: trabajar desde casa reduce drásticamente los desplazamientos diarios de millones de personas y, en consecuencia, el consumo masivo de combustible.
- Reducir los límites de velocidad: bajar la velocidad máxima en las autopistas en al menos 10 km/h disminuye de forma notable el gasto en coches y camiones.
- Impulsar el transporte público: fomentar el cambio del vehículo privado al autobús o al tren con incentivos y mejoras en el servicio.
- Restringir el acceso a las ciudades: Implementar sistemas de rotación de matrículas en grandes núcleos urbanos para reducir la congestión y la conducción intensiva. Esta medida es similar a las Zonas de Bajas Emisiones creada por ley en España.
- Promover el coche compartido y la conducción eficiente: aumentar la ocupación por vehículo y adoptar técnicas de «ecoconducción» al volante.
- Optimizar el transporte de mercancías: mejorar las prácticas de conducción, la carga y el mantenimiento de los vehículos comerciales para ahorrar diésel.
- Desviar el uso de GLP del transporte: priorizar este gas para las necesidades esenciales, garantizando que se use para cocinar en los hogares vulnerables antes que en vehículos.
- Reducir los vuelos comerciales: evitar los viajes en avión por motivos de negocios siempre que existan alternativas viables, reduciendo la presión sobre el combustible de aviación.
- Transición hacia cocinas modernas: fomentar alternativas eléctricas u otras tecnologías limpias en el ámbito doméstico para reducir la fuerte dependencia del GLP.
- Flexibilidad en la industria: permitir que las plantas petroquímicas sustituyan el GLP por materias primas alternativas como la nafta, acompañado de rápidas medidas de eficiencia.
La AIE hace un llamamiento a los gobiernos para que lideren con el ejemplo. La experiencia de crisis pasadas demuestra que los mecanismos de apoyo específicos, bien dirigidos a los consumidores con menos recursos, son mucho más efectivos y fiscalmente sostenibles que los subsidios generalizados. Si bien estas medidas no pueden sustituir el volumen de suministro perdido, la Agencia considera que su adopción masiva jugará un papel fundamental para reducir costes, aliviar los mercados y garantizar recursos hasta que el comercio en Oriente Medio vuelva a su cauce.




