España bate el récord de días con ola de calor en el verano más tórrido desde que hay registros

La Península y Baleares registran 61 días con ola de calor, superando los 41 días de 2022 y los 36 de 2025, según datos de AEMET. La temperatura media del verano se ha situado en 24,5 ºC, superando por 0,3 ºC el récord del año pasado.
España bate el récord de días con ola de calor en el verano más tórrido desde que hay registros
Obreros descansan sobre cartones a la sombra en Barcelona después de pasar varias horas trabajando bajo el sol en el primer día de la cuarta ola de calor del verano en España. Foto: Marc Asensio Clupes/JNA via ZUMA Press Wire.

El verano de 2026 se ha consolidado como el más caluroso en España desde el inicio de la serie histórica en 1961, según los datos confirmados por la Agencia Estatal de Meteorología. Durante el trimestre estival, la Península y Baleares han acumulado un total de 61 días bajo condiciones de ola de calor. Esta cifra representa un récord absoluto y constata empíricamente que el país ha estado sometido a temperaturas extremas en aproximadamente dos de cada tres días del verano. La persistencia del calor durante este año supera con un amplio margen los registros de los episodios más severos de los últimos tiempos, dejando muy atrás los 41 días contabilizados en 2022 y los 36 días de 2025.

El análisis detallado de las temperaturas medias refleja un salto cuantitativo sostenido en el proceso de calentamiento del territorio. La temperatura media estival alcanzó los 24,5 °C, lo que supone un incremento de 0,3 °C por encima de los valores del verano de 2025, el cual ostentaba el récord hasta la fecha. A nivel climático, la cifra se sitúa 2,4 °C por encima del promedio correspondiente al periodo de referencia comprendido entre 1991 y 2020. Según la AEMET, los diez veranos con las temperaturas medias más altas de toda la serie se han producido en el siglo XXI. Asimismo, siete de los ocho veranos más tórridos se concentran de manera exclusiva en la última década, a partir de 2015.

A lo largo de los meses centrales del año, la Península y Baleares han encadenado tres olas de calor de gran impacto. La primera de ellas se registró entre el 20 y el 27 de junio. Durante sus ocho días de duración, las altas temperaturas afectaron a 42 provincias, lo que la sitúa como la tercera ola con mayor extensión territorial de la serie histórica, tan solo por detrás de las registradas en julio de 2022 y julio de 2024.

Posteriormente, entre el 2 y el 24 de julio, tuvo lugar el segundo episodio extremo. Esta ola abarcó 37 provincias a lo largo de 23 días y se ha catalogado como el evento de mayor intensidad de todo el verano, marcando una anomalía térmica media de 3,9 °C. Casi sin interrupción, un tercer episodio se instauró entre el 28 de julio y el 20 de agosto. Prolongado durante 24 días y afectando a 32 provincias, este evento se clasifica como la segunda ola más larga desde al menos el año 1975, únicamente superada por el extenso episodio de julio de 2015, que duró 26 días. Por su parte, el archipiélago canario también experimentó su propio episodio de calor extremo entre el 1 y el 5 de agosto, el cual afectó a sus dos provincias durante cinco jornadas consecutivas.

Para que un episodio se considere formalmente ola de calor, se requiere que al menos el 10% de las estaciones meteorológicas superen el percentil 95 de sus temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto, tomando como referencia el periodo 1971-2000, y que estas condiciones se mantengan durante un mínimo de tres días consecutivos.

Los registros de 2026 evidencian una clara extensión temporal de las condiciones estivales hacia los meses de transición. A finales de mayo, amplias zonas del país ya registraron valores térmicos correspondientes estadísticamente al mes de julio. Esta desestacionalización se ha mantenido vigente durante el inicio del otoño meteorológico. Entre el 2 y el 7 de septiembre, se documentó de forma provisional una nueva ola de calor que impactó sobre 16 provincias durante seis días. Este hecho resulta excepcional a nivel estadístico, ya que supone tan solo la quinta vez en la historia que se contabiliza una ola de calor en el mes de septiembre, tras los eventos documentados en 1987, 1988, 2006 y 2016.

Esta persistencia sostenida de las altas temperaturas refleja un cambio de paradigma en el comportamiento del clima ibérico. La física y meteoróloga Isabel Moreno incide en la gravedad de esta continuidad ininterrumpida al señalar que «lo de este verano marca un antes y un después«. El análisis de los registros evidencia que la excepcionalidad del periodo estival no ha radicado únicamente en los extremos térmicos diarios, sino en la ausencia de tregua para los ecosistemas y la población. «No ha sido un verano con muchos picos de calor, ha sido una ola prácticamente todo él», apunta Moreno, que concluye que lo de ocurre ahora «es otra cosa. Es otro calor. Es otro verano».

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