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Tenerife vuelve a erigirse como un faro de conciencia ecológica global. Primero Garachico, desde el 28 al 31 de mayo, y después Icod de los Vinos, del 4 al 7 de junio, acogen la 28ª edición del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC), uno de los más longevos en su especialidad y referente en educación ambiental a través de la cultura.
El director del FICMEC, David Baute —ganador en 2025 del Premio Goya a la Mejor Película de Animación por Mariposas negras—, resume el espíritu dual que vertebra esta nueva entrega: «Hemos tratado de generar una propuesta a nivel cinematográfico que por un lado siga creyendo que se puede construir un mundo mejor y que el cine puede ser una herramienta para ello». Según Baute, el certamen busca que «el discurso ambiental pueda estar de alguna manera potenciado por lo visual del cine», al mismo tiempo que se preserva un espacio vital donde la obra creativa «tenga como su espacio».
Películas y cortos
En la Sección Oficial de Largometrajes de Ficción, el certamen albergará cintas de gran compromiso social. Destacan estrenos en Canarias como Dandelion’s Odyssey, una odisea espacial de cuatro semillas rescatadas de una explosión nuclear, y DJ Ahmet, que narra los conflictos de un adolescente de 15 años en un remoto pueblo de Macedonia del Norte. A ellas se suman cintas como Arco, un relato futurista ambientado en el año 2075, y Hasta la montaña, una historia sobre el arduo proceso de reconexión con la naturaleza mediante el pastoreo en los Alpes franceses.
La Sección Oficial de Largometraje Documental reunirá las firmas de aclamados referentes internacionales del género —como Werner Herzog, Lucrecia Martel, Gianfranco Rosi o Sara Dosa— con obras de cineastas firmemente comprometidos con las narrativas independientes. Entre los títulos más esperados destaca el estreno en España de Time and water, dirigida por la nominada al Oscar Sara Dosa (Fire of love). En ella, el poeta islandés Andri Snær Magnason construye una emotiva cápsula del tiempo cinematográfica, entrelazando su historia familiar con la de su tierra natal frente al irremediable deshielo.
La competición de cortometrajes documentales ofrecerá una ventana a diversas realidades de nuestro planeta. El jueves 4 de junio, las pantallas mostrarán el estreno en Canarias de Air horse one, sobre los viajes transoceánicos en clase business de un caballo de alta competición; y de Common pear, una visión de un futuro asolado por la crisis climática donde los científicos estudian imágenes agrícolas de archivo. También se estrenarán a nivel nacional Amma, do giraffes cry?, centrada en las memorias de una madre zoóloga y su hijo, y What does the mud whisper?, una poética exploración sobre los secretos curativos del barro en Georgia.

La apuesta por las narrativas visuales innovadoras también tendrá un espacio destacado en la Sección oficial de Cortometraje de animación. En esta selección, el público podrá visionar el jueves 28 obras como A Man Who Takes Pictures Of Flowers, Bats & Bugs y Captives. La atractiva cartelera de este bloque se completará con los visionados de Snow Bear, Water Girl y, fuera de concurso, Tsunami, un cortometraje que contará con la presencia y participación de la ilustradora María Pulido.
El jurado encargado de valorar estas obras está compuesto por la aclamada directora y guionista española Gracia Querejeta, la productora y académica mexicana Martha Orozco, y la física y jefa de Meteorología de RTVE Mònica López.
Toda la recaudación de la venta de entradas –fijadas en 2 euros para las proyecciones ordinarias y disponibles en la plataforma tickety.es– se destinará a respaldar un proyecto medioambiental en El Salvador liderado por la activista Zenayda Serrano (a quien entrevistamos hace unos meses).
Las islas como laboratorios del mañana
También se podrá ver más películas dentro de la sección EcoIslas, enfocada en cintas rodadas en Canarias. Lejos de contemplar los archipiélagos como territorios periféricos, el festival los reivindica como auténticos «laboratorios» donde los inminentes desafíos climáticos se manifiestan con una intensidad anticipada.
El sábado 30 de mayo, el Antiguo Convento de San Francisco de Garachico será el escenario del esperado estreno mundial de Roque Largo, de los cineastas Luz Sosa Contreras y Miguel Ángel Rolland. Esta íntima cinta documenta la dura rutina de Urbano, un pastor que recorre diariamente el macizo de Teno, enfrentándose a una implacable sequía para encontrar alimento para sus cabras. La sección se nutre de otras obras que exploran nuestra fragilidad territorial, como Kipuka, donde una mujer vive anclada a los recuerdos entre las dunas del volcán que sepultó su casa, o A Food Story, un documental que visibiliza cómo los desechos de un solo supermercado en Tenerife sostienen cada día a unas 40 personas y 400 animales.
