Acciones contra los centros de datos en toda España: “La opacidad es absoluta”

De Aragón a Andalucía, aquí puedes encontrar las movilizaciones de estos días por la moratoria sobre estas instalaciones.
Acciones contra los centros de datos en toda España: “La opacidad es absoluta”
Un trabajador en un centro de datos de Amazon Web Services en New Carlisle, Indiana (Estados Unidos). Foto: NOAH BERGER / REUTERS.

Aquí puedes encontrar las acciones de estos días por la moratoria sobre los centros de datos.

Mayor transparencia en sus consumos de agua y energía, moratoria para evitar nuevas infraestructuras de este tipo y que sea la ciudadanía quien decida dónde, cómo y para qué. Esas son las principales reivindicaciones que casi 20 colectivos de toda España defenderán este viernes y sábado durante la celebración del Día Internacional contra los centros de datos de hiperescala.

Plataformas y diversas organizaciones en defensa del territorio han planificado acciones para concienciar a la población sobre los perjuicios que este tipo de enclaves auspiciados por el uso masivo de inteligencia artificial (IA) provoca en las zonas en las que se asientan. Asimismo, denuncian la complicidad de los gobiernos. Una buena noticia sobrevuela el hacer de estos activistas: cada vez más gente se suma a su lucha.

En total, se llevarán a cabo unas 70 acciones en 15 países de Europa por parte de más de un centenar de organizaciones. Se trata de una cuestión que el electorado estadounidense ha tenido muy presente a la hora de confiar su voto mayoritariamente en los demócratas y no en los republicanos, liderados por Donald Trump. “Vemos que por fin ganan detractores los centros de datos, el corazón de la bestia del tecnocapitalismo”, comenta Aurora Gómez. Ella es la coordinadora en España de esta campaña mundial llamada Stop Dirty Data Centers y portavoz de Tu Nube Seca Mi Río, un colectivo ciudadano de resistencia contra los centros de datos. Su labor comenzó con la denuncia de los elevados consumos de agua que acarrean estas infraestructuras. Pronto se dieron cuenta de que el conflicto era mucho mayor.

«Los centros de datos nos dejan sin agua para beber y su impacto energético influye en la factura de la luz, y también se pierde biodiversidad”, afirma Gómez. El problema, sin embargo, entronca con la concentración de poder en unas pocas manos y la falta de democracia. “Si nuestra vida es cada vez más digital, debería asustarnos que estas infraestructuras las sustenten cada vez menos manos”, comenta en referencia a Google, Meta, Amazon y Microsoft. 

La portavoz enfatiza que “esta industria tiene una absoluta falta de transparencia y sin ella la ciudadanía no puede debatir ni tomar decisiones informadas”. Esa opacidad ha golpeado en Aragón, donde se organizan desde hace año y medio contra los centros de datos de hiperescala. Laura Cosculluela, portavoz de No es sequía, es saqueo, sostiene que la sensación es que la planificación de estos enclaves es muy anterior a sus aprobaciones por parte de la Administración. “Creemos que hubo algunas conversaciones secretas para que el visto bueno a estos proyectos mastodónticos llegase casi a la vez”, opina.

En muchas ocasiones, este tipo de industrias se erigen como proyectos de interés general, lo que les exime del pago de impuestos y acorta los plazos a nivel burocrático. El número de centros que pueblan Aragón es algo difícil de determinar, pero hasta el momento han contado 33. En operación, el consumo llega a los 139 megavatios (MW), aunque se proyectan 11.237 MW. “Cuesta mucho obtener datos globales porque suelen realizar aprobaciones de forma parcial. No hay fuente oficial de información que recoja el consumo de energía de estos centros”, añade Cosculluela.

Este viernes, 6 de noviembre, No es sequía, es saqueo se concentrará en Huesca, mientras que el sábado tendrá lugar una manifestación por las calles de Zaragoza. “Queremos que la Administración deje de restar importancia a los impactos físicos y reales que vamos a sufrir y que dejen de poner una alfombra roja a esta industria”, exige la portavoz.

