La AMOC o el riesgo de convertir un grave problema climático en una serpiente de verano

El estado de la corriente atlántica (AMOC) lleva más de una semana siendo noticia en los medios de comunicación con informaciones inexactas y alarmistas. Abordamos el tema con dos de los principales especialistas en la materia, el oceanógrafo Stefan Rahmstorf y la matemática Susanne Ditlevsen.
Foto: algunas de las noticias sobre la AMOC estos días en medios de comunicación.

* Serpiente de verano: información, generalmente poco fundamentada, que se difunde en verano, cuando hay escasez de noticias.

Siga la actualidad climática o no, es posible que haya leído algo en la última semana sobre la AMOC (aunque no sepa bien qué es). Este domingo ha salido el enésimo artículo sobre el tema a pesar de que no se ha publicado recientemente ningún estudio al respecto: Los científicos esperan un gran colapso en 2030: «Quizá deberíamos comenzar a tomarnos en serio lo de nuestra supervivencia», titula ABC citando un tuit del físico y conocido divulgador de temas energéticos Antonio Turiel.

Otros medios de comunicación también han optado por titulares similares, con información inexacta y que invita al alarmismo: “Reino Unido será como Groenlandia”: el estudio que revela una glaciación en Europa para 2030 por un “colapso oceánico” (El Economista); Científicos pronostican una glaciación en Europa a partir de 2030: “Está en peligro nuestra supervivencia (La Razón); El aviso de los científicos sobre un gran colapso mundial en 2030: “Está en riesgo nuestra supervivencia” (Antena 3); Un colapso oceánico podría hacer que Europa fuese inhabitable muy pronto (La Sexta); Colapso de la AMOC: la catástrofe que puede generar la corriente atlántica en 2030 (El Periódico); Un equipo de investigación desvela lo pronto que Europa sería inhabitable por el colapso oceánico (HuffPost); o Los científicos esperan un gran colapso en 2030 (El Confidencial). Este último medio ha publicado este mismo lunes otro artículo (esta vez firmado) donde hace un análisis más acertado del tema, aunque solo está disponible para suscriptores.

Uno de los problemas que plantean estos titulares y artículos, que dibujan un futuro más acorde a El día de mañana (película cuya trama gira en torno al colapso de la AMOC y que, casualmente ahora que está el tema de actualidad, se estrenó hace 20 años), es que serán usados por los negacionistas dentro de cinco o diez años para desacreditar la ciencia climática. Ya lo están haciendo en la actualidad con pantallazos de noticias (muchas falsas o sacadas de contexto) pasadas.

Hablan los especialistas

Todo comenzó con un tuit que escribió el oceanógrafo alemán Stefan Rahmstorf a principios de mes en el que comentaba las probabilidades (entre un 35-45%, según los últimos modelos) de que se detuviera la convección profunda y la formación de aguas profundas en el giro subpolar. Es decir: habla de la década de 2030 (no de 2030) y de una parte específica de la corriente atlántica, no de su totalidad: “El fin de la formación de aguas profundas en la región del giro subpolar debilitaría significativamente la AMOC, pero no la colapsaría”, aclara el investigador a Climática.

El primer artículo que mencionó ese tuit se publicó en El Independiente el pasado 8 de junio con el titular El colapso oceánico acerca a Europa a una glaciación: “De Montpellier para arriba todo sería nieve”. El entrecomillado pertenece a Antonio Turiel, pero ¿quién, aparte del periodista, usó literalmente la palabra “glaciación” (de la que ningún estudio científico habla y que el mismo medio ya usó hace un año en otro titular citando a un especialista del CSIC)? 

Los términos empleados por Turiel fueron “era de hielo” y “comportamientos glaciales”.  El científico también señaló que “Europa quedaría sepultada bajo de la nieve” y que “Reino Unido sería como Groenlandia”: «Si se produce un colapso más o menos completo de la AMOC el hielo ártico cubriría todo el canal de la Mancha, y el Reino Unido desaparecería debajo de las nieves. Sería como Groenlandia, básicamente. Y en París podría haber varias decenas de metros de hielo. En resumen, desde Montpellier toda Europa quedaría sepultada debajo de la nieve», señalaba Turiel en el artículo. 