Asimismo, el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias reafirma su compromiso con la identidad territorial y la preservación del patrimonio inmaterial a través de dos de sus secciones más arraigadas y emotivas: Memoria Mágica y Por Vía Oral. Bajo la dirección del periodista Cirilo Leal, estas iniciativas buscan rescatar el patrimonio oral y audiovisual de las islas mediante el diálogo intergeneracional. A través de la colaboración con centros escolares se proyectará el documental Garachico, cabalgata de mágicas ilusiones, sobre la histórica tradición ligada a la erupción del volcán de Trevejo en 1706, y Santa Bárbara, alma de la tierra, que rinde homenaje al esfuerzo de las viejas generaciones de agricultores frente al avance de las grandes superficies.
Gastronomía como acto de resistencia
Reconociendo que la acción climática también pasa por la mesa y lo que comemos, FICMEC 2026 estrena el formato Brunch de Cine, una experiencia que fusiona el séptimo arte con la gastronomía de proximidad, y que tendrá un coste de 10 euros. El restaurante El Rebojo, liderado por Fran Mejías, diseñará un menú basado en joyas del sector primario isleño para acompañar el estreno en España del documental Aisha’s Story. La película narra la historia de Aisha Azzam, quien fundó un molino familiar en un campo de refugiados en Jordania para preservar la cultura palestina a través de la molienda del trigo y sus hierbas esenciales.
Este hincapié en la trazabilidad se complementa con la tradicional Feria de productos agroecológicos y de sostenibilidad, apoyada por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA).

Actividades y Premio Brote
Más allá de la proyección de películas, FICMEC acoge todo tipo de actividades. Por un lado, el concurso de rodaje rápido ECOrueda, coordinado por José Víctor Fuentes, reta a los equipos a concebir, rodar y editar un cortometraje medioambiental en solo cuatro días partiendo de un lema secreto, ofreciendo premios de hasta 500 euros. Por otro lado, la divulgación científica cobra protagonismo con el taller Introducción a la fotografía científica, a cargo de Luis Monje, presidente de la Asociación Española de Fotografía Científica y Forense.
A esto se suman las afamadas jornadas sectoriales de inscripción gratuita como Jugando en Verde, Fotosíntesis o Vulcanalia. Además, el sábado 30 de mayo tendrá lugar un taller de narrativas medioambientales para imaginar futuros posibles.
Como reconocimiento a quienes lideran la defensa del planeta desde diversos frentes, el festival entregará sus tradicionales Premios Brote. Este año, el certamen destaca la labor de figuras ya implicadas en esta edición, como el fotógrafo científico Luis Monje (Premio Brote Fotografía), la meteoróloga Mònica López Moyano (Premio Brote Comunicación) y la activista salvadoreña Zenayda Serrano (Premio Brote Activismo). A ellos se suman el biólogo José García Casanova (Premio Brote Canarias) y la investigadora anglo-serbia experta en derechos digitales Sofija Stefanović (Premio Brote Joven).
Impacto de ‘lo digital’
Toda esta reflexión sobre nuestro impacto en el planeta cristaliza en la identidad visual y el lema de esta 28ª edición: #enlasnubes. La artista María Pulido, encargada de diseñar el cartel oficial, explica que la obra pone el foco en el extractivismo digital: «Tomamos el pulso a la sociedad en la que vivimos y decidimos usar el patrón de la pixelación para ello. Utilizamos la imagen de parajes naturales con colores menos orgánicos de lo habitual, con la idea de conectar el espacio con lo tecnológico, dejando ver así cómo la ultraconexión digital se traduce también en una pérdida de la nitidez de la realidad». El diseño, que también evoca paisajes lunares en alusión a la ambición de explotar recursos extraplanetarios, subraya un mensaje rotundo: lo digital no es etéreo.
En este sentido, la programación de FICMEC invitará a reflexionar (también en el Foro Joven) sobre cómo la Inteligencia Artificial y la tecnología, lejos de la desmaterialización, exigen enormes infraestructuras físicas que extraen recursos, requieren abundante mano de obra y explotan tanto los territorios como los fondos marinos.

