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La asociación española de protección animal ARDE ha denunciado una granja avícola ubicada en la región portuguesa de Benavente por presuntos delitos de maltrato animal. «Los operarios propinan patadas a los patos y los lanzan por los aires. Los golpean repetidamente contra paredes para sacrificarlos. Se han documentado patos enfermos y heridos sin atención veterinaria. La carne de pato de esta explotación se vende en supermercados asiáticos en España», afirma la asociación en una nota de prensa.
Según explica ARDE, la investigación, con una cámara oculta, se realizó en julio de 2025: «Demuestra cómo centenares de patos de escasas horas de vida se depositan unos sobre otros en bidones. Algunos pían sin cesar al verse atrapados entre cáscaras de huevo y cadáveres de otros patos». Julia Elizalde, portavoz de ARDE, añade: “La violencia hacia los animales es brutal. Hemos documentado cómo tratan a los animales como basura, incluso se han encontrado patos con traumatismos aún vivos en los contenedores de la granja, junto a cadáveres en avanzado estado de descomposición, moscas y larvas”.
El lugar –prosigue la nota de prensa– presenta un ambiente insalubre, con gran cantidad de excrementos acumulados en el suelo: «La cámara capta animales agonizando, otros incapaces de moverse sin atención veterinaria. Se observan animales con problemas locomotores como splay leg o síndrome de las patas abiertas, así como otros con heridas y síntomas de picaje».

ARDE ha denunciado estos hechos ante la policía portuguesa por presuntos delitos de maltrato y abandono animal, tipificados en los artículos 387 y 388 del Código Penal portugués, así como presuntas infracciones administrativas a la Directiva 98/58/CE, el Reglamento 1099/2009 de manejo y sacrificio de animales, el Reglamento 1/2005 sobre transporte de animales vivos y el Reglamento 1069/2009 sobre la gestión de cadáveres y bioseguridad.
Desde la ONG, exigen el cierre inmediato de las instalaciones y la exclusión de esta empresa para optar a ayudas de fondos europeos. Elizalde concluye: “Los hechos observados en esta granja no son un caso aislado. La violencia en la industria ganadera es sistemática, porque se trata a los animales como máquinas en una fábrica, no como los seres sintientes que son. Demandamos al Gobierno y los supermercados acciones urgentes para poner fin a las granjas de los horrores”.
Según Arde, la granja investigada vende a supermercados y distribuidores asiáticos en España para su posterior uso en restaurantes. Además, comercializa plumas de pato para su uso en la fabricación de chaquetas o colchas para la industria textil.