También aseguró que “se estima que en Europa habría un descenso de las temperaturas de 3ºC por década. (…). En la siguiente ya tendríamos situaciones comparables, o incluso peores, que las que había en la pequeña era de hielo. Y en la siguiente década tendríamos comportamientos glaciales. Podemos estar hablando de que en un plazo de 30 años Europa empezaría a volverse inhabitable”. Sobre esto último insistió en un programa de TV3, la cadena pública catalana.

La referencia de Antonio Turiel a los 3 ºC por década tiene su origen en un estudio publicado en febrero de este año por especialistas de la Universidad de Utrecht que concluía que la AMOC se dirige a un punto de inflexión. Sin embargo, hay matices: “Es un máximo [el de los 3 ºC por década] que sólo se alcanza en el oeste de Noruega en invierno, y para un colapso de la AMOC en el clima actual sin más calentamiento global”, explica Stefan Rahmstorf, autor del IPCC que lleva más de 30 años estudiando este tema. “Las demás afirmaciones son pura fantasía”, sentencia el también doctor en Física en referencia a los vaticinios de nieve, glaciación o inhabitabilidad.

Estas declaraciones de ​​Rahmstorf las suscribe Susanne Ditlevsen, coautora del famoso estudio publicado en julio de 2023 que concluía que la AMOC podría llegar a un punto de inflexión entre 2025 y 2095, siendo la fecha más probable 2057. “[Según el estudio de febrero] la temperatura de Europa del Norte bajará bastante, pero no tanto como en Europa del sur. Una glaciación no es lo que va a pasar”, señala a Climática la matemática y estadística danesa.

Las referencias a nieves masivas o comportamientos glaciares fruto del colapso de la corriente atlántica no figuran en ningún estudio, sino que son una extrapolación que ha hecho Turiel del Younger Dryas –evento climático ocurrido hace 13.000 años, cuando la AMOC colapsó por última vez–. Sobre esto, Rahmstorf cree que la comparación “no tiene sentido” pues “el mundo en su conjunto todavía estaba en el proceso de salir de la última Edad de Hielo en ese momento, con enormes capas de hielo que aún cubrían el norte de América y Escandinavia”. Explica que entonces aquello era un mundo “totalmente diferente comparado con un colapso de la AMOC en una Tierra que se calienta globalmente”.

La realidad ya es lo suficientemente preocupante

La corriente oceánica atlántica (la AMOC) regula el clima de Europa y otros puntos del planeta mediante el transporte de agua caliente hacia el norte del océano Atlántico y de agua fría hacia las profundidades. El aumento de la temperatura media y el deshielo de los polos debido a ese calentamiento global están llevando a la AMOC a un punto de inflexión. A partir de aquí todo es incierto: puede llegar a debilitarse –dando lugar a que no funcione con la fuerza que debería en condiciones normales– o colapsar –ya sea una parte de la corriente o toda por completo–.

El colapso de la AMOC –derivado del calentamiento global e irreversible durante muchos siglos– sería un evento catastrófico a escala global. No está claro si acabará pasando y menos cuándo. Pero la sola posibilidad de que pueda suceder es motivo suficiente para no obviarlo y actuar, y eso pasa por abandonar los combustibles fósiles y frenar la deforestación, los principales causantes de la crisis climática.

Se trata de un tema complejísimo. No solo a nivel comunicativo, también desde el punto de vista de la investigación, como hemos visto: si bien la ciencia ya es capaz de ofrecer con alta confianza innumerables datos y sucesos pasados, presentes y futuros relacionados con el clima, la AMOC entraña muchas variables que complican ofrecer certezas robustas como gustaría a la comunidad científica

Los impactos de un punto de inflexión de la AMOC

La circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC) tiene un enorme poder sobre el clima del planeta. Los datos paleoclimáticos muestran su enorme inestabilidad durante el pasado, desatando algunos de los cambios climáticos más dramáticos y abruptos conocidos. El IPCC, en su última gran evaluación, recoge algunos de los posibles impactos: “Muy probablemente causaría cambios bruscos en los patrones meteorológicos regionales y en el ciclo del agua, como un desplazamiento hacia el sur del cinturón de lluvias tropicales, y podría provocar el debilitamiento de los monzones africanos y asiáticos, el fortalecimiento de los monzones del hemisferio sur y la desecación en Europa”. 

