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La transición energética de la flota pesquera de la Unión Europea hacia sistemas de propulsión de bajas emisiones es plenamente factible sin necesidad de aumentar los actuales límites nacionales de capacidad pesquera. Esta es la principal conclusión de un nuevo informe independiente elaborado por la consultora Profundo para la plataforma Seas At Risk, de la que forma parte Ecologistas en Acción. El informe demuestra con datos empíricos que, incluso en el escenario de descarbonización más ambicioso, el espacio adicional requerido a bordo por los nuevos combustibles alternativos tiene cabida dentro de los márgenes legales vigentes. De este modo, se desmonta el argumento industrial que presiona para flexibilizar los topes de tonelaje, salvaguardando así una de las herramientas esenciales de la Política Pesquera Común (PPC) para hacer frente a la sobrepesca.
Para comprender este debate, hay que partir de que el sector pesquero comunitario se enfrenta al enorme reto de abandonar los combustibles fósiles para cumplir con el compromiso institucional de alcanzar la neutralidad climática en el año 2050. Históricamente, la industria ha argumentado de forma reiterada que la adopción de estas nuevas tecnologías exige un mayor espacio de almacenamiento en las embarcaciones, lo que haría imprescindible ampliar los límites de arqueo bruto (GT) fijados por la normativa. El arqueo bruto es una medida basada en el volumen de los espacios cerrados del buque; en consecuencia, incorporar tecnologías limpias incrementa el GT del navío de forma inevitable, incluso si el espacio productivo destinado a las capturas no aumenta en absoluto.
Sin embargo, el estudio, redactado por el investigador John Burant, analiza por primera vez a escala europea el impacto volumétrico real de estas alternativas y concluye que el marco actual las soporta. La investigación detalla la idoneidad de distintas opciones energéticas según la enorme heterogeneidad de la flota comunitaria, que abarca desde pequeñas embarcaciones costeras hasta grandes buques industriales.
La propulsión eléctrica por baterías se perfila como la opción idónea para los barcos que realizan viajes cortos y presentan menores demandas energéticas diarias. El metanol resulta viable para embarcaciones de mayor envergadura, si bien requiere depósitos de combustible de mayor tamaño y espacios adicionales de aislamiento, como los cofferdams, para garantizar la seguridad frente a los motores diésel convencionales. Finalmente, el biodiésel (FAME) actuaría como solución técnica aplicable a toda la flota por su densidad energética similar a la del gasoil, aunque presenta mayores contrapartidas ambientales e impactos en la seguridad alimentaria mundial.
Pese a esta demanda real de espacio adicional, los datos revelan que existe un enorme margen no utilizado bajo los topes legales actuales. A finales de 2024, el techo global de capacidad en los Estados miembros de la UE era de aproximadamente 1,67 millones de GT, mientras que la flota activa apenas sumaba unos 1,16 millones de GT en 2023. Para certificarlo, el modelo matemático del informe analizó más de 600 especificaciones representativas de la flota activa. En el escenario de mayor ambición climática, asignando electrificación y metanol allá donde fuera posible, el arqueo total de la flota europea experimentaría un incremento del 16,7%, situándose en unos 1,30 millones de GT. Esta cifra se mantiene de forma holgada por debajo del límite legal vigente a nivel europeo, e incluso resulta inferior al techo efectivo si se restara el tonelaje de todos los buques registrados como inactivos.
A nivel nacional, solo Polonia (cuya flota representa menos del 3% del total europeo en GT) superaría marginalmente su límite en este escenario de máxima descarbonización, un exceso secundario que en la práctica no supondría una verdadera limitación operativa dados los actuales ritmos de reducción de la flota. En el caso concreto de España, los buques pesqueros activos registrados en 2024 representaban únicamente el 74,9% de su techo de capacidad vigente, fijado en 423.550 GT por el Anexo II de la PPC. Este amplio colchón permite asumir el espacio de los nuevos sistemas sin reformar la ley, un aspecto clave coincidiendo con la reciente aprobación por parte del Gobierno de un Real Decreto que introduce cambios en la gestión de la capacidad pesquera sin modificar sus límites establecidos.
Desde el ámbito ecologista advierten de los graves riesgos que tendría ceder a las presiones para elevar estos techos. Los topes de capacidad constituyen la principal salvaguarda de la UE para evitar que el sobredimensionamiento agrave la sobrepesca. Según una evaluación publicada en 2026 por la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 apenas el 32% de las poblaciones comerciales evaluadas en las aguas de la UE se encontraban en buen estado biológico y se pescaban de forma sostenible.
Marta García Pallarés, portavoz de Ecologistas en Acción, señala que «utilizar la transición energética como argumento para debilitar las medidas que controlan la capacidad de la flota pesquera, esenciales para proteger la biodiversidad marina y, en definitiva, los recursos pesqueros, es demagogia». En esta línea, Bruno Nicostrate, responsable de políticas pesqueras de Seas At Risk, explica que las evidencias son claras y hace un llamamiento a los responsables políticos europeos para mantener los topes existentes.

