David suma fuerzas frente a Goliat: más de 40 colectivos se unen en Europa contra los centros de datos

Organizaciones de la sociedad civil, ciudadanía y colectivos de vecinos de ocho países diferentes están organizando acciones los días 6 y 7 de noviembre para exigir una moratoria.
David suma fuerzas frente a Goliat: más de 40 colectivos se unen en Europa contra los centros de datos
Un centro de datos en construcción en Alcalá de Henares. Foto: ÁLVARO MINGUITO

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Más de 40 colectivos defensores de los derechos digitales, medioambientales y comunitarios de ocho países diferentes se han unido para organizar manifestaciones, acciones locales, actos públicos, presentaciones de libros e incluso marchas en bicicleta con un objetivo común: mostrar su rechazo a la expansión rápida y descontrolada de los centros de datos de hiperescala.

«Las poblaciones de toda Europa llevan tiempo cuestionando por qué los lugares donde viven se están llenando de centros de datos que consumen grandes cantidades de energía, agua y suelo. Estos movimientos, que se enfrentan a una lucha de David contra Goliat frente a las grandes tecnológicas –a menudo respaldadas por los responsables políticos–, se unen ahora para demostrar que tienen capacidad para plantar cara a la ‘carrera’ por construir centros de datos. Reclaman a los lideres políticos que establezcan moratorias a escala europea, nacional y local para que sus preocupaciones sean atendidas y los impactos sean examinados adecuadamente», afirma Owen Espley, coordinador de StopDirtyDataCentres.eu.

Los activistas afirman que siguen sin resolverse cuestiones fundamentales sobre cuántos centros de datos se necesitan, para qué sirven, dónde deberían construirse, cómo se puede dar respuesta a su enorme demanda de recursos en un mundo con limitaciones climáticas y cómo pueden beneficiar realmente a las economías y comunidades locales. “Esta industria utiliza todo su poder centralizado y acumulado por el colonialismo histórico para robarnos nuestros recursos más preciados, como el agua. Nos roban el presente con una promesa de futuro asociada a la ciencia ficción, pero sin base real», sostiene Aurora Gómez, de Tu Nube Seca Mi Río (España).

Los activistas también destacan preocupaciones más amplias relacionadas con la inteligencia artificial (IA) generada en estas instalaciones de hiperescala, entre ellas la vigilancia y la privacidad, la securización y la militarización, además del impacto de las redes sociales y la IA en la salud mental de los jóvenes. «La realidad es que los seres humanos y los ecosistemas no pueden sobrevivir sin agua, por eso debemos erigirnos como guardianes de la naturaleza. Por eso esta moratoria es una oportunidad para unirnos todos los colectivos que estamos afectados por la IA, y tener el debate ciudadano necesario para garantizar una justicia social y climática para todos», añade Gómez.

Sarah Chander, directora de Equinox Initiative for Racial Justice (Europe), insiste: «Los centros de datos son una pieza fundamental en la estrategia de militarización de Europa. Con más financiación, infraestructuras y voluntad política a favor de las ‘tecnologías de defensa soberana’, Europa va a gastarse billones de euros en la construcción de centros de datos. Necesitamos un movimiento a escala europea que se oponga a estas infraestructuras de guerra y exija una redistribución de los recursos hacia aquello que las personas realmente necesitan en su vida cotidiana».

La industria se extiende por toda Europa. «En nombre de la soberanía, los centros de datos no paran de crecer en toda Francia. Sin embargo, el 91% de ellos están operados por actores no europeos. Estamos reforzando nuestra dependencia al tiempo que desarrollamos una trayectoria incompatible con los objetivos climáticos», prosigue Lou Welgryn, secretaria general de Data for Good (Francia).

Desde Irlanda, Rosi Leonard, responsable de campañas sobre centros de datos de Friends of the Earth, destaca el coste que ya están observando: «Estamos viendo cómo los centros de datos vienen acompañados de una enorme expansión en el uso de combustibles fósiles, de la subida de nuestras facturas, el desvío del gasto público y la energía limpia de forma que pone en peligro la acción climática y una verdadera seguridad energética. Nos enorgullece unirnos a países de toda Europa para exigir algo mejor para nuestras comunidades y decir basta a la apropiación de poder por parte de las grandes tecnológicas».

La idea, también, es desmontar el imaginario que pretende construir la industria: «La industria quiere presentar a cualquiera que sea crítico con el desarrollo de macrocentros de datos como un ‘hombre de las cavernas’ que se opone al progreso. Sin embargo, preguntar cuál es la capacidad de centros de datos que Europa necesita realmente, quien se beneficia de su expansión, y como esta afecta a nuestra seguridad y a los compromisos climáticos, no es ser ‘anti-progreso’. En una democracia funcional, los ciudadanos tienen capacidad para dar forma al futuro de la economía digital, en lugar de que las corporaciones tecnológicas les hagan callar desde lejos», concluye Christiaan van Veen de Leitmotiv (Países Bajos).

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