Movilizaciones en Catalunya y Navarra

En Catalunya tampoco se han quedado parados. Hace un año comenzó su campaña contra los centros de datos de hipersecala por lo que sucedía en Cerdanyola del Vallès, una ciudad a 10 kilómetros de Barcelona. Tal y como recuerda Agustí Emperador, de Ecologistas en Acción y portavoz de la campaña, el plan de la Generalitat contempla la apertura de 26 centros de datos de este tipo. “La suma de sus potencias instaladas alcanzará los 2.000 MW, lo que equivale a dos centrales nucleares”, ilustra el activista. Hay más datos. Según el portavoz, su funcionamiento significaría aumentar un 30% el consumo eléctrico en Catalunya e incrementar cuatro millones de toneladas de dióxido de carbono. Es decir, las emisiones totales de la región se elevarían un 10%.

Las negociaciones con el Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès han sido infructuosas. “La opacidad es absoluta. Dicen que pedimos datos que son secreto empresarial. En el municipio ya se construyen dos centros de datos de 100 MW, cuando el plan de la Generalitat contempla hasta 450 MW, que será 10 veces más que el consumo de toda la localidad”, reitera Emperador. Desde Catalunya critican que el Gobierno considera a estos centros como alta tecnología, cuando solo “son un almacén de ordenadores”, en palabras del ecologista.

Por eso, este sábado, 7 de noviembre, se concentrarán en Cerdanyola con el apoyo de Refem el Centre Direccional, otra entidad vecinal y ambiental que lleva años trabajando en el municipio. Entre sus principales reivindicaciones, que este tipo de centros tenga prohibido abastecerse de energía que no sea renovable.

Celia de San Vicente forma parte de Lizarraldea Bizirik – Pueblos Vivos, una plataforma que aúna a diversos colectivos en Navarra preocupados por la defensa del territorio. La noticia de los centros de datos les llegó cuando vieron que diversas zonas de la región comenzaban a llenarse de plantas fotovoltaicas y aerogeneradores. “Navarra corre el peligro de convertirse en tierra de sacrificio, de que sus espacios naturales sean destruidos para convertirse en la pina de Microsfot, Google y Amazon”, comenta la activista, quien incide en que “estas actuaciones acelerarían la desertificación y la emergencia climática”.

En el último año y medio, se han planteado ocho centros de datos en Navarra, aunque algunos no han seguido adelante porque todavía no existe infraestructura eléctrica suficiente para sostenerlos. “La gente no está todavía concienciada. Resulta algo incomprensible, dada la magnitud”, sostiene San Vicente. «Con esta industria, no ganamos en soberanía, la perdemos malvendiendo nuestras tierras y recursos naturales a las multinacionales energéticas”, opinan en Lizarraldea Bizirik – Pueblos Vivos. En su caso, incluso antes de que la campaña internacional tomara cuerpo, ya habían planteado una jornada de lucha este sábado 7 de noviembre en Estella-Lizarra, que incluye puestos informativos, comida, concierto y manifestación.

Volver a la conversación vecinal

Desde el punto de vista de Gómez, la portavoz de Tu Nube Seca Mi Río, mucha gente “no quiere aceptar que cada vez que usa la inteligencia artificial voluntaria o involuntariamente alimenta a estos centros de datos”. La activista recalca que la postura que cada partido político esgrime sobre los centros de datos debería ser un factor “determinante” a la hora de elegir el voto el próximo 29 de noviembre. “El nuevo gobierno, el que fuera, debería regular drásticamente los centros de datos y aprobar una moratoria para que la ciudadanía pueda pensar sobre este fenómeno, además de obligar a una transparencia absoluta de los consumos que ya hay”, dice la activista.

Este sábado, Madrid también será escenario de un día de reivindicación. Colectivos como Tu Nube Seca Mi Río y Extinction Rebellion han convocado a una comida grupal a mediodía para realizar después un paseo por Madrid Río. La protesta terminará frente al Ministerio de Transición Ecológica. “Necesitamos mucho boca a boca para que la gente se active. Esto no va de escribir en una red social o mandar un correo, sino de conversar con nuestras vecinas. Solo ahí, en ese debate, podremos lograr una ciudadanía consciente”, concluye Gómez.

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