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En un contexto donde los productos duran cada vez menos y son más difíciles de reparar, una iniciativa busca cambiar las reglas del juego. Se llama Alargascencia, un directorio online que reúne más de 1.200 talleres, tiendas y cooperativas repartidos por todo el territorio español donde reparar, alquilar, intercambiar o comprar de segunda mano. Su objetivo es alargar la vida útil de los objetos y reducir el consumo de recursos naturales.
La propuesta, impulsada por la ONG Amigas de la Tierra, parte de una constatación sencilla pero preocupante: el actual modelo económico promueve la obsolescencia programada y deja a la ciudadanía sin alternativas. Frente a esa dinámica, Alargascencia ofrece una herramienta colaborativa que facilita encontrar soluciones locales y prácticas para consumir de forma más responsable.
La idea es que la necesaria transición ecológica no pase únicamente por el reciclaje. Aunque importante, desde Amigas de la Tierra recuerdan que no basta con reciclar si el ritmo de consumo continúa creciendo. Por eso, defienden priorizar la reducción y la reutilización, apostando por bienes duraderos, reparables y compartidos. “¡Toma las riendas de tu consumo!”, animan desde la plataforma, que invita a rebelarse frente al sobreconsumo y a dar “larga vida a la materia”.
Una solución más frente a la crisis climática
En esta línea, la ONG publicó en noviembre del año pasado el informe Alargascencia 2024, donde pone cifras al enorme potencial ambiental y económico de alargar la vida útil de los productos tecnológicos. Según el estudio, extender solo un año la vida de los teléfonos móviles en España evitaría la fabricación de 66 millones de unidades hasta 2040. En el caso de los ordenadores portátiles, aumentar su vida útil en un año y medio supondría un ahorro de 19 millones de equipos.
El impacto ambiental de esa prolongación sería notable. Solo con duplicar la vida media de móviles y portátiles se podrían evitar hasta 28 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂) equivalente entre 2024 y 2040, una cifra similar a las emisiones anuales de 17.000 coches a gasolina. En términos energéticos, alargar un año la vida de un teléfono móvil supondría ahorrar 5.000 terajulios de energía, el equivalente al consumo eléctrico anual de 425.000 hogares.
La investigación también revela un ahorro masivo de materiales críticos. Extender la vida útil de los dispositivos permitiría evitar la extracción de más de 20 toneladas de oro y 29 toneladas de litio hasta 2040. En el caso de los portátiles, se calcula que se podrían ahorrar más de 40.000 toneladas de neodimio, una tierra rara esencial para fabricar aerogeneradores.
El informe subraya que la alargascencia es mucho más efectiva que el reciclaje en la reducción de emisiones y consumo energético. Mientras que el reciclaje actúa sobre la extracción de materias primas, prolongar la vida de los productos evita directamente la producción de nuevos dispositivos. En escenarios ideales —vida útil máxima y reciclaje total—, la remoción de tierra asociada a la minería podría reducirse más de un 90%.
Desde Amigas de la Tierra proponen una serie de medidas de políticas públicas para hacer realidad este cambio de paradigma: penalizar la obsolescencia programada, garantizar el derecho a reparar, asegurar el acceso a piezas y manuales de reparación, e introducir fondos estatales que incentiven la reparación frente a la sustitución. También plantean avanzar hacia políticas decrecentistas que reduzcan la huella material y el consumo de recursos minerales en Europa.




