El Centro de Izaña adopta el nombre de Emilio Cuevas, referente de la ciencia atmosférica

Aemet rinde tributo póstumo al que fuese su director durante varias décadas. Fue responsable de transformar un observatorio de alta montaña en una pieza clave a nivel mundial para vigilar el calentamiento global y la calidad del aire.
El Centro de Izaña adopta el nombre de Emilio Cuevas, referente de la ciencia atmosférica
Instrumentos de medición situados en el tejado del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña con el Teide de fondo en una mañana de calima. Foto: EDUARDO ROBAYNA.

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A 2.367 metros sobre el nivel del mar, el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, en Tenerife, escudriña los cielos, la calidad del aire y los cambios en la atmósfera impulsados por el cambio climático. Un lugar de referencia mundial que desde este jueves 9 de julio de 2026 amplía su nombre para reconocer el legado del hombre que lo convirtió en lo que es hoy: Emilio Cuevas Agulló (Santa Cruz de Tenerife).

El Consejo Rector de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), a propuesta de sus antiguos colegas, decidió que las inatalaciones reciban el nombre de Centro de Investigación Atmosférica de Izaña–Emilio Cuevas. Se trata de un tributo póstumo al que fuera su director científico e impulsor de la ciencia atmosférica en las islas.

Fallecido el pasado febrero, Cuevas dedicó su vida a situar el observatorio en el epicentro de la ciencia climática mundial. En el acto de homenaje, celebrado este jueves, se encontraba la cúpula medioambiental y meteorológica, evidenciando el profundo respeto hacia su figura

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, estuvo presente en Izaña. Se encargó de cerrar un encuentro marcado por el reconocimiento unánime y la reivindicación de la evidencia empírica. «Frente al negacionismo: más ciencia, más rigor, más Izañas», sentenció Aagesen, quien calificó al científico tinerfeño de «auténtico héroe» que consagró su carrera al servicio público y a tejer una robusta comunidad científica.

La trayectoria de Emilio Cuevas Agulló corre en paralelo a la propia evolución de la investigación atmosférica en el archipiélago. Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctorado con una tesis pionera sobre el ozono troposférico, Cuevas aterrizó en el entonces llamado Observatorio Especial de Izaña en 1989. Una década después, en 1999, asumió una dirección que mantendría hasta 2023

Su mayor hito no fue de carácter puramente técnico, sino estructural: logró transformar un observatorio de alta montaña convencional en uno de los nodos más sofisticados del planeta para la vigilancia de la composición atmosférica y la crisis climática.

Para quienes analizan de cerca las dinámicas atmosféricas de las islas y sus implicaciones globales, el legado investigador de Cuevas resulta fundacional. Sus exhaustivos trabajos sobre el comportamiento de los aerosoles de origen desértico han sido vitales para comprender y documentar fenómenos tan propios de nuestra latitud como la calima, analizando sus severos impactos tanto en el equilibrio radiativo de la Tierra como en la salud pública. 

Bajo su dirección, Izaña no solo ha medido con precisión milimétrica la evolución de los gases de efecto invernadero o la radiación solar, sino que ha liderado redes a escala global bajo el paraguas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Más allá de unas cifras imponentes —fue coautor de más de 233 artículos científicos que acumulan más de 9.000 citas—, el acto sirvió para reivindicar su indiscutible perfil humano. Su infancia a caballo entre Sidi Ifni (Marruecos) y El Aaiún (Sáhara Occidental) forjó en él un carácter abierto y una profunda convicción en la necesidad del entendimiento entre diferentes. Así lo subrayó Alicia López Rejas, directora de Aemet, al rescatar una de las máximas del propio investigador: «Aunque el instrumental más avanzado es necesario, los proyectos los desarrollan las personas. Izaña son las personas que las forman».

En tiempos donde la crisis climática exige respuestas contundentes y respaldadas por los datos, instituciones como la que él ayudó a consolidar son la mejor herramienta de diagnóstico.

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