En Döbling, en la estación de medición de Hohe Warte, cayeron 110 litros de lluvia por metro cuadrado, el valor más alto en verano en los 152 años de historia de mediciones.
La mayor crisis humanitaria es también la más olvidada. Los países ricos tienen otras prioridades y no están destinando los recursos necesarios para evitar «la peor hambruna en décadas», según la ONU.
Las fuertes lluvias fueron entre un 6 y un 9% más intensas por el calentamiento global, según un nuevo estudio de atribución de World Weather Attribution (WWA). A esto se le suma la falta de infraestructuras de protección capaces de soportar las inundaciones.
Varios expertos explican las claves de la última tragedia climática que ha vivido el país. Es en la virulencia de las lluvias donde entra en juego el cambio climático.
Un rápido estudio de atribución señala que el cambio climático incrementó hasta un 15% las fuertes lluvias que provocaron las inundaciones en el Estado de Rio Grande do Sul (Brasil). Hay un centenar de muertos y más 1,5 millones de personas afectadas.
Tras tres años de sequía en el Cuerno de África, el país ha sufrido graves inundaciones que han causado al menos 120 muertes y más de un millón de personas desplazadas. La falta de alimentos y acceso a agua potable provoca desnutrición y otras enfermedades.
La ciudad de Nueva York dejó de ser clasificada como zona climática continental en 2020. Desde entonces, se considera una zona subtropical. Y sus habitantes, sobre todo los de bajos ingresos, sufren a menudo las consecuencias del calentamiento global.
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