A esto, según el panel de especialistas de la ONU, se le sumaría una mayor elevación del nivel del mar, especialmente a lo largo de la costa atlántica americana, una menor absorción de dióxido de carbono por los océanos (lo que elevaría la temperatura global), una gran reducción del suministro de oxígeno a las profundidades oceánicas y un probable colapso de los ecosistemas en el Atlántico septentrional. Casi nada. 

Hacer frente al alarmismo y la desinformación

El estudio del verano pasado coescrito por Susanne Ditlevsen generó mucha atención porque por primera vez se ponía fecha a un posible colapso parcial o total de la AMOC. Sin embargo, la matemática danesa aclara que las predicciones se hicieron bajo un escenario de grandes emisiones. “El mundo está frenando las emisiones, con lo cual, nuestras predicciones de un posible colapso serían más tarde”, apunta. Además, aporta un aspecto clave que, según ella, no ha quedado muy claro en la prensa: su estudio concluye que estamos acercándonos a un punto de inflexión de la AMOC (sin especificar si al completo o una parte), pero no cuál será ese punto de inflexión exactamente.

La crisis climática y los puntos de inflexión (como la de la AMOC) deberían ser una prioridad a todas las escalas: política, social, económica, industrial… Los informes del IPCC recogen las historias de terror más escalofriantes que se puedan leer porque sintetizan miles de informes que muestran lo que le espera a las personas, animales y ecosistemas si el planeta se sigue calentando al ritmo actual. No es necesario añadir alarmismo en base a desinformación y exageración para despertar acción; al contrario, se corre el riesgo de perder credibilidad y desmovilizar. 

“Es importante comunicar la urgencia de reducir las emisiones; pero, al mismo tiempo, no ayuda meter miedo a la gente”, concluye Susanne Ditlevsen, quien admite que “cada día” pasa mucho tiempo pensando en cómo comunicar este tema tan trascendental. 

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COMENTARIOS

  1. NUESTRO OCEANO SE ESTA AXFISIANDO.
    Se desaconseja el baño tras la muerte masiva de peces
    El 20 de junio, se encontró un gran número de peces muertos en la playa y en la orilla del agua de Thisted Bredning, Dinamarca. El área se extiende desde el sur de Thisted Camping y hacia el norte hasta Synodal. Como resultado, el municipio desaconsejó bañarse en la zona afectada siguiendo una recomendación de la Autoridad Danesa de Seguridad del Paciente. La recomendación se basa en un principio de precaución y, aunque aún se desconoce la causa, se han mencionado como posibles causas las algas tóxicas o el agotamiento del oxígeno.
    El agotamiento del oxígeno se produce cuando las áreas marinas reciben cantidades anormalmente grandes de nutrientes como nitrógeno y fósforo, lo que también se conoce como eutrofización. Estos nutrientes provienen principalmente de la agricultura, donde la agricultura convencional en particular utiliza fertilizantes artificiales con altas concentraciones de nitrógeno y fósforo. Cuando llueve, el exceso de nitrógeno y nutrientes se lixivia de los suelos y termina en aguas subterráneas, arroyos, fiordos y zonas costeras.
    Cuando las algas y las plantas se descomponen en el fondo marino, se crea un agotamiento masivo de oxígeno, que asfixia la vida en nuestros fiordos y en el mar a lo largo de las costas, por lo que las poblaciones de solla y platija, mejillones, caracoles, gusanos de cerdas y crustáceos se ven sometidas a presión.
    Este año, el agotamiento del oxígeno ha comenzado antes de lo esperado, y esto se debe a la gran cantidad de precipitaciones que tuvimos el invierno pasado, que ahora están arrastrando nutrientes a nuestros entornos acuáticos.
    Nuestras aguas costeras y fiordos están siendo asfixiados por la contaminación agrícola por nitrógeno. El fertilizante y el purín fluyen hacia el agua, lo que se ve afectado por la muerte de los peces y el agotamiento del oxígeno. Los entornos marinos vivos a lo largo de las costas se han transformado en desiertos submarinos. Sólo 5 de 109 zonas costeras se encuentran en buenas condiciones ecológicas.
    Significativamente menos animales de granja
    Menos alimento para los animales y más alimentos de origen vegetal para las personas.
    Apóyanos con tu firma:
    https://www.greenpeace.org/denmark/vaer-med/oerken-under-vandet/?utm_medium=email&utm_source=smc&utm_campaign=dk_fr_agriculture&utm_content=dk_lg_%C3%B8rkenundervandet&utm_term=all_none_none_

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